Exponen en Londres el arte antifascista español de 1937


Póster prorepublicano de Ramón Puyol (Posters Collection of the Pavilion of the Spanish Republic
Póster prorepublicano de Ramón Puyol (Posters Collection of the Pavilion of the Spanish Republic

La Galería Mayoral lleva a la capital británica la exposición ‘Art Revolutionaries’. Conmemora el 80º aniversario del Pabellón de la República Española en la Exposición Internacional de París de 1937, un alegato contra el golpismo franquista. Contiene obras de, entre otros, Pablo Picasso, Alexander Calder y Joan Miró, de quien se reconstruye el mural perdido ‘El segador’.

Una exposición cuyos protagonistas son “la libertad y la represión, la esperanza y el desasosiego” de “un momento crucial en que todo estaba en juego”. Art Revolutionaries (Revolucionarios del Arte) lleva a Londres el compromiso de algunos de los artistas punteros españoles con la República y el antifascismo contra el golpismo de Franco que provocó la Guerra Civil.

La muestra, que organiza la sede londinense de la Galería Mayoral, está montada para conmemorar el 80º aniversario del Pabellón de la República en la Exposición Internacional de París de 1937, una cita que el Gobierno democrático español aprovechó, en medio de la convulsión bélica, para buscar apoyo político y económico entre las potencias extranjeras. La exposición, con obras de Pablo Picasso, Alexander Calder y Joan Miró, se celebrará entre el 18 de enero y el 10 de febrero. La muestra, estrenada en la sede central de la galería en Barcelona, donde todavía está en cartel hasta el 7 de enero, tiene como comisario a Juan Manuel Bonet, actual director del Instituto Cervantes de París y exdirector del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, para quien es notable la importancia histórica del pabellón republicano, donde Picasso mostró por primera vez el Guernica. “Cada día que pasa existe una mayor consciencia de que la Exposición Internacional fue un acontecimiento excepcional”, afirma Bonet. Aunque el montaje del pabellón fue muy complejo dada la situación del país, añade, “se puede decir que es el único momento en que la iniciativa del Estado español coincide con la modernidad”, además de ser en su momento una plataforma estratégica para reivindicar la necesidad de apoyos internacionales de la República. Un ‘contenedor vacío’ Diseñado por el arquitecto barcelonés Josep Lluís Sert y el madrileño Luis Lacasa, el pabellón —reconstruido en una réplica por el Ayuntamiento de Barcelona en 1992—, el edificio, de enorme sencillez, una especie de contenedor vacío y diáfano con referencias al estilo de la escuela Bauhaus, albergó, además de la obra magna de Picasso, el mural El Segador, de Miró; La fuente de Mercurio, de Calder, una escultura minimalista sobre el esfuerzo económico de la guerra, y la dramática figura Montserrat, de Julio González, una madre coraje basada en el sufrimiento causado por la contienda.

Quizá la pieza con más interés de la muestra es la reproducción a gran tamaño de El Segador, una obra desaparecida en circunstancias misteriosas tras la exposición de París. Algunas de las posibilidades es que fue destruida al regresar a Valencia dado el mal estado de conservación de la pieza o que se perdió en circunstancias sospechosas en la Embajada Española en París. ‘Obras efímeras’ El nieto del artista, Joan Punyet Miró, ha recordado que tanto El Segador como el Guernica parecían “carteles de propaganda política de dimensiones monumentales” y que ninguno de sus autores eligió un “soporte sólido y duradero, puesto que sabían de antemano que aquellas obras eran efímeras, que tan solo pretendían causar impacto y que luego desaparecerían junto con el Pabellón”. Una vitrina facsímil de la original del Pabellón que contiene documentación histórica y varias copias de los sillones Torres Clavé de la exposición de 1937 completan la recreación.

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