Cartas de verano entre dos mujeres (2), por E. de la Cruz y L. Modroño


Luz Modroño, psicóloga, profesora de historia, activista social, y Enriqueta de la Cruz, escritora, periodista, colaboradoras de Federación de Republicanos (RPS), inician una correspondencia de verano, sus Cartas de verano, donde a modo de mini artículos reflejarán sus pareceres sobre política y actualidad social, económica, nacional e internacional. Esta es la segunda entrega.

Hola Luz, amiga:

En primer lugar, enhorabuena por tu poema, es magnífico, tierno, sincero, y te animo a seguir con la poesía.

Espero, siempre espero, que las cosas cambien y no muy tarde. Es imposible seguir con esta política rampante, con estos gestores y la oposición que no lo es, que es una amenaza para la democracia y Europa. Es imposible seguir con componendas y un proceso a los críticos permanente que es la Inquisición y, de añadido, con tanta desvergüenza de oídos sordos. El relator de la ONU clama contra la impunidad, por ejemplo, pero se autorizan vivas a Franco en el vergonzoso Arco de la Victoria de Moncloa, que debía haber sido demolido por ignominioso y por puente ridículo y feo, además.

Se quiere estar con una vela a Dios y otra al diablo, con medidas puntuales, insuficientes, sin un plan realmente estable y que dé garantías, por cierto, a los europeos socios de que el dinero no se derrochará en chabacanadas de los reyes y en sus charadas de imagen. Ni en el alto estipendio de los políticos. Porque el pueblo necesita comer.

El otoño, este sí, se avecina calentito. “Refresquémonos, mientras, el culito”, “vivamos el presente” dirán los españoles insensatos, que hay tantos… Una persona confidente desde dentro de una residencia de las regentadas por Ayuso, esa figura de cera, títere seguramente de otras… me comenta la pila de personas, no una ni dos, que se dieron al olvido, que ni siquiera visitaban antes del Covid a sus viejos. Habría que indagar por qué. No nos dé miedo. Hay gente que no los quieren, pero la hay que ni pueden tenerlos en casa. ¿Qué sociedad es esta? Me comenta muchas cosas de las vergüenzas que han vivido los sanitarios y demás personal. Cómo han impedido la vida desde la mala política a nuestros mayores, cómo han matado lo que para ellos seguramente sean trastos inservibles, viejos, para esos que han impedido que se les atienda en los hospitales, “así, tipo nazi, manu militari”. Eso dicen dentro de las residencias de la CAM.

Hay que repensar cada cosa, no mirándonos el ombligo, siendo verdaderamente sinceros con nosotros mismos y frente a lo que vemos, no amparando conductas terribles.

Gente que ha optado por vivir a los felices años veinte sin darse cuenta de que ni siquiera habrá un respiro entre guerra y guerra, y que lo que se nos viene encima es más paro y exclusión. En Europa, Alemania, Francia, Inglaterra, etc. hacen por ver qué hacer, aquí no: a esperar que nos lo resuelvan los gurús, a que nos llamen con instrucciones, arañar algunos euritos que darán para unos meses, ni el año siquiera. Y, en vez de eurobonos, de corresponsabilidad en la deuda (préstamos), todos a uno como socios que somos, nos invadan la necesidad y el comernos los mocos mientras quizá hagamos inversiones en nuevas cuerdas y esposas para atar menores que huyen de las miserias de sus propios países africanos en los bonitos Cies. O en bribones para los bribones. Y con esa necesidad acuciante, vender a la gente, el futuro completo. Tenemos la capacidad y fuerza de negociación que tenemos pero reflexionemos por qué es así, cómo hemos llegado a esto mientras llamábamos campechano a un hortera malhumorado y caprichoso y ahora seguimos…

Ojo, pues no somos ni Italia y ojo a lo que señalan economistas como Varoufakis en sus entrevistas recientes. No estoy de coña. Los países cada día más nacionalizados y a lo tonto el último, miran por su gente y que no echen a los emigrantes de sus socios que tienen ahora hueco en sus economías porque aquí los conchabados los han dado por restados, porque se busquen la vida por ahí, porque no vuelvan. No hay planes serios con financiación cierta de investigación ni de ningún desarrollo, de reordenar el empleo, de salarios suficientes u otros ingresos suficientes y de alquileres asumibles y de comida cierta.

Hablas de esos seres humanos que recogen los productos de la tierra. Sí, por fin movieron el culo algunos y fueron a visitar a algunas granjas de esclavos emigrantes. No se ha hecho público el informe de conclusiones o si van a seguir la investigación por toda España. Se sigue la política de yo no me quiero enterar de lo que pasa, arriba y abajo y se sigue vendiendo humo, de no prevenir absolutamente nada.

Se nos calienta la cabeza con declaraciones y chorradas y no se abordan las movilizaciones serias que ya están ocurriendo. Que se silencian. Los responsables son punibles. Digo, los que no nos van a dejar vivir. Los que vienen por nuestros hijos y nietos, a matarles la vida. ¿Quién se cree con poder alguno para ello? ¿Para gastarse cien mil euracos al mes de la cuenta suiza, lo que vale un piso que pocos pobres tienen… Que ya no alcanza ningún joven, ni mini pisos, ni alquileres…


Enriqueta, querida:

Me alegra que te haya gustado la poesía. Llevo muchos años escribiendo. Hay ocasiones en las que sólo la poesía es el único vehículo capaz de transmitir emociones y sentimientos. Y que a estas alturas aún puedan existir leyes como la eufemística y bien llamada Mordaza, que aún hoy se pueda condenar por hablar y se censure y se inflija miedo y se condene a la expresión es algo que más que con razones –no creo que queden muchas por decir de puro evidente- hay que combatir con poesía. Tan peligrosa o más que el más incendiario de los discursos.

Producida esta vez por la injusticia y el abandono de las mujeres migrantes dedicadas a recoger ese fruto rojo que tantos y tan buenos dividendos producen a sus propietarios, la poesía es necesaria.

Para ellas, trabajo esclavo, sufrimiento, humillación, doblar de cuerpo y heridas en las manos, que no han de parar de trabajar azuzadas por el capataz.

No es para menos, Enriqueta, esta voz tuya de rabia e indignación. Cien mil euros al mes en caprichos y buena vida, si a la indecencia se le puede llamar buena vida, es mucho más que insultante. Pero no olvidemos que esta familia se ha caracterizado desde sus más viejos ancestros por lo mismo. Deben llevarlo en los genes.

Mientras la pobreza sigue avanzando en nuestro país, mientras hemos visto que el problema mayor de las muertes recientes están directamente relacionadas con la precariedad y los ajustes presupuestarios en sanidad, mientras sigue habiendo gente durmiendo en portales, chicos y chicas sin futuro o con un futuro precario que no pueden llegar a plantearse construir su vida… el escándalo de esta monarquía caduca y chupóptera, adquiere tintes de procesamiento judicial. Resuena a insulto o bofetón, burla a todo un país. Hasta ahora sólo uno se ha sentado en el banquillo y era familiar colateral, porque la consorte del ladrón quedó libre, con ojeras pero libre por ser quien es. No hay palabras para expresar la indignación y el grito que ha de resonar en todos y cada uno de los rincones de este país hasta que se vayan para no regresar nunca más.

Tu palabra, como la mía, está aderezada, desde luego, con voces de esperanza y optimismo pero rabia al fin. Porque la rabia nos moviliza a seguir buscando un mundo mejor, a seguir intentando aportar nuestro hombro a ese cambio necesario y vital. Desde todos los ángulos y espacios que podemos. Este es uno más. Muy importante porque la palabra es esencial y no ha de callar.

A lo largo de esta correspondencia en la que tratamos de ir creando polémica y debate a partir de la exposición a pecho descubierto de nuestro propio pensamiento, hemos hablado en distintas ocasiones de esta indignación que nos produce lo que vemos y vivimos a diario.

Pienso, no obstante, que es una rabia sana, muy sana, porque implica la no indiferencia y el compromiso. Y la acción. Porque no hay acción que no pase por la triple premisa de conocer-comprender-actuar. Y en esta estamos, intentando que nuestras voces lleguen a un número amplio de personas, que las conversaciones en el bar o en el parque sean algo más que hablar de fútbol o del tiempo.

A vueltas con la Monarquía, a la conquista de la República. La tercera será la definitiva, no puede ser de otra manera. Pero tarda en llegar. La transición la blindó e hizo creer a la familia “real” (como si las demás fuéramos de ficción) que eran inmunes. No lo van a ser, la caída es ya inevitable pero es tanto el daño que han hecho, tanto lo que hay que investigar y tanto lo que deberían devolver… y, a la vez, tanta la protección que aún penden sobre sus cabezas que será muy difícil que esa investigación llegue a España y provoque el ansiado referéndum que dé paso a lo que sólo es hoy legítimo y ha de ser legal. Refrendado por el Parlamento lo que es un grito en la calle. El dictador Franquito había metido el miedo de tal forma en el cuerpo del pueblo español que pasamos de puntillas sobre la incoherencia de tener como Jefe de Estado a este rey que había sido nombrado por él como otro elemento más de aquel “dejar todo atado y bien atado”. Y desde luego que lo hizo, no hay forma de invitarles a seguir los pasos de sus abuelos. Pero la habrá. El 23F selló una mentira más que algún día quedará desnuda ante la historia.

Mientras esto escribo, me llega una noticia del activista Óscar Reina, recordarás su caso porque fue juzgado y condenado por unas palabras dirigidas al, por entonces, secretario general de Ciudadanos, Albert Rivera. Fueron frases inocentes, pero publicadas en internet.

Final y afortunadamente, salió absuelto. Pues bien, el otro día llamó miserable al, en sus palabras, campechano corrupto y de nuevo está en busca y captura. Mientras se ponen todos los impedimentos y se elaboran todas las justificaciones posibles para entorpecer de la mayor forma posible la investigación que pusiera si no blanco sobre negro –que parece ser mucho pedir- al menos gris, la ley mordaza sigue haciendo estragos y persiguiendo cualquier palabra que exprese la dignidad y la indignación y la rabia al mismo tiempo de un pueblo arto de esta familia. Y para salvar lo insalvable, ahora intentan desvincular la figura del padre de la del hijo.

No nos dejemos engañar que bastante nos hemos dejado desde aquel inolvidable 23F. Que la historia sea el libro donde aprendamos a leer. Sólo cabe ese titular tan estupendo “Se apartará a la Casa Real de España. La nueva familia parte al exilio”

Hartazgo que se retrotae en el tiempo porque ya su advenimiento al trono de este país fue un hurto que necesitó de una guerra para hacerse efectivo. Desde aquel primer Borbón, duque de Anjou que se apodera del trono de España tras una larga guerra con tintes internacionales, incapaz de aceptar las peculiaridades de nuestro país que ni conocía ni intención alguna de conocer tuvo nunca, hasta este de hoy. La Guerra de Sucesión que tanto mal nos ha traído.

Mientras los Borbones caían en Francia aquí se atrincheraban. Y, ante la primera oportunidad que tuvimos de salir del caciquismo, del atraso, de la miseria, Francia, la republicana, la ilustrada, no vaciló un ápice en enviar a los Cien Mil Hijos de San Luis para abortar ese intento de liberalismo.

En la actuación histórica de esta familia se encuentra el germen de los problemas nacionalistas que tanto hemos sufrido. De un plumazo abolió las leyes y fueros de los entonces reinos de Valencia, Aragón y Cataluña y también las de Mallorca. Las reivindicaciones históricas de estos pueblos españoles han llegado a nuestros días saltando a la política con más o menos virulencia. Pero no cabe duda de que si nuestro país hubiera adoptado la República como forma de Estado y el federalismo como forma administrativa muchos problemas con los que hoy nos encontramos no existirían.

Años más tarde, su nieto Fernando VI llevó a cabo una persecución xenófoba, racial y étnica contra el pueblo gitano. De Carlos IV para qué hablar, sólo interesado en la caza y fanático de los relojes, ignoró a España a la que consideraba su cortijo dejando en manos de otros su gobernanza. Y algo que, por fin, está saliendo a la luz: la venta de España al emperador francés por 30 millones de reales anuales. Qué bien retratada por el genial y “afrancesado” Goya esta familia de corruptos y enfermos endogámicos. Basta mirar sus rostros rojizos, hinchados, sus miradas depravadas y sus rictus para comprobar la miseria y el sufrimiento de este país infringida por estos tipos. Su hijo, el más pernicioso, cruel, despiadado, corrupto, traidor, mentiroso… de todos, Fernando VII, también aceptó de Bonaparte 4 millones de reales anuales. Como ves, la corrupción y la deshonra no son nuevas en esta familia. Cuando este esperpento murió tenía en un banco de Londres más de 500 millones de reales, el país una deuda de casi dos mil millones. España moría de hambre, incultura, enfermedad, ante la indiferencia de sus reyes, sólo atentos como se ve y la historia demuestra, a su propio y villano enriquecimiento. Y disparos de cañones pues fue el causante de la mal llamada Guerra de Independencia, que bien nos habría venido haber perdido. Otro gallo nos hubiera cantado y este país hubiera salido del ostracismo, la miseria, la ignorancia, la bota militar y la comunión obligada. Del atraso de nuestro país hay un claro responsable, Enriqueta.

Corría el año de 1823, nuestro pueblo había conseguido echar del trono al nefasto Fernando VII y en nuestras tierras tenía lugar una guerra civil –tan nuestra, tan propia, tan que no nos las quitamos de encima por más constituciones que refrendemos- La Pepa, nuestra primera Constitución, de inspiración masónica pues Riego era masón, había sido ya aprobada hacía unos años y en ella tuvo lugar el primer enfrentamiento con esa otra institución tan nefasta como la primera. Me refiero a la Iglesia católica. La Pepa abolía la inquisición, aunque perdida la guerra y con ese ser turbio llamado Fernando, todo volvería a ser como antes, España volvía a perder una oportunidad de modernización, de libertad, de democracia. Y ese resultado ha ido ocurriendo una vez tras otra. Junto a la Iglesia católica son las dos mayores lacras que han pesado sobre nuestro país desde tiempos tan lejanos.

Y sigue la historia de corruptelas y robos a manos llenas de esta gente al amparo de un sillón de oro heredado y bajo el crucifijo bendecida: . La mujer de este individuo tuvo que huir de España en dos ocasiones por corrupta y ladrona. Por si todo ello fuera poco, era también una esclavista que estuvo lucrándose de la venta de seres humanos Cada vez que los liberales accedían al poder esta señora tenía que salir por patas. Luego, los conservadores, la volvían a  traer. Su hija, la famosa Isabel II siguió sus pasos. Buenos maestros en el arte del robo, la corruptela, la mentira y el engaño había tenido la mujer. Son famosas las altas comisiones que recibía la famosa familia por sus concesiones a empresas privadas.

Luego vendrían su nieto, Alfonso XIII apoyando el golpe de Estado fascista, su hijo enriqueciéndose en Portugal, el ínclito Juan Carlos del que se dice que, además de amantes, hijos repartidos por el mundo –siempre según habladurías, claro- y sospecha nunca aclarada del asesinato de su propio hermano, tiene una fortuna de 2000 millones de euros. Nada, como tú dirías, para tomar unas cañitas invitando a los amigotes y quedar, nunca mejor dicho, como un rey.

Es necesaria una nueva Constitución ya. Esta está añeja y fue producto de aquel miedo que corría por las venas. Demasiados muertos, Enriqueta. Demasiados muertos cuya sangre quedó incrustada en el ADN de todos los que cayeron y fueron enterrados en esas cunetas que tanto impedimento hay para abrir, que tanto cuesta levantar. El nuevo Estado que surgió de la muerte, desafortunadamente en cama aunque no exenta del sufrimiento que le infligió su propio yerno, del dictador aseguraba dos cosas: la perpetuidad de la corona, que como vemos no hay forma de echarla tan agarrada y amarrada ella a un poder que no le debería  corresponder y la presencia de la Iglesia católica al declararse el Estado aconfesional y no laico.

Dos cuestiones fundamentales en nuestra convivencia y modelo de Estado y país. Dos lacras que arrastramos desde que los fascistas terminaron a fuer de tiros con la Segunda República.

No nos dejemos de engañar ahora, una vez más. En medios nacionales se está tratando de desvincular la figura del padre de la del hijo para tratar de salvar a éste último, como si el problema fundamental fuera lo robado. No, el problema fundamental, con toda su gravedad, no es este sino la propia existencia de la institución. Aboguemos por la tercera República y hagámoslo ya, porque es lo único democrático y la única solución posible. La monarquía no es sino la supervivencia de un sistema de privilegios de casta y cuna. Muchos negocios poco o nada claros, Enriqueta amiga. Y el dinero sucio llama a ser tratado de usía o usted y prestar pleitesía, a ver que cae.

Me he permitido hacer un breve recorrido histórico de los Borbones porque conviene recordar, en estos tiempos en los que parece que se tambalean, quienes fueron y lo que han hecho por este país desde que entraron. Y vuelvo a destacar que, con toda la extremagravedad que suponen todas las actuaciones del Campechano, es problema mayor la pervivencia de esta institución. Sus defensores están tratando por todos los medios desvincular la figura del figura del padre de la del hijo. En un intento desesperado de, agarrados al imaginario que asocia este país con la corona, salvar la institución. Porque ya sabes que los imaginarios se alimentan desde muchos ángulos y terminan creando unaresistencia fuerte a su cambio. Y si en el imaginario de nuestro pueblo está la idea de nuestro país asociada a la corona bueno y hora es que se sepa la verdadera historia. A ver si conseguimos, entre todas las personas de buena voluntad cambiarlo definitivamente. Y que sepamos todos que la República no se vota, se PROCLAMA. Y el gobierno tiene la llave para ello.

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