“El Rey es como Julio Iglesias: que se hable de que se acuesta con mil mujeres en el fondo le halaga”


Pilar Eyre: “A la hora de informar sobre la Casa Real, ya no existe la censura que existía antes”

Portadas internacionales de los escándalos del Borbón emérito
Portadas internacionales de los escándalos del Borbón emérito

Finalista del Premio Planeta 2014 con la novela ‘Mi Color Favorito es Verte’ y ganadora del Premio Joaquín Soler Serrano de Literatura en 2015, Pilar Eyre ha compaginado su faceta de escritora con la de periodista. A lo largo de su dilatada carrera profesional, Eyre ha ejercido como columnista, entrevistadora y reportera en algunos de los periódicos y revistas más importantes del país. Sin embargo, su nombre siempre aparece asociado a la crónica social. Y no sólo por sus múltiples apariciones en televisión, sino por haber sido una de las periodistas que más ha informado sobre la Casa Real. De hecho, gracias a su libro ‘La soledad de la reina’ (La Esfera de los Libros), se convirtió en todo un fenómeno editorial en 2012, pero también fue “vetada” por haber plasmado blanco sobre negro controvertidos aspectos de la vida sentimental de Juan Carlos I.

“A la hora de informar sobre la Casa Real, ya no existe la censura que existía antes”, explica Eyre a ELPLURAL.COM en una entrevista que se produce justo la semana en la que se habla que “el CNI compró el silencio de Bárbara Rey, amante de Juan Carlos I, con fondos reservados en Luxemburgo”.

¿Sigue disfrutando Juan Carlos I de esa sobreprotección de la que supuestamente disfrutó por parte de la prensa española durante tantos años o ya se puede hablar con plena libertad de su vida sentimental?

Cuando en 2012 yo publiqué ‘La Soledad de la Reina’ me vetaron absolutamente en todos los medios de comunicación importantes; empezando por Telecinco, que era donde trabajaba entonces. Y eso que yo no me metía en cuestiones políticas o económicas, sino que únicamente informaba sobre cuestiones sentimentales de nuestros reyes. ¡Y que conste que no contaba ni la décima parte de lo que se está contando estos días! Pero el rey ya es emérito para todo. Está jubilado para todo. Del poder y también de su capacidad de influencia.

¿Existió por tanto un pacto en la prensa para no hablar de aspectos controvertidos de la vida de Juan Carlos I?

En la transición, tras el 23-F, se juntaron los cuatro directores de los periódicos más importantes de Madrid e hicieron un pacto entre caballeros, un pacto de ‘manga ancha al rey’, de no inmiscuirse en sus temas personales. Pero eso ya se ha levantado. Ese pacto ya ha prescrito. A la hora de informar sobre la Casa Real ya no existe la censura que existía antes.

Por tanto, ¿a día de hoy se podría hablar con la misma libertad de la vida sentimental de Felipe VI con la que parece que ahora se habla de la de su padre?

Juan Carlos I ya no está en ejercicio y se puede hablar más de él. Aún así, yo no creo que los reyes Felipe y Letizia hayan dado motivos para hablar de ellos. Caerán más o menos simpáticos, pero no han estado inmersos en ningún escándalo. Lo que no sé es si hablaríamos igual de ellos, si tendríamos tanta libertad para hablar como lo hacemos de Don Juan Carlos.

¿Sigue la Casa Real ejerciendo mucha presión sobre los medios de comunicación?

En su día, Paolo Vasile (máximo responsable de Telecinco), llegó a decir: ‘ojalá la Casa Real se inmiscuyera tan poco como el Gobierno en nuestros programas’. La Casa Real sigue haciéndolo. Recientemente, a unos compañeros periodistas que cubren la información de la casa Real les llamaron de Zarzuela para invitarles a comer. Al terminar la comida, les dijeron: ‘Os hemos apuntado en un papelito todas las cosas que nos gustaría que fuera la información de la Casa Real’. Nuestros compañeros se negaron e hicieron lo que les dio la gana. Les dijeron: “Este es nuestro trabajo y no el vuestro’. Pero el intento existió. Esto más que ser discreción, es una cerrazón informativa.

Hay quien considera que el secretismo que afecta a los asuntos de la casa Real solo se ha roto en lo sentimental. Que es una cosa de la prensa de sociedad.

Es que al rey Juan Carlos que se hable de sus aventuras sentimentales no le afecta. Cuando yo estaba preparando ‘La Soledad de la Reina’, uno de los entrevistados se fue de la lengua y le dijo al rey: ‘que sepa que se está preparando un libro sobre su figura que va a ser muy fuerte’. El rey le dijo a esta persona: ‘¿Qué van a contar? ¿Qué tengo muchas novias? Pues mira, al menos esto es verdad. No importa’.

¿De veras no le importa?

El rey es como Julio Iglesias: que se hable de que es mujeriego o que se acuesta con mil mujeres, en el fondo le halaga”.

Desde luego, en ‘La Soledad de la Reina’ no identificaba a las supuestas amantes del rey, pero sí relataba una vida sentimental muy variada por parte de Juan Carlos I. ¿Cree que esta es una de las causas por la que la imagen del Rey se ha visto deteriorada en los últimos tiempos?

Yo creo que no. Esta vida sentimental que sepamos la tiene desde el año 75, antes de que muriese Franco. Si antes la tuvo, pues lo llevó tan bien y tan a escondidas que no nos enteremos. Pero el hecho de ser tan mujeriego, como todos los Borbones, afecta a su mujer. Lo que sería grave sería que hubiese utilizado algún tipo de influencia publica para tapar estos amores. Yo creo que ha sido un buen rey, pero un mal marido.

Lo que es evidente es que cada vez se habla más de la vida sentimental que ha llevado Juan Carlos I.

Todo esto ha sido una sorpresa increíble, cuando salió la información de ‘OK Diario’ estaba convencidísima de que esta información no iba a tener repercusión, que ningún medio más hablaría de ella. Hasta el punto de que cuando esta semana me llamaron de ‘Sálvame’ (Telecinco), para entrevistarme al día siguiente, les dije que seguro que acabarían anulando la entrevista, que me iban a decir que habían recibido una llamada y que la entrevista no se realizaba.

 Al final sí realizó la entrevista.

Sí. Y también me ha llamado el director de mi revista (‘Lecturas’) para pedirme un reportaje. A mi me ha sorprendido muy agradablemente. Ojalá esto sea el principio de una transparencia absoluta de los temas reales.

El Plural