RESOLUCION FINAL
Los días 26 y 27 de abril de 2014 se ha celebrado en Madrid la II Asamblea General de la Federación Republicanos, a la que han asistido afiliados y simpatizantes de los diferentes territorios que componen la Federación.
Durante las sesiones de trabajo se han debatido y aprobado un conjunto de documentos que constituyen el instrumento político e ideológico que nos permitirá dar respuesta a la profunda crisis económica, social y política a que nos ha conducido el actual régimen monárquico.
El Programa Político, aprobado en la I Asamblea General de abril de 2012, ha sido actualizado y enriquecido con diferentes aportaciones de los territorios, y se basa en cuatro ejes programáticos: 1) superación del régimen monárquico y ruptura con la transición; 2) trabajar por una República democrática y federal; 3) programa de choque contra la crisis y 4) Profundización democrática.
Concebido como un Programa de Estado, contiene las líneas fundamentales de nuestra propuesta política: la ruptura con el régimen y la proclamación de la III República. Seguir leyendo II ASAMBLEA GENERAL DE LA FEDERACIÓN REPUBLICANOS



Nací, crecí y estudié en un barrio de pijos. A mi pesar, conozco ese ambiente, con sus fobias, tics, manías y patologías. Vivía entre Ferraz y Pintor Rosales, una zona residencial del barrio de Argüelles. Estudié en el Fray Luis de León, un colegio católico con curas que exaltaban a Franco y nos molían a palos con cualquier pretexto. Pasaba los veranos en una exclusiva urbanización del Mediterráneo, que se promocionaba regalando apartamentos a los capitostes del franquismo. Carrero Blanco, Suárez y Carmen Franco y Polo aceptaron el obsequio y algunos se pasearon por sus playas, comercios y restaurantes, con su séquito de guardaespaldas y mayores o menores dosis de ostentación. Mi padre murió cuando yo tenía ocho años y la pensión de mi madre apenas nos permitía llegar a fin de mes. Afortunadamente, el piso de Argüelles, con vistas al Parque del Oeste, era de renta antigua y el alquiler muy bajo, pero vivíamos debajo de un ático y las goteras convirtieron la vivienda en una cueva, con grandes manchas de humedad y un frío que penetraba en los huesos. Mi madre conservaba algunas joyas de mi abuela y las empeñaba una y otra vez para abonar las facturas. El recuerdo de sus excursiones al Monte de Piedad aún me produce abatimiento. Al final, vendió las joyas, pero gracias a eso mi hermana y yo pudimos estudiar en la universidad y preparar unas oposiciones, consiguiendo plaza como profesores de secundaria. 


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