CARTAS DE VERANO ENTRE DOS MUJERES (3), POR E. DE LA CRUZ Y L. MODROÑO


Luz Modroño, psicóloga, profesora de historia, activista social, y Enriqueta de la Cruz, escritora, periodista, colaboradoras de Federación de Republicanos (RPS), inician una correspondencia de verano, sus Cartas de verano, donde a modo de mini artículos reflejarán sus pareceres sobre política y actualidad social, económica, nacional e internacional. Esta es la tercera entrega.

Querida Luz:

Gracias por recordarnos, y tan bien, esas lecciones de la historia. Estos aman tanto la patria que ni siquiera conocen su mapa, más allá del mapa de la rioja que llevan pintado en la cara de tanto beberse lo que no es suyo: esas venillas rojas y azuladas de muerte y perversión, sodomías, folleteos con lo primero que se presenta y aun intentos forzados porque no reparan que esto ni es un cortijo ni es suyo. Dijo alguien sobre su doble rasero, como que lo ven todo suyo y ya está, como si fueran lelos y no rufianes. Algunos-as no saben ni hablar bien español, ni les ha preocupado desde su expulsión de otros países ocupados como Grecia y su plantar el culo aquí. La verdad que ya aburren. Y dices de relojes, pues el matador de elefantes no le va a la zaga a su antepasado.

“Jamás, jamás, jamás” y que esta vez sea en serio.

Mientras los organismos internacionales más sensatos y gente que es responsable nos advierten de lo que venimos contando nosotras, se suman, vaya: es decir, que hay que repartir, que toca otra cosa, mientras esto, nos enteramos que el emérito español se gastaba el equivalente a la compra de un piso pequeño para toda la vida, pero él, al mes, lo que ya apuntamos en estas cartas que nos traemos. Es lo que sacaba de Suiza, de esa cuenta-saca de latrocinio. 100.OOO euracos cada mes, nada menos. Sería para langostinos y más polvos de dárselas (impotente seguramente ya a estas alturas) y otros vicios; quizá para el Casino como su papá, el de Estoril. Para estos seres mola montón la publi de las casas de apuesta, sean temprano o de madrugada, así se enteran donde dilapidar lo que mangan.

Sí, como apuntabas: se gastaba al mes lo que cuesta un piso de esos chiquitines pero resultones en que han estado enjaulados muchos madrileños y españoles en general y gracias, porque otros lo tuvieron que pasar, el maldito covid, en la calle directamente, o en la recogida de la fresa a la que te has referido, y productos de comer, debajo de plásticos. Eso, ¿qué importó nunca a reyes?

Y aún, todavía, hay políticos que llaman de usted a esos amigos que frecuentan, que los tienen por tal, por amigos, y nos intentan aturdir con sus locuras, como que es de respeto y eso el llamar de usted al ladrón y al usurpador de soberanía democrática, sea el que sea. ¿Eso es de respetar? Si son amigos, ya es cosa de cada cual, pero dime con quién andas…

También leemos absurdos en la prensa como eso de que quieren apartar al de Corina de la Casa Real. Será un error, creo, pues deberían titular esta otra intención más honrosa: Se apartará a la Casa Real de España, y bien lejos y prontito. Lo que tú dices, esos titulares…

Se mueven ya los pueblos, que los mejores embajadores de la República son precisamente los reyes en servicio, esos esqueletos percha de lucir ropa cara y vestirse de luto por unas víctimas que quizá no estarían muertas si donaran ellos sus oros, devolvieran la pasta, la corona y demás tesoros, más los casoplones y barcos y palos de golfos, perdón, de golf y esquíes.

Y si los curas que ofician esas misas, por cierto, donaran toda la plata de los pasos sevillanos, por ejemplo, fundida con lo mangoneado en Nueva España y todo el actual Latam.

Eso sí que calienta estómagos, permite comprar respiradores y salvar vidas y almas de paso, no lo otro, que vergüenza les debía dar en un estado aconfesional ir siquiera a esas cosas como si fueran de Estado, los funerales, todos bien almidonaditos y compungiditos, pero sin dar un penique para los pobres y que no sigan muriendo… Como ya hemos explicado, fue de pensar…

Por cierto, y para aumentar el salario al personal sanitario, que yo a los únicos que oigo con un corazón como un templo es a médicos y enfermeras y demás de ellos que no sé cómo tienen tanta paciencia en los rebrotes… En primaria, atención, falta idem: atención y sigue el esquilmar por ahí, por toda la Sanidad. O sea, ojo…

Yo creo que los políticos y los gobiernos no se enteran de que ellos no han sido votados por la casa real sino por el pueblo, por la gente común y corriente, que curra (el que puede todos los días y se gana su pan y el que no puede, pues hace lo que puede, menos robar…) Deben ir tomando nota.

Por Extremadura, mi tierra valiente, ya se mueven, ha surgido un movimiento por la república y el hombre que está dando la cara es bien sensato. Dejo un enlace para que escuchen sus argumentos:

Estos argumentos, que son los de la mayoría del pueblo, y los míos, menos lo de referéndum porque ya lo hemos comentado: la mierda no se puede poner en la balanza con la democracia, ni la imposición, ni la dictadura que les hizo heredar, ni el robo, ni tal pascual, que siempre lo digo. A estos no hay que votarles si les queremos o no, sino botarles con paz y democracia, pacíficamente y en eso está Suiza… ¡Lo que deben de esconder las alfombras de tantos palacios!

Otra cosa que se escucha estos días y es para correr a todos los que sostienen esa teoría es que lo sabíamos todos: lo del Gal, lo de los picos de covid, lo del mangoneo real y lo del tres por ciento que llaman, ese catalán… Miren, señores Vera, y compañía de presuntos, condenados y por condenar: yo no sabía nada. Esa puñetera corresponsabilidad que nos quieren echar a la espalda. Miren: yo les pagaba pa otra cosa, ¿entienden? Y si me enferman españoles es porque siguen su fiesta egoísta y no va el dinero a donde tiene que ir, porque siguen defendiendo el mal radical y que mueran los viejos y los desamparados que es la solución nazi puta y dura…

Tampoco me convencen los escapistas que miran a arreglar el mundo infinito sin ver lo nuestro, ni los que abordan desde arriba la regularización de emigrantes sin hablar del todo claro. ¿Por qué no dicen cuántos emigrantes han lavado los culos de los enfermos estos días, o han recogido sus vómitos o han limpiado UCIs o etc.?, que es que son tan importantes como cualquiera…

Hay que hablar más claro, señores políticos, y dejar de creer que son ustedes Procuradores en Cortes, los dipus franquista, porque no, les votamos nosotros, los obreritos, las obreritas y los demás personos-as. Y por eso, joder, por eso están ahí… Hasta que nos dé la gana.

Sigo viendo a la gente rarita, salvo a los adolescentes que siempre tienen una alegría grande y sanamente contagiosa, afortunadamente. Leo Los demonios del ruso genial Dostoievski, que cuando renunció a su ser revolucionario y se hizo un poco como Jiménez Losantos pero, claro, en culto, en instruido, en genial, ¿no…?, pues analizó aquello de los de meterse en camisas de once varas y querer apañar el mundo así, sin que se lo pida nadie. ¡Ay! pero es que sin esos locos “endemoniados” nunca se hubiera inventado la rueda y lo demás…

Claro que hay locos vanos, y que están esos locos o endemoniados peligrosos o débiles personas, que otros utilizan para matar, para cometer crímenes de todo tipo y arrasar con la excusa de revolución, de cambios siquiera. Una persona que vivió aquí la Guerra de España me lo contaba precisamente estos días. Cuando una se acerca a ese asunto de la dinámica de las guerras, de la violencia y revive esos años de terror, aquí o allá, se pone a pensar mucho y aparte de ese nacionalismo en que se replegó el genio ruso, ese odio a las ideas internacionales, llegadas de otros países, yo entiendo lo que dice el tal señor gran escritor. Pero eso es una cosa y otra el reduccionismo de un asunto bastante más serio.

Aquí lo que necesitamos urgentemente es una República y cuando los estúpidos o los que se lo hacen preguntan cuál, hay que responderles la verdad: la del interés general, amigos.

Y se necesitan los Estados Generales franceses de entonces, como allí mismo, en esa nación vuelven a necesitarlos.

De veras que como dice mi estimado Millás, el periodista, esto no va a ser igual. Y los políticos se empeñan en seguir colándonos su propaganda. De la generación hippy que ya denunciara a su manera y a toro pasao la Yoko Ono, porque aquello de las drogas y los flower power, coincidiendo con Vietnam y tal, cantaba los suyo, la verdad… pues de esa generación de nirvanas y cuentos se ha pasado al yupi-funcionario del capital-autodestructivo y destructivo de la especie y, en el otro lado, a los reduccionistas apocalípticos que solo nos hacen fijar los ojos en los limitados recursos del planeta.

No veo que digan la pura y racional verdad por lo que hay que empezar: que para comer, una casa decente, un acceso a cultura, a conocimiento, un acceso a nevera y a tecnología, una organización verdaderamente democrática, alfabetizada y preparada, para otro mundo posible al que tú ya aludiste, sin tanto golfo, curaco metemano a chiquillos y sin gasto superfluo, para eso hay para todos los seres del planeta con los recursos y herramientas actuales.

Comencemos por ahí, por los cimientos y no sigamos con el planteamiento envenenado de mangantes, por sinsentidos que aceptamos como si nada, no sigamos mintiendo y torciendo para algunos ganar más y mejor…

Recomiendo dos pelis para este verano, ilustrativas de lo que digo: El balneario de Battle Creek, sobre el comienzo del mundo de Madison avenue que nos comemos cada día en forma de Kellogg´s, hamburguesas y coca… cola, pero mucho antes de la avenida de la publi, con esas mentes americanas tan retorcidas, madre, que nos han horadado el cerebro y siguen haciendo tanto mal. Se expresa muy bien la peli sobre la manera en que nos la han colado. Y la Toni Erdmann, que si era payaso el padre prota, la hija era una pura representante de lo que siguió: el hijoputismo que dice mi colega ilustrador Kalvellido. Ese hijoputismo que retrata muy guay El método Grönholm.

Las luchas por el planeta, sin esos pachamamistas que se han pasado de plano a la CIA, las luchas por los animales, por la comida sana y un mundo sostenible en todo, hay que replantearlas porque con esos americanos de capa caída…

Y también hay que replantearse muy seriamente el infantilismo de las poblaciones, ese método utilizado que nos atonta que ha hecho una generación con tantos egoístas y cantamañanas que por única obsesión tienen el Instagram, la música colocón y parecidos…

Tenemos que volver de vez en cuando a estos conceptos, fijarlos, que da esplendor el saber popular y académico de en condiciones… Y democracia… De esa de decidir por nosotros mismos.

Al menos en Francia, tal como nos cuentan en Red Voltaire, un medio alternativo chulo, un día se enteraron con los chalecos amarillos que tiempo ha unas personas tuvieron que abandonar la ciudad por muy cara y que primero es el diesel o alguna alternativa que les permita llegar a fin de mes antes que llegar a arreglar el planeta de aquella manera resultona con la que se liga tanto en los círculos de tócame Roque y alienación tipo predicadores de la montaña…

Más sentido común, amiga mía, y menos patrañas… Mucha Ilustración nos hace falta por estos lares.


Querida Enriqueta:

Estoy plenamente de acuerdo contigo, el pueblo español es en general un pueblo sensato ni más ni menos que otros. Pero ha sido un pueblo al que se le ha hurtado información, conocimiento, instrucción. Y le ha sobrado caciquismo, adocenamiento, sotanas y hambre.

Todo ello conforma un cóctel peligroso que explica muchas cosas. Nos faltó una Enciclopedia y una Ilustración y nos sobraron botas y fusiles y crucifijos. Mientras el protestantismo –y recuerda que yo soy atea y no paro mientes en proclamarlo, de hecho he apostatado en las campañas que hace AMAL periódicamente- protegía a la burguesía en Europa y potenciaba el desarrollo económico y el comercio, aquí se asociaba el comercio a lo pagano, a los judíos. Y se acumulaba la riqueza en unas cuantas manos improductivas. Mucho ha costado a este país ir sacudiéndose esos barros que han traído estos lodos.

Así es que no puedo estar más de acuerdo contigo cuando destacas la necesidad de viajar, de enterarse profundamente porque las tiritas no valen para atajar a este gran cáncer de la desproporción y la injusticia. Y ¿cómo no va a producir una inmensa tristeza e inquietud ver como los hijos de hoy lo tienen peor que sus padres o sus abuelos? Los sindicatos perdieron la batalla hace años, se conformaron demasiado, se dejaron comprar –no digo yo que con mala intención, esto no lo sé ni quiero aventurar malas intenciones en nadie ni en nada- pero sí una enorme torpeza, una enorme falta de visión y un error inmenso de apreciación de futuros como consecuencias de presentes o pasados. Dejaron de ser lo que eran, dejaron de ser una referencia para la gente trabajadora y ésta dejó de creer o tener confianza en ellos. Resultado: ese desafiliación que hoy viven, esa pérdida de influencia social y ese existir casi como testimonio y no como fuerza real frente a los desmanes de la patronal.

Corre por las redes un pequeño comentario aparecido en el Charlie Hebdo, la revista satírica francesa, que dice que la cuarentena ha demostrado tres cosas. La primera que la economía se derrumba tan pronto como deja de vender cosas inútiles a las personas sobreendeudadas –y ya sabemos quiénes son estas- segunda, que es perfectamente posible reducir la contaminación y tercero que las personas peor pagadas del país son las más esenciales para su funcionamiento. Ahí queda esto.

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