
En una ocasión, en una recepción oficial en la que, celoso por la falta de atención de los periodistas que se centraban en un ministro del Gobierno, contestó a gritos a los requerimientos de la reina Sofía para que no abandonara el salón: «¡Ni Juanito ni hostias!» Seguir leyendo Juan Carlos I: un rey iracundo, autoritario y nada campechano, por José Antonio Gómez














Debe estar conectado para enviar un comentario.