
Juan Carlos I permanece desde agosto en Abu Dabi sin que su marcha haya aliviado presión sobre la Corona, en el punto de mira por su fortuna opaca.
Con el país recién confinado en sus casas y pendientes del coronavirus, el estado de alarma saltaba en los intramuros del Palacio de la Zarzuela, donde llevaban semanas combatiendo una crisis paralela a la covid-19.
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