EX ALTO CARGO DE LA CIA ENUNCIA LAS DEVASTADORAS CONSECUENCIAS QUE TENDRÁ PARA EEUU EL ASESINATO DE SOLEIMANI


Ningún estadounidense podrá permanecer seguro en Oriente medio. Éste será el principio de la salida de los EEUU de esa área del planeta

Philip M. Giraldi es un ex especialista de la CIA estadounidense y oficial de inteligencia militar, que prestó sus servicios durante diecinueve años en en Turquía, Italia, Alemania y España. Fue el Jefe de Base de la CIA durante los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992… Philip M. Giraldi ha desempeñado al servicio de la causa del gobierno estadounidense, podría calificársele como un antiguo y avezado sicario de la política de ese país en el exterior. Esa es una de las razones por la que su opinión sobre la la actual “crisis iraní” puede resultarnos ilustrativa

Philip M. Giraldi es un ex especialista de la CIA estadounidense y oficial de inteligencia militar, que prestó sus servicios durante diecinueve años en  en Turquía, Italia, Alemania y España. Fue el Jefe de Base de la CIA durante los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992, y posteriormente fue uno de los primeros estadounidenses desempeñar sus funciones de inteligencia en  Afganistán, en diciembre de 2001.

 En la actualidad, Giraldi es Director Ejecutivo del Consejo para el Interés Nacional, un grupo de defensa con sede en Washington que  dice alentar y Promover una política exterior de Estados Unidos en el Medio Oriente  que se corresponda con los intereses del establishment económico estadounidense.

Si atendiéramos al tipo de funciones que Esa es una dPhilip M. Giraldi ha desempeñado al servicio de la causa del gobierno estadounidense, podría calificársele como un eficaz sicario de la política de ese país en el exterior. Esa es una de las razones por la que su opinión sobre la la actual “crisis iraní” puede resultarnos ilustrativa. Este artículo rubricado por él mismo, y publicado hace apenas unas horas. 

“Estados Unidos está ahora en guerra con Irán en un conflicto que fácilmente podría haberse evitado y no terminará bien. No habrá declaración de guerra por parte de ninguno de los bandos, pero el asesinato del comandante de la Fuerza Quds iraní, general Qassem Soleimani, y del jefe del Kata’ib Hezbollah Abu Mehdi Muhandis, como resultado de un ataque con aviones no tripulados en Bagdad,  tendrá como efecto fulminante  un cambio radical en la naturaleza del  prolongado conflicto entre las dos naciones  .

Irán no podrá permitir que el asesinato de un alto oficial militar quede sin respuesta,  a pesar de que no  está en condiciones de confrontar directamente  militarmente con los Estados Unidos . Pero habrá represalias y el presunto uso de poderes por parte de Teherán para realizar ataques limitados, apoyándose en sus importantes recursos a nivel local, es esperable, así como que  toda la región del Golfo Pérsico caiga en una profunda desestabilización .

Y también estará presente en el nuevo contexto la carta del terrorismo, que muy probablemente entrará en juego. Irán posee una extensa diáspora en gran parte de Medio Oriente y, dado que ha sido amenazada por Washington durante muchos años, ha tenido mucho tiempo para prepararse para una guerra, que no será abierta pero se librará en gran medida en la sombra.

Ningún diplomático, soldado o turista estadounidense en la región debería sentirse seguro, sino todo lo contrario. Se ha abierto un peligroso período para los estadounidenses. Estados Unidos ya procedió a ordenar una evacuación parcial de la Embajada de Bagdad y ha recomendado a todos los ciudadanos estadounidenses que abandonen el país de inmediato.

La cuestión es, sin embargo, que Donald Trump alcanzó  la victoria en 2016 con la promesa de poner fin a las guerras inútiles en el Medio Oriente. Sin embargo, ahora  ha demostrado  claramente que es un mentiroso. En lugar de buscar la distensión, una de sus primeras acciones fue poner fin al acuerdo nuclear de JCPOA y reintroducir sanciones contra Irán.

En cierto sentido, Irán ha sido desde el principio la excepción a la promesa de no nueva guerra de Trump, una posición que podría atribuirse directamente a su relación incestuosa con la comunidad judía estadounidense y, en particular, derivada de su complacencia ante las reivindicaciones expresadas por el beligerante primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Trump tiene toda la responsabilidad de lo que sucederá en fechas próximas. Los neoconservadores y los israelíes le están animando para que se produzca un golpe masivo contra el régimen iraní.

Qassem Soleimani era, sin duda, carismático y también muy popular en Irán. Fue la figura militar más poderosa de Irán en toda la región, constituyendo el contacto principal para representantes y aliados en LíbanoSiria e Irak. Por eso, lo que el director del think tank anti iraní “Fundación para la Defensa de las Democracias”Mark Dubowitz  no entendió cuando recomendó la liquidación de Soleimani es que nadie en una jerarquía militar es insustituible. Los ayudantes y altos funcionarios de Soleimani en el ministerio de inteligencia son ciertamente más que capaces de retomar su herencia y dar continuidad a sus políticas.

En realidad, la serie de ataques estúpidos iniciados por Estados Unidos durante la semana pasada solo  van a acelerar la salida de una gran parte del ejército estadounidense de la región.

El Pentágono y la Casa Blanca han estado insistiendo en que Irán estaba detrás de un supuesto ataque de Kata’ib Hezbollah contra una instalación estadounidense, que luego desencadenó un ataque de Washington contra objetivos de la milicia en Siria y también dentro de Irak. A pesar de que la presencia militar de los Estados Unidos es la de un invitado del gobierno iraquí, Washington siguió adelante con su ataque, incluso después de que el primer ministro iraquí, Adil Abdul-Mahdi, dijera “no”.

Para justificar sus acciones, Mark Esper, Secretario de Defensa, llegó a insistir en que “Irán está en guerra con todo el mundo”. Ésa afirmación una clara demostración de lo ignorante que es realmente el equipo que asesora la Casa Blanca. El gobierno de Estados Unidos no ha proporcionado ninguna evidencia que demuestre la participación de Irán o Kata’ib en los acontecimientos recientes, pero después de que el contraataque  acabara con la vida de   26 soldados iraquíes, las manifestaciones masivas contra la Embajada en Bagdad se hicieron inevitables. La organización de las manifestaciones también fueron atribuidas por Washington a Irán, pese a que fuera evidente que  las personas se estaban manifestando las calles eran iraquíes.

Ahora que Estados Unidos  ha acabado con las vidas de Soleimani y Muhandis en un ataque con aviones no tripulados en el aeropuerto de Bagdad, sin la aprobación del gobierno iraquí, es inevitable que el primer ministro iraquí  solicite a las fuerzas estadounidenses que se vayan. Eso, a su vez, hará que la situación de las tropas estadounidenses ubicadas en la vecina Siria sea insostenible. Y también obligará a otros estados árabes de la región se repiensen cual tipo de acogida  deben dar a  los soldados, marineros, marines y aviadores estadounidenses. Washington ha comenzado estúpidamente una guerra que no sirve a los intereses de nadie.

La sangre de los estadounidenses, iraníes e iraquíes que morirán en las próximas semanas están bajo la responsabilidad de  Donald Trump, ya que esta guerra nunca fue inevitable y  no ha servido  a los intereses nacionales de Estados Unidos. Muy probablemente  sus resultados finales  serán una debacle,  con efectos devastadores  para todas las partes involucradas. Y bien podría, además de Afganistán, Irak, Siria y Libia, ser el tan esperado comienzo del fin de las ambiciones imperiales de Estados Unidos en la zona. ¡Esperemos que sí!”

Canarias Semanal