La OTAN pide a Rusia que asegure que los rebeldes ucranianos respetan acuerdo


Belgrado, 3 feb (EFE).- El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, pidió hoy a Rusia que utilice su influencia sobre los grupos separatistas del este de Ucrania para que terminen las violaciones del alto el fuego con las fuerzas ucranianas.

“Estamos preocupados por la situación en el este de Ucrania. No se está respetando el alto el fuego”, señaló Stoltenberg durante una rueda de prensa en Pristina.

Aseguró que se producen muchas violaciones a la tregua, que se está usando armamento pesado y que hay una “terrible situación humanitaria”.

“Pedimos a Rusia que use su considerable influencia sobre los separatistas para asegurar que respetan los acuerdos de Minsk y el alto el fuego (…)”, declaró.

También solicitó que se permita el libre acceso a los inspectores internacionales que deben controlar el cese de las hostilidades.

Respecto a si ha llegado el momento de que Ucrania celebre el anunciado referéndum sobre su entrada en la OTAN, Stoltenberg indicó que ese proceso es un derecho soberano y nadie puede interferir.

“Nadie más tiene derecho a intervenir o interferir en el proceso, ningún país tiene derecho a vetar ese proceso, porque es un derecho soberano de cualquier país decidir su camino”, subrayó.

Rusia ha manifestado en el pasado su oposición a una colaboración entre la OTAN y Ucrania, que recibe asistencia de la Alianza para modernizar sus Fuerzas Armadas.

Por otra parte, Stoltenberg instó a Kosovo y Serbia a mantener las negociaciones para normalizar su relación, después del aumento de la tensión bilateral en las últimas semanas.

“Esta es la senda hacia el futuro de prosperidad para Kosovo y la región entera y hacia el futuro en la comunidad euroatlántica”, dijo a la prensa tras una reunión con el primer ministro de Kosovo, Isa Mustafa.

Según Stoltenberg, la estabilidad de los Balcanes occidentales es de importancia crucial para la OTAN, que tiene desplegados en Kosovo 4.000 militares para garantizar la paz.

La tensión aumentó a medidos de enero cuando Serbia envió al norte de su antigua provincia un tren con el eslogan “Kosovo es serbio” en veinte idiomas.

Pristina bloqueó el paso del convoy con fuerzas especiales y blindados y Belgrado le acusó de querer la guerra.

Serbia no reconoce la independencia proclamada por su antigua provincia en 2008.

La Vanguardia