Catalunya: Para la libertad, sangro, lucho, pervivo, por Manuel Robles*


El pueblo catalán

La violenta agresión del Gobierno del señor Rajoy al pueblo catalán, validada esta noche por el rey, es portada en todos los medios nacionales e internacionales. Su careta, pretendidamente democrática, se ha desplomado, apareciendo nítidamente el rostro sanguinario del franquismo.

El 1 de octubre, el pueblo catalán ha vencido moralmente al Gobierno ilegítimo del Estado español y ha puesto claramente en evidencia que los regímenes borbónicos siempre han sido una cárcel de pueblos.

Solo mediante el respeto del derecho de autodeterminación -en una República federal o confederal de pueblos ibéricos, libres e iguales- será viable la unidad. De lo contrario, Catalunya nos abandonará irremediablemente a plazo fijo. Como consecuencia de ello, el probable proceso de emancipación de otros pueblos del Estado nos llevaría al peor escenario posible: un escenario de balcanización, con grave riesgo para la paz en el territorio de la Unión Europa.

El 18 Brumario de Felipe de Borbón (i)

Los días 1 y 3 de octubre son ya fechas para la historia universal del oprobio. Una vergüenza para los afiliados y votantes del PP. Puede que muchos de ellos, arrepentidos, acaben abandonando dicha organización criminal. ¿Lo hará el rey?

El señor Felipe de Borbón, que ha tomado partido político junto a la fracción más extremista y nacional-católica del PP ha roto, como jefe de una monarquía parlamentaria, su obligada neutralidad política. Ha violentado, pues, su propia legalidad vigente, de la peor manera que podía hacerlo: con un discurso para la guerra. Es un pirómano peligroso y debe ser depuesto. Se ha puesto al margen de la ley y de la tramposa constitución que invoca.

Para los Borbones, salvar su ilegítima jefatura del Estado y de las Fuerzas Armadas, siempre ha sido su prioridad. Cuando no, haciendo mutis cobardemente por el burladero; como hizo su bisabuelo Alfonso XIII. Sin embargo, deberían de tener claro que ya no estamos en los años treinta del siglo pasado.

Indignación y admiración

En nombre de mis compañeros, expreso públicamente nuestra indignación con un rey que no nos representa e intenta arrastrarnos hacia un disparatado enfrentamiento con el fin de afianzar su corona.

El título de este modesto artículo está escrito en honor del valeroso pueblo catalán. Rememora una canción de Joan Manuel Serrat, cuya letra corresponde a un poema de Miguel Hernández, muerto en las mazmorras franquistas.

Hoy resulta doloroso comprobar cuánto han cambiado algunas personas -que nos enamoraron en aquellos años de la dictadura y de la Transición- hasta el punto de ser casi irreconocibles.

No es, ni mucho menos, el caso de Lluís Llach, autor de La Estaca, compuesta en los años 60 del siglo pasado. Este valeroso cantautor sí ha acompañado, lleno de coraje y de pasión, a su pueblo. Expresamos, también públicamente, nuestra más profunda admiración.

La ruptura democrática

Permitidme, pacientes lectores, que me haga eco del comunicado del Colectivo Anemoi del que soy miembro. El 29 de septiembre el colectivo se ha pronunciado mediante el comunicado Catalunya: Democracia y Libertad, en el que instamos, a los partidos políticos de izquierdas, a los sindicatos de clase, a las fuerzas republicanas, a los movimientos sociales, que se pongan al frente del clamor de la ciudanía y de la clase obrera.

Es necesario, por tanto, iniciar una ruptura, pacífica y democrática, para erradicar de las instituciones del Estado a un franquismo que ya no puede camuflar por más tiempo el rey, como se ha puesto en evidencia de forma estridente esta noche.

Recomiendo al querido lector, si no lo hubiese hecho ya, que lea estos estos magníficos versos de Miguel Hernández

Para la libertad sangro, lucho, pervivo. Para la libertad, mis ojos y mis manos, como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas, y entro en los hospitales, y entro en los algodones como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos de los que han revolcado su estatua por el lodo. Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos, de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan, ella pondrá dos piedras de futura mirada y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida. Porque soy como el árbol talado, que retoño: porque aún tengo la vida.

Epílogo

«Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos».

Salvador Allende (1908-1973)

Estamos con ustedes, Catalunya.

Su gigantesca manifestación, masiva y pacífica, en protesta por la agresión sufrida y por su derecho a expresarse en libertad, es un ejemplo para los demás pueblos del Estado español.

¡Viva la República!

Nota: 

(i) El 18 Brumario de Luis Bonaparte. Karl Marx (1818-1883)

*Manuel Ruiz Robles, capitán de navío de la Armada (R), portavoz del Colectivo de militares demócratas Anemoi, vocal de la Junta Directiva de la Asociación Civil Milicia y República ACMYR.