TORREVIEJA: El homenaje a la Tricolor es algo más que un gesto


Hace unos días, la Federación Republicanos registró ante el Ayuntamiento torrevejense, gobernado por el Tetrapartito (Los Verdes, PSOE, APTCe e IU) una petición para que el próximo viernes 14 de abril de 2017 fuera colocada la bandera de la Segunda República en el balcón consistorial como homenaje y reconocimiento a aquel período, de manera que la ciudad de Torrevieja se sumase oficialmente a la conmemoración de fecha tan señalada. Sin embargo, en el Pleno de hoy jueves, nuestra iniciativa no ha sido siquiera tenida en consideración, por lo que hemos considerado conveniente emitir el siguiente COMUNICADO:

En estos días, nos encontramos a las puertas de celebrar los 86 años de la proclamación de la Segunda República Española. Pese a no tratarse de una fecha emblemática -redonda- que movilice el interés de medios de comunicación y ambientes académicos, en las próximas semanas cientos de organizaciones políticas, sociales, culturales, memorialistas…, y miles de ciudadanos y ciudadanas, celebraremos este aniversario con toda la energía y la convicción que merece.

Es ya un tópico destacar los vientos de cambio que significó aquel 14 de Abril de 1931. Pero no es por ello menos cierto que aquel hecho abrió la puerta, por fin -de la mano de los obreros, mujeres, intelectuales, jornaleros, estudiantes y, en general, toda persona amante de la libertad-, al inmenso caudal de energías que los pueblos de nuestro país habían visto yuguladas por la corrupción, el caciquismo y la represión que imperaron en nuestra tierra bajo el manto real borbónico y, finalmente, con su dictadura.

No vamos a enumerar, una vez más, los profundos cambios que impulsó en nuestro país la República; muchos de ellos, como el Estado autonómico, fueron incluso un precedente –no confesado– del régimen actual. Otros, como el laicismo del Estado, o el papel del trabajo, no pueden siquiera ser soñados bajo la constitución vigente. Pero lo que es indudable es la trascendencia que este por desgracia breve período tuvo para la historia de la democracia en España. Y es por eso por lo que consideramos que la República y todo lo que significó deben ser celebrados no ya cada año, sino que merecen ser referente privilegiado de nuestro trabajo político cotidiano. No para repetir lo pasado, sino para clarificar qué futuro queremos.

Es bien sabido que la Transición significó un pacto de silencio, precisamente, sobre nuestra etapa democrática más reciente y su trágico final; sobre ella se construyó un relato mentiroso que permitiera a los verdugos acomodarse a la nueva situación, al lado –y más frecuentemente por encima– de sus víctimas. Fue una operación de lavado de cara del fascismo, y de “punto final” para sus responsables, que ha sido condenada por el derecho internacional, ONU incluida, y desmontada por los historiadores profesionales. Sobre ese andamiaje se construyó nuestra actual democracia, una auténtica anomalía en nuestro entorno, que cada vez evidencia más claramente su origen bastardo a medida que son cercenados los derechos políticos y sociales de la mayoría trabajadora. Porque, ¿qué tipo de democracia se puede construir sobre la herencia del fascismo? ¿Qué libertades pueden quedar a salvo cuando su salvaguarda es encomendada a las personas e instituciones que durante décadas asesinaron, torturaron y saquearon?

Afortunadamente, como decimos, la investigación y el esfuerzo abnegado de muchas organizaciones memorialistas, sociales y políticas –con una nula asistencia del Estado en lo que respecta a las víctimas del fascismo, por cierto, en contra del Derecho Internacional–, ese esfuerzo, decimos, ha ido destejiendo el manto de mentiras y silencios para sectores sociales cada vez más amplios. Sin embargo, esa herencia del franquismo aún no ha sido superada en el ámbito institucional y político.

La irrupción de los llamados “ayuntamientos del cambio”, así como el desalojo del PP de algunas autonomías, en 2015, despertaron en muchas personas la esperanza de que se podría empezar a modificar esta penosa situación, que sin duda llena de vergüenza a todos los demócratas. Nosotros, los Republicanos, también consideramos que se debe aprovechar esta oportunidad para dar cuantos más pasos mejor: no para dignificar este régimen, porque lo que nace de la podredumbre del fascismo no puede ser regenerado, sino que debe ser sustituido por la verdadera democracia, republicana; pero sí para, al menos, dignificar la memoria de quienes lucharon por hacer un país mejor y por defender la democracia, muchas décadas antes de que los viejos franquistas se convirtieran en “demócratas de toda la vida”.

Ni nosotros, ni miles de ciudadanos que pusieron sus esperanzas en las posibilidades de ese “cambio” en 2015, entenderíamos que ayuntamientos que se reclaman democráticos, progresistas y participativos se negaran a poner en valor, públicamente, la experiencia democrática de la Segunda República. Con ese objetivo de reconocimiento social de aquel período y  de su significado, propusimos al Ayuntamiento de Torrevieja que realizase, al menos, un pequeño y sencillo homenaje a aquellos hombres y mujeres que dieron lo mejor de sí mismos, la vida incluso, por la democracia; un homenaje que consistiría en izar la bandera tricolor, la bandera histórica de la Segunda República, durante el próximo 14 de Abril y por los días sucesivos que estime conveniente. Se trata de un gesto sencillo, simbólico si se quiere, pero que –además de gozar del beneplácito de la jurisprudencia actual– comporta un paso importante para construir nuestro futuro democrático sobre nuevas bases.

Hoy hemos sabido que esta iniciativa no ha merecido siquiera la discusión en el Pleno municipal. Por eso, llamamos al Gobierno local a rectificar su posición y a abordar, con la valentía y la dignidad que merece el caso, la cuestión del reconocimiento, siquiera simbólico, de una democracia que, lejos de ser tutelada por las fuerzas del fascismo como el régimen actual, fue el producto del entusiasmo de las masas populares y de su irrupción en la arena política. Aquella República supo identificarse con las bases sociales que la habían creado. Sería deseable que las fuerzas que gobiernan el Ayuntamiento torrevejense obraran con la misma coherencia y consideración hacia quienes les encumbraron al poder local, para no resultar indignos de tales apoyos. El acto de izar la tricolor puede tener un carácter simbólico, pero sin duda es algo más que un gesto.

Torrevieja, 30 de marzo de 2017.