Estudio de la UMU: más de la mitad de los españoles son partidarios de establecer una república


¿Monarquía o república? Es la eterna pregunta que se hacen los españoles desde que el país dejó atrás el régimen de Franco y votó una Constitución que ya venía vinculada a un rey. Casi cincuenta años después, un estudio de la Universidad de Murcia (UMU) revela que a los españoles les sigue sin convencer la Corona. En concreto, los partidarios de establecer una república suman un 51,5% de la población frente a un 48,5% que sueñan con ver reinar a Leonor. Vamos por partes.

La última vez que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) se interesó por esta cuestión fue en 2015, hace algo más de once años. Preguntado en el Senado el último mes de diciembre, su director, José Félix Tezanos, dijo que ya no tratan este asunto porque «la monarquía no aparece citada como problema» de los españoles. Sin entrar a valorar la salida por la tangente del sociólogo, la ausencia de información demoscópica sobre el modelo de Estado movió a un grupo de profesores del Departamento de Ciencia Política de la UMU a tomar cartas en el asunto. El resultado es el proyecto de investigación ‘Las monarquías europeas en perspectiva comparada’, financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología del Gobierno de España, más conocido como proyecto ‘The Crowns’.

Una de sus investigadoras principales es Antonia Martínez, catedrática de Ciencia Política y de la Administración de la UMU. «Me ha sorprendido que la población esté tan dividida, prácticamente al 50%», reconoce. Durante los meses de otoño de 2025, se realizaron encuestas a una muestra representativa de ciudadanos en siete países europeos: España, Reino Unido, Dinamarca, Suecia, Noruega, Bélgica y Países Bajos. Alrededor de 800 por cada uno. «En Reino Unido, por ejemplo, hay un porcentaje muy significativo de la población que no está muy conforme con la institución y, sin embargo, no quieren cambiar el sistema», señala. En España, por el contrario, parece que una mayoría prefiere romper con los Borbones y solo un 46,2% se encuentra muy o bastante satisfecho con la monarquía, mientras que un 53,8% está poco o nada satisfecho.

Se intuye que los escándalos judiciales han podido influir en el recelo que los españoles parecen sentir hacia la Casa Real gracias a un bloque de preguntas sobre la familia del rey. En comparación con el resto de países, España destaca por el gran acuerdo existente entre los encuestados con la idea de que algunos miembros de la familia del rey cometen actos reprobables (7,06 sobre 10) y sobre que el tamaño de la familia real debería reducirse (6,60). Cabe recordar que Iñaki Urdangarin, exmarido de la infanta Cristina, fue condenado en 2018 a más de cinco años de prisión por malversación, fraude, prevaricación, delitos fiscales y tráfico de influencias en el caso Nóos. Cómo no mencionar a Juan Carlos I, con residencia habitual en Abu Dabi. La Fiscalía Anticorrupción archivó en 2022 las tres causas en curso contra el rey emérito al considerar que o estaban prescritas o no se le podía imputar nada por haber tenido lugar con anterioridad al año 2014, cuando el monarca estaba sujeto a la inviolabilidad. «En casi todas las monarquías ha habido escándalos. En la británica, cuando hicimos el trabajo de campo, ya se conocía todo el lío del príncipe Andrés. Y en Noruega también han tenido problemas con Mette-Marit y su hijo», recuerda Martínez, que añade que, «sin embargo, no los valoran tan mal».

Letizia y Leonor suman

El proyecto ‘The Crowns’ pregunta a los encuestados por cuestiones como si la monarquía es neutral, transparente, si representa los valores del país y si representa los valores de los jóvenes. En una escala de 0 a 10, los encuestados otorgan menos de 5 puntos en las cuatro variables, y especialmente lo hacen las mujeres, los jóvenes (entre 18 y 35 años) y las personas con una ideología más de izquierdas. Aunque los mayores de 55 años son los que tienden a otorgar puntuaciones más elevadas, también presentan una media inferior a 5 cuando se trata de considerar la transparencia de la institución (4,70) y la representación de los jóvenes (4,57).

Por otra parte, Felipe VI aprueba en las cuatro preguntas que se realizan sobre él: es confiable, es honesto, demuestra empatía y se relaciona de forma similar con todos los partidos. No obstante, sí que suspende entre los más jóvenes y entre la gente posicionada ideológicamente a la izquierda.

Cuando se trata de considerar la aportación que la reina, Letizia Ortiz, y la princesa heredera, Leonor, realizan a la valoración positiva de la monarquía, ambas logran una media superior a 5. Lo mismo sucede cuando se trata de considerar si respetan los principios éticos. La princesa heredera, además, obtiene una media más elevada que la reina. «Hay claramente una estrategia de la institución de reforzar el papel de la princesa de Asturias. Mostrarla durante varios años pilotando aviones y navegando por los océanos parece haber dado sus frutos», señala la catedrática de la UMU, cuyo equipo trabaja ya en artículos académicos que servirán para arrojar luz sobre una cuestión sobre la que algunos parecen tener miedo a preguntar.

Partidos y medios, ‘protectores’ de la Casa Real

En España se puede criticar a la monarquía con libertad, pero unos lo hacen más que otros, y hay quien nunca lo hace aunque sobren los motivos. Los encuestados del proyecto ‘The Crowns’ consideran que la ciudadanía (5,87 sobre 10) y las redes sociales (5,81) son los actores que, de manera más frecuente, ejercen críticas contra la monarquía. Por el contrario, entienden que los medios de comunicación (4,99) y los partidos políticos (4,94) son quienes lo hacen menos.

Esto no es un fenómeno que ocurra solo en España, sino que se puede trasladar a todos los países en donde se ha elaborado la encuesta: Reino Unido, Dinamarca, Suecia, Noruega, Bélgica y Países Bajos. «En parte, no deja de tener sentido que suspendan a los partidos políticos, ya que, si tienen responsabilidades de Gobierno, lo normal es que protejan a las instituciones», explica una de las principales investigadoras del trabajo, Antonia Martínez, quien destaca que los cambios políticos profundos, como modificar el modelo de Estado, «genera muchísima incertidumbre y tiene un alto coste político, social y económico, sobre todo cuando no está todo el conjunto de la población a favor».

«Lo que no tiene ningún sentido es que el Cuarto Poder, los medios de comunicación, no hagan una crítica constructiva a la institución», subraya. También le resulta «llamativo» que «estos grandes medios, a diferencia de lo que pasa en el resto de países con monarquía como forma de Estado, no paguen encuestas sobre la institución».

Fuente: La Opinión de Murcia

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