Xavier Domènech: “La Monarquía se pondrá sobre la mesa, aunque sea sin referéndum”


Monarquía o República. Proceso Constituyente (1) Monarquía o ...

El excandidato de Podemos en Cataluña ve división en el Gobierno: “Después de los Presupuestos será el momento clave y allí puede ser que no dure”.

Xavier Domènech (Sabadell, 1974) fue el secretario general de Podemos hasta 2018 y el candidato morado que mejores resultados ha obtenido en Cataluña. Destacan sus dos victorias consecutivas en las elecciones generales de 2015 y 2016.

En la actualidad ejerce como profesor de Historia en la Universitat Autónoma de Barcelona y en su nuevo libro Un haz de naciones. El Estado y la plurinacionalidad de España (1830-2017) (Ed. Península) revisa algunos de los acontecimientos de la historia de nuestro país para explicar la crisis territorial actual.

En esta entrevista, recurre a la experiencia histórica para afirmar que, tarde o temprano, se impondrá una reforma constitucional porque “la mayoría de constituciones han caído por agotamiento”. Al mismo tiempo, cree que el “régimen del 78 está en crisis”, y que el procés en Cataluña o la eclosión de Teruel Existe son un indicio de ello.

En su libro narra sus encuentros con Felipe VI. Y dice que el jefe de Estado era consciente de la necesidad de abrir el debate de una reforma o proceso constituyente. ¿Cómo ve al Rey ahora?

Fue en 2016, durante las rondas de investidura. No diría que el Rey fuera favorable a ningún proceso constituyente, pero se daba cuenta de que el sistema político español estaba sufriendo una crisis importante. De hecho hacía poco más de un año que acababa de empezar su reinado tras la abdicación de su padre, pero desconozco su evolución posterior y lo que piensa ahora. La abdicación se explica también por la crisis política y la ruptura del bipartidismo con la aparición de nuevos partidos.

El reinado de Felipe VI estará marcado por el discurso del 3 de octubre de 2017. El reinado de Juan Carlos estuvo marcado por su discurso del 23-F, que consiguió una narrativa legitimadora de la democracia. Con Felipe VI se busca dejar atrás los casos de corrupción que envuelven a la Corona, como el caso Nóos. Pero la jugada no sale bien.

¿Cree que llegará un referéndum sobre la monarquía?

No sé si será en forma de referéndum, pero que esta cuestión habrá un momento que se pondrá encima de la mesa, sí. Cómo se expresará esto lo desconozco, pero deje que le ponga un ejemplo: cuando se produce la sucesión acelerada de Juan Carlos I, se da en un momento muy determinado y porque hay una preocupación por parte del bipartidismo que es que la sucesión debe ser aprobada por una ley orgánica. No es automática. Tiene que haber una mayoría parlamentaria que apruebe la sucesión.

Este proceso se hace muy rápido para evitar que haya unas nuevas elecciones generales que debiliten el bipartidismo. El Parlamento de ahora ya no es el mismo. Si la monarquía sigue con esta crisis de legitimidad -que creo que es evidente que la tiene-, llegará en algún momento. Ya sea porque se tiene que votar una sucesión o por lo que sea, pero se pondrá sobre la mesa. No es tanto por la fortaleza del movimiento republicano. Ni tampoco tiene por qué ser a través de un referéndum, aunque lo bonito sería que fuera por referéndum.

La Fiscalía ha abierto una investigación al Rey emérito. ¿Es un indicio de la fortaleza de nuestro sistema democrático?

Se ha escondido durante mucho tiempo los negocios del Rey Emérito. Esto es muy evidente. Y, en este caso, la investigación se ha abierto en Suiza, y ello hace insostenible no mantenerla también en España. Yo, más que de buen funcionamiento de la separación de poderes o de la fortaleza de nuestro sistema, hablaría de una crisis de legitimidad que hace insostenible mantener usos del pasado.

En este sentido, va a ser enormemente complejo separar las actuaciones del Emérito de la suerte del Rey actual y de la propia institución monárquica. El tema de una sociedad offshore de Juan Carlos que se encontraba bajo sospecha y que entre sus herederos estaba el propio Felipe VI, la Casa Real lo conocía desde hace como mínimo un año y sólo se hizo público en el mismo momento que se decretaba el estado de alarma en España.

Es decir, se utilizaba una situación dramática para el conjunto de la sociedad para intentar blanquear una situación que afectaba al jefe de Estado. Y todo lo que está sucediendo ahora mismo con la monarquía no es achacable a una “pertinaz” y “sediciosa” oposición republicana, es la misma monarquía la que está protagonizando su propia crisis.

Dice que el debate sobre las autonomías durante la elaboración de la Constitución es el que más puso en riesgo el consenso. ¿Cree que hay alguna otra fórmula posible? Porque las tensiones centrífugas y centrípetas todavía existen.

Sí. Que fue el debate constituyente que generó más tensiones es algo que recogen los propios constituyentes. Fue además una tensión mediada por la intervención de la cúpula militar. De allí surge un pacto que expresa a su vez ambigüedades y contradicciones, para permitir diversas lecturas de esta Constitución. Por un lado, se acepta la existencia de algo llamado “nacionalidades”, que en realidad son naciones a pesar de que no se quiere afirmar así, pero a su vez la propia Constitución se fundamenta en la existencia de la Nación española que no es sólo preexistente, sino fundante del pacto del 78.

En este sentido, el contrato cívico no funda la nación, sino que él se funda en ella. Cuando se afirma que la nación española es una nación cívica e inclusiva, mientras que los otros proyectos nacionales son culturales-étnicos y por tanto excluyentes, se olvida demasiado fácilmente que la propia Constitución se funda en la preexistencia de una nación y en este sentido es nacionalista. Eso, se da al mismo tiempo que se acepta la existencia de nacionalidades con demos propios, sólo ellas votan sus respectivos estatutos en referéndum que constituyen, conjuntamente con el texto constitucional, el bloque de constitucionalidad.

¿La sentencia del Estatut cambió esta dinámica?

A partir de la sentencia sobre el Estatut en 2010, en contradicción con otras sentencias de los años ochenta, esta lectura es eliminada. Cuando en 1981 los pactos autonómicos entre la UCD y el PSOE buscan la homogeneización del sistema autonómico, subordinándolo al poder central, que se concreta en la LOAPA, hay una sentencia del Tribunal Constitucional que dice que esto no se puede hacer por diversos motivos.

Según la misma, los estatutos no son inferiores a las leyes orgánicas, sino que forman parte del bloque de constitucionalidad. En 2010 la sentencia del Estatut dice lo contrario. Un cambio en la lectura que ha hecho entrar en crisis todo el sistema.

Pero en 2013 el Constitucional también sentenció que había que dar una salida política a las aspiraciones catalanas en relación al recurso contra la declaración de soberanía del Parlament promovida por Mas.

Entre 1989 y 2013, se emite una serie de resoluciones referidas al derecho de autodeterminación y ninguna de ellas será recurrida. Cuando lo son, el Constitucional no acepta el recurso porque entiende, a mi parecer correctamente, que no son declaraciones jurídicas.

En 2013, en cambio, es la primera vez que el Constitucional entra a juzgar una declaración política, que se comentó en sede parlamentaria. Y se entra en una dinámica que es nueva, que es la intervención desde una parte del esquema jurídico sobre el legislativo. Esta dinámica no se ha cortado y es la que pone en crisis el sistema.

En la última campaña electoral Podemos también reivindicó la Constitución. Apareció con un copia de ésta en los debates electorales.

Iglesias reivindicó los artículos sociales de la Constitución. Los constitucionalistas tienen una visión tan restrictiva y limitada de la misma que pocas veces se ha podido hacer tanto daño a lo que pretenden defender. Esa lectura tan reduccionista ha acabado excluyendo a mucha gente.

La Constitución también permite la socialización de los medios de producción. En un debate con Albert Rivera, el líder de Ciudadanos acusó a Iglesias de tener una visión “chavista e iraní” por hablar de la socialización de los medios de producción, sin saber que esto es de aquí, que la Constitución habla de ello.

¿Qué lectura hace de la caída de Podemos en Galicia y País Vasco? El voto perdido ha beneficiado más a Bildu o BNG que al PSOE.

Es demasiado pronto para hacer una lectura acotada de los principales factores que lo explican. En el libro Un haz de naciones, a pesar de que se acabase de redactar a finales de 2019, ya se apunta que en la actual situación se va a producir un desplazamiento político hacia las distintas opciones soberanistas y territoriales debido a que la crisis actual es una crisis de soberanías, donde las cuestiones nacionales irresueltas se convierten en un vector de polaridad política, social y económica clave.

En este marco, cuando Podemos y las confluencias han podido representar esa corriente, conjuntamente con la lucha contra el crecimiento de la desigualdad y por la democracia, ha sacado sus mejores resultados electorales. Pero a la vez, cuando esa posibilidad se bloquea, sufre una fuerte erosión, y eso va más allá de la calidad o no de los mismos candidatos. En este sentido, creo que por ejemplo, Antón Gómez-Reino era un buen candidato, pero los resultados han sido devastadores.

¿Cree que Podemos en Cataluña puede correr la misma suerte?

Hay diferentes vías de representación de la realidad plurinacional, que seguirá siendo un elemento clave en los procesos de cambio político, y en este caso es evidente que si en Galicia ha ganado la derecha y en el País Vasco también, las izquierdas soberanistas se convierten en el gran espacio de oposición. Una realidad que el resto de izquierdas en España deben saber leer, ya que la caída de Podemos y las confluencias no ha ido acompañada de una subida de los socialistas, a pesar de los ríos de tinta que se han dedicado a decir que eso pasaría en este sentido.

En el libro también explica las diferencias de actuación entre el nacionalismo vasco y el catalanismo. Dice del catalanismo que “intentaron” ser clase dirigente en España. ¿No fue Pujol quien no quiso entrar en un gobierno español?

Las diferencias entre ambos proyectos existen desde su origen. El catalanismo tuvo dos grandes padres constituyentes, que fueron Miquel Roca y Jordi Solé Tura. En cambio, el nacionalismo vasco no buscó estar allí. Ha tenido una actitud ante la Constitución diferente. No ha buscado cómo encajar en España sino cómo encajar el País Vasco en España. Por eso, el PNV, en la disposición adicional primera, consigue un encaje específico y consigue que su modelo, sobre todo el navarro, no sean generalizados.

En cambio, el modelo catalán es la matriz del modelo autonómico. Esto tiene que ver con una pulsión de fondo histórica de a qué juega el catalanismo y a qué juega el nacionalismo vasco. Luego, negociarán con el gobierno central, pero teniendo en cuenta su encaje específico. En Cataluña, por otro lado, se ha intentado reformar España. Y Miquel Roca o Duran Lleida sí que intentaron ser ministros. Yo creo que Jordi Pujol entendió que le iba mejor influir desde fuera.

La expresión “régimen del 78” que popularizó Podemos ha caído en desuso. ¿Ya no está en cuestión el “régimen”?

Yo creo que sí que está en cuestión, lo que pasa que sigue habiendo gobiernos porque, si no, la sociedad se paralizaría. Es verdad que ahora en el debate político no hay un cuestionamiento directo del régimen del 78, pero existe. La Constitución española se ha reformado dos veces en la historia. Una en 1992 por el proceso de Maastricht y la otra en 2011 por los acuerdos de estabilidad europea.

Es casi imposible abrir un proceso de reforma constitucional en España. El régimen del 78 está en crisis, pero esto no significa que desaparezca. El régimen de la restauración duró hasta 1930-31… Pero, como sistema, el régimen del 78 está en crisis. La punta del iceberg es la propia crisis de legitimidad de la monarquía. Tenemos también la crisis territorial, que ya no es solo Cataluña o el plan Ibarretxe.

¿Se ha extendido la crisis territorial?

La España vaciada está conllevando cambios sustanciales en el sistema político. En las elecciones de 2019 se alcanzó un récord de representantes de partidos que ya no eran de partidos nacionales españoles destacables. Nunca ha habido tantos representantes de partidos regionalistas y provinciales. No solo nacionalistas o independentistas. Y esto creo que va a crecer. Hay una parte de España que comparte la identidad española pero que no se siente representada con el discurso de España. Y esto es una crisis profunda.

Vox reacciona contra el independentismo catalán y contra Teruel Existe. Y ellos no son unos independentistas sediciosos, solo dicen que España se ha olvidado de ellos. Esto, como expresión de crisis territorial, me parece muy potente.

¿Sigue creyendo que la presencia de Podemos en el Ejecutivo es la única posibilidad de un referéndum en Cataluña?

Solo la presencia de Podemos, no. Es un elemento que empuja hacia esta dirección, pero tiene que haber otros elementos. Yo creo que habrá un referéndum. Antes he explicado que es muy difícil reformar la Constitución española. Pero algún día la reforma ocurrirá porque, en la historia de España, la mayoría de constituciones han caído por agotamiento.

Cuando esto ocurra, habrá un referéndum de ratificación de la reforma constitucional. Si en Cataluña no ha habido un pacto previo de soberanía o de reconocimiento de la nacionalidad, este referéndum se convertirá en un referéndum de autodeterminación. Votar no a la Constitución española será votar sí a la independencia de Cataluña. Y de esto son conscientes todos los que saben que hay que abrir el melón de la reforma constitucional. En la medida que no se solucione este tema, el bloqueo seguirá. Y el bloqueo no es solo en Cataluña, es un bloque que paraliza España.

¿La crisis del coronavirus ha matado el procés?

Puede ser que por unos años quede más amortiguado. De hecho, el procés hace tiempo que mira hacia atrás y no hacia delante…

Las cuestiones nacionales en España siguen latentes y están allí desde el siglo XIX, aunque también por las dinámicas actuales debido a la crisis de soberanía que se observa en Escocia o en Quebec. Aunque mucha gente diga que se ha pasado página, el tema vuelve. La teoría del suflé y que todo se desinfla no es así.

¿Cree que Iglesias se ha equivocado en naturalizar el insulto a los periodistas?

No he seguido esta polémica. Llevo tres días de entrevista en entrevista y no quiero opinar sobre una polémica que no he seguido.

¿Ve al gobierno de coalición fuerte para cumplir toda la legislatura?

El gobierno va aguantar, porque no veo alternativas tampoco. La situación, además, es suficientemente grave para que aguante. También es público y notorio que hay tensiones dentro del Gobierno entre el sector que representa Nadia Calviño (con una orientación de políticas más ortodoxas) y el sector que representan Pablo Iglesias, Irene Montero y Yolanda Díaz. Hay una pulsión importante sobre la orientación futura que tiene que tener el gobierno y la resolución de esta pulsión puede también debilitar al Gobierno.

También creo que los Presupuestos van a ser expansivos, porque es la lógica que se impone ahora, y por lo tanto las diferencias serán menores. Pero después de los Presupuestos será el momento clave y allí puede ser que no dure el Gobierno.

¿Qué le parece el acercamiento de Cs a Sánchez?

No podía ser que hubiera tanto espacio electoral haciendo ver que todos eran Vox. El PP de Casado se ha voxicizado y el cambio de Ciudadanos me parece de supervivencia. Es lógico su cambio de orientación, pero tampoco sé si podrá recuperar mucho porque los giros que han hecho en los últimos años han sido importantes…

¿Usted es partidario de descentralizar el sistema judicial y que Cataluña tenga su propio Tribunal Constitucional?

Sí. Desde la izquierda ha habido una visión que a medida que se descentralizaba el poder, se democratizaba ese poder. Se acercaba más a la gente y, al mismo tiempo, era una forma de desfranquizicación. De modernización. En el caso del poder legislativo se hizo, aunque no creo que España sea ni por asomo un Estado federal, pero se crearon varios parlamentos con capacidad legislativa. Se descentralizó el Ejecutivo y España tiene varios gobiernos autonómicos. El judicial, no. Y fomenta una cierta creencia entre sectores del poder judicial de que ellos son los principales defensores del Estado y esta ideología es el peor servicio que se le puede hacer a un Estado.

¿Cree que la Mesa de diálogo se va a reunir en julio?

Si me lo hubiera preguntado hace una semana le diría que sí. Pero ahora ya no queda tanto julio… Parece que no.

¿Cree, como han dicho Asens y Colau, que el presidente Torra no tiene interés en la Mesa o que está deslegitimado?

Es evidente que es difícil llegar a un acuerdo en una mesa de negociación unos meses antes de unas elecciones. Estás negociando con gente que dentro de unos meses quizás no esté y además con dos socios de gobierno [JxCat y ERC] que parece que no están muy bien avenidos. También es cierto que sería una buena señal que se reuniera la Mesa.

El Institut Sobiranies es un acercamiento entre sectores de la CUP y de los Comunes. ¿Se busca un cambio del sistema del 78 ahora que se ha visto que la independencia es imposible?

Para nada. Y tampoco me atrevo a hablar en nombre de la CUP. Es un instituto en el ámbito de las izquierdas soberanistas para conformar ideas, proyectos… Hay gente que proviene de la CUP, de los Comunes, pero también de colectivos de la economía social. No será nunca un partido.

El Español