Intervención de RPS en el homenaje a los últimos fusilados del franquismo


Llega otro veintisiete de septiembre, cuarenta y dos exactamente y de nuevo, ante la tumba de Ramón García Sanz y de Elena Ódena nos reunimos antifascistas, republicanos, comunistas para honrar la memoria de los últimos fusilados por Franco y, por extensión, de todas sus víctimas, pero también para continuar su lucha que sigue tan vigente como cuando fueron asesinados.

El fascismo franquista los detuvo, vejó, torturó, violó sus derechos más elementales y los fusiló pese a las protestas de cientos de miles de personas en todo el mundo pero, hoy cuarenta y dos años después, sus represores, torturadores, juzgadores y ejecutores siguen impunes gracias a aquella Transición del 78 y su ley de amnistía que consolidó a esta putrefacta monarquía de los mercados.

No debemos olvidar a nuestros muertos. Es nuestro deber que las jóvenes generaciones sepan la verdad de porqué los fusilaron. Que sepan que el 27 de septiembre, hace cuarenta y dos años, el fascismo moribundo seguía matando. Que sepan que los padres políticos de nuestros actuales gobernantes asesinaron a estos cinco jóvenes luchadores, héroes del pueblo, defensores, hasta dar la vida, de la libertad y la República. Los mismos que dejaron en las cunetas a mas de cien mil defensores de la legalidad republicana que el golpe de estado franquista aplastó con sangre, mucha sangre y fuego.

Pero nuestros jóvenes, nuestro pueblo, también deben saber que todos ellos no querrían que solo exijamos la verdad, la justicia y la reparación necesaria. Que solo vengamos un día a recordarlos y homenajearlos. Se revolverían en sus tumbas. Es nuestra obligación seguir luchando por nuestras libertades, por nuestros derechos, por nuestras ideas.

Muchos, todavía, aunque éramos muy jóvenes, podemos dar testimonio y consternado recuerdo de aquellos terribles días. Hubo rabia no contenida, tristeza profunda y gritos desgarrados, pero sobre todo indignación, mucha indignación, por las traiciones de los oportunistas de todo pelaje que andaban mas preocupados en el devenir transitorio de pactos con el enemigo fascista.

La misma indignación que sentimos hoy, viendo cómo los hijos y herederos políticos de los asesinos de nuestros héroes siguen en el poder con total impunidad, gracias al colaboracionismo de esos oportunistas ciudadanistas y otros de nuevo cuño, mientras imparten cínicamente lecciones de democracia y libertad como estamos viendo estos días en Cataluña, uno mas de los graves problemas que tiene España, el de la cuestión nacional, que solo puede encontrar solución si hay una ruptura política, una ruptura republicana.

Indignación porque nuestro pueblo, ha sido víctima del rodillo desidentificador y desorientador que, durante la Transición, puso en marcha la hoy izquierda institucionalizada, domesticada, para conseguir llegar al poder que, pese a sus gestos, que no lucha, ha dejado sin memoria y sin pasado a nuestro pueblo, privándole de futuro y de democracia real. Transición “ejemplar” dicen, que los últimos acontecimientos han dejado meridianamente claro a quienes sirve, y seguimos igual en este sentido que cuando se instauró: con nuestras cunetas llenas de desaparecidos, porque la historia enterrada, no es historia.

Y tenemos que hablar alto y claro que lo que hay que defender no es la democracia como pregonan todos los voceros políticos institucionales, si no nuestra democracia, una democracia popular que haga frente a los intereses de esa minoría oligárquica  y corrupta y sus timoratos adláteres pequeñoburgueses representantes y representados de la monarquía heredera del franquismo.

En este país, en derechos poco hemos avanzado desde aquella transición. Lo cotidiano siguen siendo luchar por la defensa de nuestros pisoteados derechos, sigue siendo de combate permanente frente a la continua represión de las clases oligárquicas y de vigilancia y confrontación frente aquellos que, con un discurso populista vacio de objetivos, quieren seguir en su papel de lacayos monárquicos con sus maniobras encaminadas a llevar a cabo una segunda transición que deje las cosas igual.

En estos tiempos oscuros el pasado está más presente que nunca: miles de obreros, estudiantes, mujeres y hombres son perseguidos y vigilados por sus ideas, reprimidas sus protestas, ignorados con desdén sus más elementales derechos. Mientras, el aparato monárquico utiliza sus instituciones para sus intereses políticos y de clase, su aparato policíaco se utiliza para reprimir pero no para perseguir y encarcelar a verdaderos delincuentes. Estos sátrapas que hoy nos gobiernan y el jefe del estado son los auténticos delincuentes que han hecho del régimen su cortijo. En cambio persiguen, golpean, detienen, torturan, encarcelan a los disidentes como antaño.

Son dignos sucesores de sus padres políticos. Ellos son los que mandan, son los poderosos, pero eso no nos amilana.

No les importa lo que digamos, pensemos, hagamos, siempre y cuando estemos mudos, sordos e inmóviles. Pero si queremos mirar el futuro de frente, ni olvido ni perdón, hasta que se haga justicia, hasta traer la República Popular y Federativa .

Se lo debemos a los que dieron la vida por los ideales de justicia social, democracia popular y libertad.

¡Vivan los héroes del pueblo, viva la República!