Contratos bajo sospecha en toda la Sanidad valenciana


Cinco sindicatos sanitarios coinciden en que las coacciones a facultativos para que renuncien a plazas de la bolsa de trabajo son una práctica habitual en todo el sistema

Es como una bola de nieve que cada vez va haciéndose más y más grande y al final acaba estallando». Es la imagen a la que recurre la presidenta del sindicato Simap-Intersindical Salud, Concha Ferrer, para explicar el conflicto que ha convulsionado esta semana a la sanidad valenciana tras conocerse la grabación en la que una doctora recibía presiones de dos responsables sanitarios del Hospital Clínico para renunciar a una plaza a la que tenía derecho por bolsa de trabajo. Un caso al que se sumó el de un traumatólogo en La Fe, una enfermera en la Malvarrosa, una internista en el Peset y un largo etcétera de profesionales sanitarios.

Porque, según los sindicatos del sector, las coacciones para no aceptar el puesto que corresponde en la bolsa de trabajo no son casos aislados sino una práctica «habitual y frecuente» desde hace años en todo el sistema, desde hospitales hasta centros de salud y en todas las categorías profesionales, pero que en la mayoría de situaciones no se denuncia ante la conselleria o la fiscalía por miedo a las represalias. Muchos desisten de reclamar un puesto que les corresponde por méritos y puntos y no siguen adelante con la reclamación a pesar de que sea ‘vox populi’ entre el personal.

Sanidad, dos meses sin informar sobre contratos
«Gané una plaza y a los pocos días se la dieron a algún recomendado»
«Te amenazan con trasladarte de servicio y perder el puesto»
«Si coges la plaza, no será una situación agradable»
La diferencia entre el antes y el después radica en que una doctora del Clínico -que finalmente decidió renunciar a la plaza- ha hecho pública la experiencia vivida, generando un efecto dominó entre otros afectados. «Abre una nueva etapa que tenemos que aprovechar», aseguró Ferrer. «Aparecerán más grabaciones», vaticinaba el secretario general del Sindicato Médico, Andrés Cánovas, que este mismo viernes anunciaba a la Conselleria de Sanidad la existencia de otras nueve denuncias por situaciones similares en departamentos del Clínico, La Fe y el Doctor Peset, actualmente en estudio por parte de los servicios jurídicos del sindicato. Como recordó Cánovas, «las irregularidades son mas habituales en grandes hospitales pero se da en todo el sistema».
A las presiones para renunciar a la plaza se suman otras modalidades como los traslados forzosos a otros departamentos o áreas (sucedió con un médico que acabó pasando consulta en un centro de especialidades), la asignación de tareas que no corresponden con la formación requerida para el puesto (una neumóloga) o la denegación de comisiones de servicio mediante supuestos informes desfavorables cuyo contenido no llega a conocerse.

Y, en el caso concreto de la bolsa de trabajo, si el facultativo acepta el nombramiento, se abre un segundo periodo de coacciones, según revela el Simap. Por un lado, algunos jefes de servicio optan por retirar la oferta lanzada para que el candidato no pueda acceder a ella y crean una comisión de servicio para que acceda su candidato. Por otro, «amenazan con suspenderlos en el periodo de prueba con la consecuencia de la penalización de un año en la bolsa de trabajo».

Hay una tercera vía que es la de no ofertar en la bolsa una vacante «hasta que la persona seleccionada que cumple su perfil esté en un lugar destacado con posibilidad de optar a ella». Y, de nuevo, se inicia la ronda de presiones para los candidatos situados por delante.

Origen en el bolsín

De ahí que hasta cinco sindicatos coincidan en reclamar a la Administración autonómica actuaciones urgentes para acabar con un problema «demasiado arraigado», apuntaban fuentes del CSIF. Y todos insisten en señalar al conocido como bolsín, una medida excepcional que permitía contratos de duración inferior a un mes pero que, en la práctica, se convirtió en la fórmula para cubrir la necesidad de contrataciones urgentes sin pasar por la bolsa de trabajo existente.

La conselleria que dirige Carmen Montón ya tomó el pasado julio la determinación de limitar el uso de esta bolsa interna pero las prácticas irregulares vienen de antes e, incluso, se sigue usando en algún centro, como apuntan varios sindicatos.

En este sentido, el secretario de Sanidad de CC. OO. (que desde el primer momento se posicionó en contra de esta figura), Arturo León, recordó que prácticamente el 90% de los accesos al sistema sanitario de la Comunitat se realizaban mediante esta fórmula, un aspecto que hasta el Síndic de Greuges puso en el punto de mira cuando se conocieron las contrataciones irregulares en el área de salud del Hospital Doctor Peset -denunciadas por el Simap- en noviembre de 2014.

Aquel escándalo, que luego se vio que era común a todas las áreas de salud, provocó el cese del gerente y la dimisión de la directora médica del Peset, además de un acta de la inspección de trabajo por las cotizaciones a la Seguridad Social.

Además, ya en 2013, el Sindicato Médico elaboró un estudio sobre las contrataciones realizadas en los departamentos del Peset, Clínico y La Fe entre enero y junio de 2012 que arrojó un dato revelador: el 97,55% de los contratos se habían realizado fuera de la bolsa de trabajo ‘ad hoc’. En concreto, el 75,81% (1.577 empleos) habían seguido la vía de la disposición adicional primera, es decir, el bolsín; y el 21,73% (452) no habían conseguido asignarse a ninguna modalidad al no ejecutarse ni por la bolsa ni por el bolsín.

Mecanismo de control

Como explicó el presidente de la Asociación de Derecho Sanitario de la Comunidad Valenciana, Carlos Forés, «si se cumple la ley, no deberían suceder situaciones como las que hemos conocido esta semana porque la normativa estatal y autonómica contempla muy bien cómo deben cubrirse las necesidades de personal». A su juicio, «estos casos deberían ser excepcionales aunque todo apunta a que veremos más. Si existen estas irregularidades, es que han fallado los mecanismos legales y de control».

Actualmente, la mesa sectorial negocia el Decreto de Selección y Provisión y trabaja en la orden de la bolsa de trabajo y en el plan de ordenación de recursos humanos, según detalló el secretario de Sanidad de UGT, Miguel Usó. «Será la vía para acabar con situaciones comunes que ningún profesional se atrevía a plasmar en una denuncia y que estaba extendido entre todas las categorías», dijo.

Un sistema «viciado» es una de las descripciones a las que recurren los representantes sindicales ante la bola de nieve de las contrataciones irregulares. «Equidad, formación y publicidad en el acceso» son tres de los requisitos que enumera Concha Ferrer para la próxima regulación de empleo en el sector sanitario. «La conselleria quiere imponer el tema de los perfiles, que entendemos debe estar contemplado en el marco de las necesidades asistenciales», reflexionó. Hasta ese momento, todos coinciden en que el caso del Clínico ha marcado un punto de inflexión.

Las Provincias