Señores Diputados: la UMD, por Manuel Ruiz Robles


La Unión Militar Democrática

La UMD fue una pequeña organización militar clandestina que durante la dictadura franquista intentó difundir, de forma pacífica, los valores democráticos entre sus compañeros de armas. Se disolvió voluntariamente algunos días después de las primeras elecciones en junio de 1977.

El capitán Bernardo Vidal, uno de los mejores compañeros y más respetado entre nosotros, dijo entonces públicamente, en una de nuestras cenas: “La UMD ha muerto, viva la constitución”.

¿Creen ustedes que nuestro compañero Bernardo Vidal, fallecido en un trágico accidente unas semanas antes del 23-F de 1981, seguiría hoy diciendo lo mismo, 40 años después?

Existen pruebas fehacientes de que abominaría de la monarquía y de su deriva autoritaria. Su memoria ha sido falseada y retorcida por los intelectuales orgánicos del régimen, como lo ha sido también la memoria de la UMD.

La Ley de Amnistía

La ley 46/1977 es, como todo el mundo sabe, una falsa Ley de Amnistía, es decir una ley de “punto final”, contraria al derecho internacional sobre crímenes de lesa humanidad.

Fue aprobada por la unanimidad del Congreso de los Diputados, con la abstención de los diputados Carlos Sanjuán (andaluz) y Julio Busquets (catalán), ambos militares ex miembros de la UMD, militantes del PSOE y del PSC respectivamente.

La condecoración de nuestros compañeros, varias décadas después, muy denostada internamente por el sector franquista del ejército, fue de hecho una cortina de humo que ocultaba la verdadera actitud de las Fuerzas Armadas (FAS) españolas.

La reciente Proposición de Ley, sobre modificación de la Ley de Amnistía, presentado hace unos días por el Grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, prueba lo que todo el mundo sabe, que es una falsa ley de amnistía contraria al derecho internacional. Pese a que dicha Proposición de Ley trata seriamente el meollo del problema, los Señores Diputados vuelven a olvidar a los militares de la UMD.

Los compañeros militares de la UMD detenidos en julio de 1975, juzgados en Consejo de Guerra, condenados a muchos años de prisión y expulsados de las FAS, quedaron parcialmente excluidos de la citada Ley de Amnistía “en virtud” de su artículo sexto. La finalidad: atender a las exigencias de los poderes de la dictadura con los que habían pactado la Transición las direcciones de algunos partidos, hasta entonces clandestinos, abandonando a su suerte a nuestros compañeros expulsados y a los no detenidos, que no fuimos procesados ni expulsados pero sí acosados.

La consecuencia más grave de aquella capitulación fue la postergación de los ex miembros de la UMD, designados como enemigos desde hace 40 años hasta la fecha. No es extraño, pues, que una parte significativa de las FAS españolas, y de sus generales, sigan identificándose con el golpe militar de 1936 y su dictadura.

Artículo sexto.

La amnistía determinará en general la extinción de la responsabilidad criminal derivada de las penas impuestas o que se pudieran imponer con carácter principal o accesorio.

Respecto del personal militar al que se le hubiere impuesto, o pudiera imponérsele como consecuencia de causas pendientes, la pena accesoria de separación del servicio o pérdida de empleo, la amnistía determinará la extinción de las penas principales y el reconocimiento, en las condiciones más beneficiosas, de los derechos pasivos que les correspondan en su situación.

Testimonio

El haber ejercido el derecho legítimo a la libertad de pensamiento y de expresión, difundiendo pacíficamente ideas democráticas en el seno del Ejército, ocasionó al Comandante del Arma de ingenieros Luis Otero, fundador de la UMD, y a los demás compañeros, la más severa aplicación del artículo sexto de la vigente Ley de Amnistía.

Por ello, en aquellos tiempos convulsos, escribí un artículo en Diario16, un periódico de la época de ámbito nacional, criticando la Ley de Amnistía. Clamaba por la injusta decisión del Congreso de los Diputados contra nuestros compañeros detenidos, procesados y condenados en Consejo de Guerra. Afirmaba además, en aquel modesto artículo, que la injusta Ley de Amnistía introducía desequilibrios fundamentales en los cimientos de esta democracia.

La reacción del Ministerio de Defensa al artículo “Señores diputados”, publicado en Diario16, fue el inicio de un procedimiento previo, incoado por un Juez Militar, comunicado con carácter urgente el 11 de mayo de 1979 al Jefe de mi unidad, requiriéndome para que compareciese en el Juzgado militar nº1 del Cuartel General de la Armada el día 14 de mayo a las 10’00. Casualmente el día y hora en que mi esposa, madre de seis hijos pequeños, entraba en el quirófano de un Hospital Militar para una delicada intervención quirúrgica de dos horas de duración, bajo anestesia general. Aquel día, en las difíciles circunstancias personales en las que me hallaba, fui sometido a un interrogatorio implacable.

De aquel Procedimiento Previo nº 48/79 en el juzgado militar nº1 del Cuartel General de la Armada, se derivó mi arresto domiciliario y una nota desfavorable en mi Hoja de Servicios.

El 29 de agosto de 1979 el Almirante Jefe del Departamento de Personal, mediante escrito clasificado como SECRETO – DESCLASIFICACION GRUPOO 4, de fecha 29 de agosto de 1979, ordenaba al Jefe de mi Unidad realizar una investigación de mi persona e informar al Almirante con la mayor precisión y brevedad posible. En dicha investigación, previa a mi posible ascenso por escalafón a Capitán de Corbeta, se recababa del Capitán de Navío Jefe de mi Unidad, los siguientes aspectos:

Para ello se tratará por todos los medios de intuir la actitud del citado oficial en relación con los siguientes aspectos:

    • Lealtad hacia el Mando de la Armada y hacia sus Mandos Naturales.
    • Identificación con los ideales que han motivado la actitud de las Fuerzas Armadas en el reciente Pasado Histórico.
    • Sus sentimientos en relación con los problemas que angustian a la Familia Militar: Unidad de la Patria, Terrorismo, Respeto a la Bandera, etc.
    • Fiabilidad en caso de emergencia que requiera la actuación en fuerza de la Armada dentro del Territorio y aguas Nacionales.
    • Fiabilidad en el campo de la información.

El nuevo régimen monárquico del 78 establecía los límites a la libertad de pensamiento democrático y de expresión en el seno de las FAS españolas. El ejército golpista del 18 de julio de 1936 revalidaba así su victoria.

La represión que no cesa

Lo anteriormente relatado es un intento, sucinto y modesto, de mostrar al gran público las raíces históricas del pasado reciente de nuestras Fuerzas Armadas. Lo contenido en este artículo es una prueba más de la actitud de una parte significativa sus miembros y, muy especialmente, del sector filo-franquista de sus generales.

Dicha actitud es el origen de la voluntad de intervención armada en el conflicto político que enfrenta al Estado español con las instituciones democráticas de la Generalitat de Catalunya. El Rey, Jefe del Estado español y de las FAS, en su histórico discurso en la noche del 3 de octubre pasado, poniéndose explícitamente del lado franquista del régimen que encarna, corroboró las amenazas de su Ministra de Defensa, instando implícitamente al Gobierno español a decretar la “dictadura constitucional” que posibilita el ilegítimo articulo 155.

Los casos de represión no cesan. A modo de ejemplo cito dos casos conocidos por el gran público: la Comandante Zaida Cantera, que ha tenido que abandonar el Ejército por acoso sexual de un superior jerárquico, y el Teniente del Arma de Ingenieros Luis Gonzalo Segura, arrojado al paro por la cancelación injusta de su precario contrato de trabajo con el Ministerio de Defensa. Su denuncia de la corrupción existente en las FAS ha sido duramente castigada.

La obra más reciente de este valiente y lúcido compañero militar, El libro negro del Ejército español, es un escalofriante ensayo en el que analiza en profundidad, aportando una exhaustiva documentación probatoria, la pútrida situación del Ejército del régimen monárquico. Es un alegato de extraordinaria importancia que tendrá, sin duda, un gran impacto en la opinión pública y perdurará en la memoria de las generaciones venideras.

Brindis de militares por la constitución Fidel Gómez Rosa. Es Subteniente del Ejército del Aire, doctor en Ciencias Políticas y vocal de la Junta Directiva del FMD, presidida por el ex JEMAD Julio Rodríguez. http://blogs.publico.es/dominiopublico/24556/brindis-de-militares-por-la-constitucion/

Manuel Ruiz Robles. Capitán de Navío de la Armada, ex miembro de la Unión Militar Democrática UMD, portavoz del Colectivo de militares republicanos ANEMOI, miembro de ACMYR.