Pablo Iglesias debe explicar lo del rey en el Congreso, por Domingo Sanz


Pepe Isbert tuvo que hacer lo propio, pero “Bienvenido Mister Marshall” solo era una película.

En cambio, hoy, tras muchos años de política “real” y a pesar de estar vacunados con todos los “principios” de Groucho que hemos tenido que tragarnos, nos sorprende que en ese mundo tan proceloso aún ocurran cosas que puedan dolernos.

Diga lo que diga Echenique para justificar los aplausos de Iglesias y sus ministros a Felipe VI, ese cuento de que el rey ha cambiado a mejor para que se entienda que ha sido gracias a que hay un gobierno con Podemos, y que al mismo tiempo sostenga que los otros diputados de Podemos no aplaudieran porque faltó lo social en el discurso, lo cierto es que Podemos e IU se han convertido a la Monarquía, tal como hicieron el PCE y el PSOE en la Transición.

En aquellos años se comprendió mejor la renuncia a la ruptura democrática, pues había miedo a unos franquistas que dominaban el Ejército y muchas cosas más. En cambio, hoy se aplaude a un rey que podría cometer cualquier delito con total impunidad y de quien, además, podemos prescindir perfectamente sin que nos ocurra nada, salvo dos cosas:

La primera, conseguir un buen ahorro en el gasto público, tan necesario.

Y la segunda, que no es menor, que por fin se cumpla el artículo 14 de la Constitución, el que dice que todos los españoles son iguales ante la ley. Como el rey no es igual, se deduce que tampoco es español. Por tanto, error.

Como los del PSOE llevan más de 40 años sin borrar la palabra “república” de sus estatutos, y hasta impiden a sus jóvenes que propongan un referéndum sobre la forma de Estado, no es previsible que ni los de Podemos ni los de IU se sientan obligados a hacer lo propio, lo que demuestra que, en España y para sobrevivir, lo mejor es decir una cosa y hacer otra.

Pero Pablo Iglesias, y también Alberto Garzón, deberían atreverse a decir la verdad porque, de lo contrario, faltarán al respeto a inscritos y votantes. Por poner un ejemplo de la semana pasada, Susana Díaz ha sido capaz de arrepentirse públicamente de su error en 2016 cuando apoyó la abstención del PSOE para que Rajoy fuera elegido presidente.

¿Es Díaz más valiente que Garzón e Iglesias?

Aplaudir al rey, arrugarse tras la amenaza de Lesmes y del Consejo General del Poder Judicial por haber dicho algo tan evidente como que la Justicia española está fracasando en Europa, o lo de hoy mismo, con los diputados de Podemos votando contra el acceso al historial “profesional” del torturador Billy el Niño, son pruebas palpables de que la cobardía interesada se ha adueñado de los líderes que muchos identificaban con el 15M. Ojalá sea transitoria.

Quizás alguna vez hubo votantes que pensaron que Podemos pondría en cuestión la Monarquía. Lo más probable es que hoy estén pensando en montar un partido republicano, pues sus expectativas electorales solo pueden mejorar. Los sucesivos errores de Podemos, que han terminado reduciendo a la mitad el número de sus escaños en el Congreso, podrían no enmendarse por mucho poder con el que cuenten desde los ministerios, que torres más altas se han derrumbado.

Pero como somos optimistas de nacimiento, recordaremos a los que dicen que, cuantos más sacrificios asumen los perdedores, más necesitan inventarse nuevas ilusiones. Hablamos esta vez de millones de personas contrarias a cualquier monarquía, y más a una restaurada por el golpista y dictador Franco.

Como la ilusión es libre e ilimitada, podría ocurrir que este cambio en IU y Podemos corresponda a un plan oculto en el que estarían implicados, solo ellos y sin que nadie más lo sepa, el presidente Sánchez, el vice Iglesias y el propio Felipe VI.

Como los tres coinciden en que España, y por tanto su rey, no debe ser de “unos contra otros, sino de todos”, y todas las encuestas dicen que los partidarios de la monarquía empatan con los de la república, habiendo territorios muy ricos en los que el rechazo al rey alcanza porcentajes de escándalo, los tres líderes han decidido que Felipe VI se tomará unas vacaciones de 45 años seguidos para que los españoles probemos a vivir en una república, algo que parece de justicia. Según el plan, llegado el año 2065 realizaremos un referéndum para elegir con suficiente criterio, pues habríamos tenido el mismo número de años para probar los dos modelos de Estado.

Y también habrían pactado entre los tres que Felipe VI se encargará de informar del plan a los franquistas, que tanto le aprecian, para que no se pongan nerviosos, y Sánchez e Iglesias a los independentistas, para que no sigan haciendo feos al rey cada vez que tenga que soltar un discurso.

Quizás el último discurso, en el que anunciaría el comienzo de su nueva vida, libre total. Como los demás.

Como no parece tan difícil, lo soñaremos.

Iniciativa Debate

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