Me quito de los políticos… que tenemos, Enriqueta de la Cruz*


“El pasado no se cancela nunca del todo y sobrevive, volviendo a emerger aún después de mucho tiempo”. Sigo con las citas contenidas en el libro de la abogada Ana Messuti: Derecho como Memoria y Justicia, que es como un torrente de luz en medio de “la niebla perezosa”, del perder los días del español y hacer muchos que no se enteran, por no sufrir o por seguir metiendo la mano en las vísceras de la corrupción. La niebla perezosa es un término que sale en “La Forja de un Rebelde” de Arturo Barea.

Seguimos igual en muchos aspectos, enriqueciéndose los mismos que ya no son tan narizotas ni tan de exhibir hombría, pero iguales a la hora de poner el cazo y de esconderse detrás de los espadones y los sayos, para seguir chupando. Sigue la miseria y siguen los miserables descritos tan magníficamente por el periodista, por el escritor que, como ahora, si no se va a Londres, aquí le matan, aquí no sale escritor…

Seguimos con esos crueles y esas mujeres sufridoras, ese atraso de siglos y ese Madrid cotilla y paciente a mitad. Solo que ahora ya no hay socialistas o republicanos empoderados que salgan honestos a defender la honestidad, solo que, en vez de escándalo, es noticia y gorda, para seguir entreteniéndonos, lo que pasa, incluido el tejemaneje que parece se traen entre Zarzuela, Moncloa y PP para la mayor estabilidad de ese sujeto al que se ve, no tanto como dicen algunos titulares “atrapado en el silencio”, sino haciendo lo que puede y más de lo razonable “a la chita callando”. Nosotros somos los que estamos atrapados en él, piedra en el camino, inservible.

Es absolutamente una vergüenza querernos imponer este estado de cosas. Yo me borro de estos políticos que cada dos días se nos sirven gladiadores para que no arranquemos los derechos: a comer y trabajar, a recibir un poco de respeto y menos patrañas. Yo me quito como me quité de fumar porque son un cáncer. Y no comento y no me trago la propaganda continua y no sigo un minuto más el juego, aunque solo sea recibir chat y contestar. No, es urgente trazar otro camino, otra ruta, hacer cosas de verdad, sentir verdades y no trabas, dejar atrás las chapuzas, el mal y a los charlatanes….

La posibilidad de que se atienda a los derechos de las víctimas y sus descendientes, que seguimos sufriendo a todos esos, esa posibilidad de que habla Messuti, queda ahí, como una burla de los traidores, de los cómplices. Y es la raíz de todo nuestro presente.

Cada vez salen más datos de las entrañas de los propios archivos (y eso que aquí muchos importantes siguen cerrados a cal y canto). El último libro de Ángel Viñas. “El gran error de la República”, que aclara el nefasto papel de personajes como Casares Quiroga, ya explicado muy bien por Luis Romero Solano en “Vísperas de la Guerra de España”. Pero lo clave es que cada vez se ve más claro el papel de la Monarquía, al parecer eje central de la conspiración genocida. Y esto hasta tenía que ir en las Causas que se abran. Investigar desde la raíz, arañar para ir al fondo de lo que tenemos que saber, de la realidad absoluta. Y en vez de eso, esconder es lo que pasa…

Ese “delito de ejecución permanente en tanto que ello implica que se sigue cometiendo mientras la persona permanezca desaparecida”, como la abogada refiere, es algo que consta en el caso de las desapariciones forzadas, de niños robados, de cuerpos en fosas que no han sido entregados a los familiares, pero también, añado, en el caso de los padecimientos heredados, no porque se victimice, ni porque ser víctima sí de traspasa a las siguientes generaciones literalmente, porque se nos quiera apagar lo imposible: toda esperanza, porque se nos burle…, sino porque se nos niega permanentemente una “justicia que se va haciendo al andar” y nunca se anda de puertas adentro…

“Somos testigos de esos crímenes ahora”, dice Messuti y añado yo: “y de los crímenes de ahora”. Pero algunos son plenos participantes sin haber sido los verdugos de antaño… ¡¿Qué sopa boba, qué plato de lentejas, qué joyas que no se pueden llevar a la tumba, qué oropeles, éxito de los cinco minutos que no pasarán ni a las bibliotecas, hace a personas determinadas tan ruines?! Yo me borro de esos.

Ha habido crímenes sin tránsito, sin transición, sin parar. No es que haya existido negligencia solo ni solo chulería, cinismo al más puro estilo de la peor especie, es que se nos ha mentido cada minuto de cada día durante más de 40 años posteriores a una dictadura. Y las trampas y los trucos han sido miles, lo son aún, como eso que también refiere el libro de ampararse en las elecciones “libres” del 77 del pasado siglo “cuando la caracterización de un hecho como un crimen contra la humanidad no depende de que ocurra antes o después de un momento en particular”. ¡Es un Crimen!

Tantas trampas, tanto arropar el fascismo… No ha comenzado nunca absolutamente algo. Nunca han perdido el poder dentro y es por ello que se tiene que aplicar la justicia universal. Hay un abandono judicial y político y el pasado continúa actuando no porque lo queramos los españoles, porque lo quieren los verdugos, sus cómplices y sus herederos. “El proceso criminal se encamina a establecer una versión única de los hechos. El hecho recordado se reconstruye, y a partir de ese momento quedará inmovilizado en el tiempo y así podrá pasar del pasado que no podía pasar”, nos aclara Messuti.

¡Pero es que no quieren que pase sino que siga, que lo recordemos como una llaga abierta, que nos asustemos, que sigamos al pito y a la inseguridad jurídica que supone un estar en vilo, a la arbitrariedad y la incertidumbre. Nos premian o nos meten en la cárcel según de qué casa seamos, de qué categoría de procedencia en este calvario permanente. Se es tratado como tratan a Hasél o a Valtònyc o a Alfon o se es premiado y entrevistado por los agentes de la manipulación, por los medios que bendicen al santo, porque el arte te permite representar –dicen alguna premiada y con razón-, actuar de asesino incluso en el escenario y decir que te apetece subir al escenario por eso mismo, porque ahí puedes ser todo… Pero solo según y quién se suba al escenario, ya digo…

Nos toman por el pito de un sereno. Y yo me borro. Con esta panda no se puede esperar nada… Busquemos la fuente del seguir y continuar. Sin ellos, con nosotros, con otras posibilidades que creemos.

*Enriqueta de la Cruz, periodista, escritora