Las encuestas prohibidas: Monarquía o República


Durante el franquismo se realizaron sondeos de opinión

Entre 1955 y 1972 se realizaron al menos seis encuestas -perfectamente documentadas y censuradas en su momento- que preguntaban a los españoles por sus preferencias sobre el mejor sistema de Gobierno para España.

23 de octubre de 1975. El presidente del Gobierno Carlos Arias Navarro (apodado “El carnicero de Málaga” por su represión en esa provincia) y el dictador Francisco Franco, que moriría casi un mes después no sin antes firmar cinco sentencias de muerte el 27 de septiembre

El 18 de noviembre de 2016, La Sexta Columna emitía una entrevista inédita de la periodista Victoria Prego al exPresidente del Gobierno Adolfo Suárez. Las declaraciones salían a la luz, en un programa especial, 21 años después de que tuviera lugar la entrevista.

Durante la entrevista, y off the record, Adolfo Suárez -Presidente del Gobierno entre el 3 julio de 1976 y el 25 de febrero de 1981- le confiesa a la periodista Victoria Prego que no sometieron a referéndum la monarquía porque las encuestas señalaban que lo perderían.

Fuente: La Sexta. La entrevista puede verse aquí.

A partir de la emisión de estas declaraciones, periodistas (algunos intentaron contextualizar las declaraciones a partir del desarrollo de su enfermedad), historiadores y políticos intentaron reformular las consecuencias de este “secreto” de la Cultura de la Transición en el escenario actual. Y la propia Victoria Prego, Presidenta de la  Asociación de la Prensa de Madrid y adjunta al director en El Independiente, firmará un artículo publicado el sábado 19 de noviembre de 2016, bajo el título “Una visita a la verdad del pasado”.

En el texto señala: “Fue una de las muchas variables que la mente de Suárez manejaba como hipótesis y que le llevaron a encargar más de uno y más de dos sondeos de opinión porque necesitaba conocer, aunque fuera por encima, cómo pensaba el país desconocido -que no había hablado en los últimos 37 años- al que tenía que conducir por una senda de paz hacia la democracia”.

Por su parte, Joan Garcés -Doctor en Ciencias Políticas-, afirmará en una entrevista a eldiario.es: “Lo que dice Adolfo Suárez está plenamente corroborado por los hechos. Que había encuestas antes de que muriera Franco y después es evidente. Algunas de ellas están publicadas y otras serían de acceso reservado a quienes las encargaban”. ¿Cuál era la realidad?

Las encuestas prohibidas del Franquismo. 1955-1972

La primera encuesta documentada sobre las preferencias de los españoles en torno a las posibles formas de Gobierno es de 1955 y fue realizada por el profesor de psicología José Luis Pinillos. La encuesta fue publicada por el New York Times en enero de 1956 y se dirigía a estudiantes universitarios madrileños. Aunque no fue publicada en España tuvo una repercusión notable a nivel internacional.

La portada del New York Times abriría con el siguiente titular: “STUDENTS IN SPAIN DENOUNCE REGIME”. La información estaba firmada por  Camille M. Cianfarra.

En esa encuesta se preguntaba a los estudiantes por las preferencias de gobierno más adecuadas para España y las posibles respuestas eran: Monarquía Liberal, República Autoritaria, República Liberal, Dictadura Militar, Estado Nacional-Sindicalista y Monarquía Autoritaria.

Encuesta realizada por Pinillos (1955). Fuente: Heliodoro Carpintero (2010)

Los resultados los recogerá Heliodoro Carpintero (discípulo de Pinillos) en un artículo de 2010 bajo el título Psicología y Política en España: La Encuesta de Pinillos de 1955 en los que destaca que “en relación con los regímenes políticos, el 60 % respondía estar en contra de los regímenes totalitarios, el 20 % en cambio los aceptaban pero no aprobaban el modo como se llevaban los asuntos públicos, y en fin, otro 20 % aparecía como indiferente”.

Posteriormente, se haría una encuesta complementaria -hecha con 60 estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y la de Derecho-, que daría los siguientes resultados:

  • Monárquicos, 30 %
  • Republicanos, 30 %
  • Falangistas, 10 %
  • Partidarios de la dictadura militar, 10 %
  • Indiferentes, 20 %.

Como cuenta Carpintero, esta documentación original está acompañada con una nota que señala: “Se hace un original para el Sr. Ministro y una copia que guarda el autor”.

Entre 1955 y 1972 están perfectamente documentadas hasta 6 encuestas que demostraban que las preferencias de los españoles por el sistema de Gobierno que debía de sustituir a la dictadura franquista no tenían que coincidir con los intereses de los dirigentes.

La derogación de la ley de Secretos Oficiales de 1968

El pasado 29 de noviembre de 2016 el Pleno del Congreso de los Diputados aprobó la toma en consideración de una proposición de ley de reforma de la ley de Secretos Oficiales de 1968 impulsada por el PNV.  La ley vigente no tiene límites temporales ni tampoco cuenta con un organismo independiente para desclasificar secretos de Estado.

La propuesta de reforma de la Ley 9/1968, de 5 de abril, sobre secretos oficiales, tuvo 169 votos a favor, 3 votos en contra y 162 abstenciones. 6 meses después ni siquiera se ha iniciado su tramitación en el Congreso (entre otras razones porque PP y PSOE han pedido por el momento 12 prórrogas sucesivas para presentar enmiendas).

El texto presentado, incorporaba “la obligación de que en toda clasificación de una materia se establezca el plazo de su vigencia, no pudiendo superar los 25 años para materias calificadas secretas y los diez años para las reservadas, salvo que el Consejo de Ministros disponga su prórroga excepcional y motivada, en el exclusivo caso de las materias secretas, por un nuevo período máximo de diez años”

Esta ley, como ocurrió con la Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno,  aprobada en 2013 no sólo llega tarde sino que además puede quedarse muy atrasada con respecto a los estándares internacionales.

Como señalaba Todorov, la memoria no se opone al olvido sino que es en todo momento y necesariamente una interacción de supresión y conservación. Y, por el momento, no sabremos qué conservar en el futuro porque no somos conscientes de lo que se suprimió en el pasado.

BEZ