Evangelos Venizelos, ministro de Finanzas griego, al producirse el segundo rescate griego por 100.000 millones de euros (¿les suena este importe?), allá por febrero pasado –hace apenas cuatro meses-, pronunció respecto a la Unión Europea, sin rubor alguno, esta lapidaria, cobarde e ignominiosa frase: «Nadie quiere castigarnos. Quieren transferirnos su modo de pensar y, además, son los que tienen la mayoría y el dinero».
Les supongo enterados del caos, las carencias y la perentoria necesidad por la que están pasando la mayor parte de los habitantes griegos. Para aprobar este nuevo rescate en febrero, a los griegos les han endurecido aún más los recortes.
A modo de resumen, sepan que han vuelto a los niveles salariales de los años cincuenta. El salario mínimo –antes de 741 euros- se ha reducido el 22%, quedando en 586 euros. Para los menores de 25 años esta reducción asciende al 30%. Han abolido las horas extras. Han abolido para este mismo año los convenios colectivos. Han cerrado el Organismo Público de Viviendas Sociales. Han recortado las pensiones. El copago en los medicamentos y la sanidad ya están legalizados hace tiempo, pero, además, han incrementado los porcentajes de pago. Los recortes en salarios, pensiones y empleo público han sido de 3.300 millones de euros. Han condonado 100.000 millones de la deuda pública en manos privadas. Han reducido el 5% de las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social. Para este año serán despedidos 15.000 empleados públicos y, hasta el 2015, deben ser despedidos otros 150.000 funcionarios. Han aumentado el IVA y se han disparado los precios de los alimentos, los medicamentos, la asistencia sanitaria, el agua, la luz, el gas natural, el transporte público, etc. Seguir leyendo España, la Grecia que viene






Basta un repaso a las hemerotecas o medios especializados, para situarse ante fechas, cifras, datos y, en especial, nombres de un verdadero enjambre de obscuros y siniestros personajes que, no sólo han llevado al sistema financiero a la ruina más rápida y espantosa, sino que han dejado a los ciudadanos del mundo en el esperpéntico fraude más clamoroso desde los remotos tiempos de los reyes y príncipes: la usurpación de la democracia.
Por Gabriel Alcolea
Por Floren Dimas
La desvergonzada amnistía anunciada por el Gobierno -gravamen, lo llama Montoro, descaradamente- para el blanqueo de capitales cosechados bajo la más pura desfachatez y consentimiento de todo los ciudadanos, empezando por el personaje que ocupa ilegitima y espuriamente la Jefatura del Estado, hasta el más ínfimo de los obligados declarantes tributarios, está hecha con total solemnidad, conciencia y pleno conocimiento de los personajes o colectivos que se favorecen. Y, sí que son conocedores, por tanto, de cuánto pueden recaudar por estas ilegales y anticonstitucionales exoneraciones fiscales. 
—Al marginar a los miembros de la CUT, Diego Valderas manda un mensaje «marxiano»al PSOE, «estos eran nuestros principios, pero si no le valen tenemos otros». Un mal comienzo si lo que se quiere es defender un programa y unos valores—
Por Carlos Quintero
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