Primavera Republicana y Comunera, Segovia 2021


Más de un año de pandemia que ha agudizado una crisis que iba a hacer acto de presencia con o sin ella. Tímidas medidas de un gobierno de coalición que no han impedido un drama social y laboral. Miles son los que hacen cola para recibir comida, cerca de 4 millones los parados, con otro millón en ERTE que pueden convertirse en despidos colectivos por las reformas laborales. Miles de pequeños negocios y empresas han tenido que cerrar. Y sin trabajo, no hay dinero, no hay casa, no hay comida, ni calefacción, no hay futuro, nada. La situación de muchas familias es insostenible.

Mientras, las grandes empresas siguen haciendo su agosto aumentando sus beneficios, concentrando su capital, especialmente la banca; siguen sin devolver (banca y autopistas) el dinero, de tod@s, que les prestó el Estado; apenas pagan impuestos, son las principales responsables del fraude fiscal (el 80 %), y se espera que reciban buena parte de los fondos europeos.

Gana la banca, gana el capital, pierden l@s trabajador@s, los pequeños negocios y empresari@s. El Estado Monárquico, con sus instituciones, gobierna a favor de l@s primer@s y en contra de l@s segund@s. A medida que no se resuelven los problemas vitales de la población, importantes sectores de las clases populares se hunden más y más en la pobreza y la desesperación, creando un caldo de cultivo donde medra el fascismo.

Un fascismo que nunca se fue, que es arropado y aupado por el régimen monárquico y los discursos del Jefe del Estado, que es heredero del franquismo, un régimen cuya cohesión se fundamenta en cobijar ese fascismo dentro de los poderes del Estado. Una monarquía que nadie ha votado y nos han impuesto, que reprime las expresiones de descontento popular, que limita la libertad de expresión y mete en la cárcel a quien la ejerce (¡Hasel y Altsasu, libertad!), y aquell@s que ponen urnas para que el pueblo libre y pacíficamente pueda ejercer su derecho fundamental a la libre autodeterminación: pres@s polític@s, exiliad@s y más de 3.000 encausad@s en Catalunya (¡Libertad pres@s polític@s! ¡Amnistía Ya!). Efectivamente, el estado español no es una democracia plena.

Una Corona salpicada de escándalos y atravesada de arriba a abajo por la corrupción, que recibe comisiones de gobiernos feudales y criminales, tiene sus dineros en paraísos fiscales y un emérito a la fuga, que nada en la abundancia y la opulencia mientras much@s de nuestr@s conciudadan@s viven en la pobreza y no tienen ni para comer. Protegida y amparada por este gobierno, por los partidos de la corte y por un Poder Judicial dónde se cobija lo más corrupto, reaccionario y antidemocrático de nuestra sociedad. ¡Vergüenza! ¡Abajo la Monarquía! ¡El Borbón, a prisión!

Un fascismo, que mutado con otro nombre, pero que sigue siendo el mismo, ha dado el salto a las instituciones, que aspira a gobernar importantes CCAA y también el Estado; que comete tropelías y agresiones, y está envalentonado porque se ve y siente impune por el Estado; un fascismo que es valedor de los intereses de los capitalistas y, quitando su demagogia, actúa contra l@s que se ganan el pan con el sudor de su frente; un fascismo al que no hay que dar respiro y combatir desde todos los frentes y desde la unidad de las gentes de bien y fuerzas progresistas, con un motor integrador y aglutinador que tenga como objetivo la consecución de la República.

Necesitamos un programa político popular, que resuelva los principales problemas de l@s ciudadan@s; un programa que se convierta en el eje en torno al cual se agrupen las organizaciones de izquierda y progresista, l@s trabajador@s, pensionistas, pequeños comerciantes y empresari@s, estudiantes, l@s jóvenes y las mujeres que han movilizado nuestra sociedad en los últimos años y que están en la diana del fascismo españolista; un programa que defienda las conquistas laborales, sociales, civiles y políticas y siente las bases para hacerlas más amplias; un programa de avance, que ilusione a la gente y les dé esperanza en sus propias fuerzas; un programa de lucha y unidad que combata a las fuerzas de la ultraderecha, que rompa el dique de la oligarquía y su régimen del 78. Un programa que apueste, entre otras cosas, por: la derogación de las contrarreformas laborales, la derogación de las reformas de las pensiones, la derogación de la ley mordaza, el reconocimiento al derecho a decidir de las naciones y pueblos del estado, la prohibición de los desahucios, un fuerte desarrollo de los servicios públicos y del tejido industrial compatible con el respeto al medio ambiente, una vuelta a manos públicas de los servicios privatizados, una sanidad pública y universal, con una industria farmacéutica y de productos sanitarios propia, una escuela pública de calidad, laica e integradora, la consecución de un estado plenamente laico con la derogación de los acuerdos con el Vaticano y todos los privilegios de la Iglesia Católica que sangran las cuentas públicas, la creación de una banca pública, la nacionalización de los principales sectores básicos de la economía, una fiscalidad progresiva y justa y el combate sin cuartel del fraude fiscal y de la corrupción.

En este 2021, no sólo conmemoramos, reivindicamos y nos sentimos hereder@s de la proclamación de la II República, hace 90 años, este año, también, conmemoramos el espíritu de rebeldía de la revolución comunera castellana de hace 500 años. Reivindicamos nuestra Castilla vaciada, nuestro mundo rural como posibilidad de cambio social, no sólo luchando contra su despoblación actual, sino reencontrándonos con él como punto de partida para una transformación social, dotándolo de oportunidades y servicios. No nos rendimos ante el vaciamiento sostenido de nuestra nación y provincia, lucharemos activamente porque esa situación se revierta, y nuestr@s jóvenes encuentren un lugar donde poder desarrollar plenamente sus vidas sin tener que emigrar y, en este sentido, encontramos, también, como una oportunidad, y porque es de justicia, la regularización inmediata de las personas migrantes que se encuentran en nuestro país y que están sufriendo crudamente los estragos de la pandemia.

Queremos futuro, queremos vida. Queremos un profundo cambio económico, político y social: ¡Queremos República!

¡Viva la República!

¡Salud y República!

¡Ni Corona, ni virus!