Un traidor llamado Pablo Iglesias participa en la farsa por el día de la Constitución española


Pablo Iglesias no ha podido traicionar a quienes nunca se creyeron su discurso “revolucionario”, que derivó en una defensa de ese cadáver insepulto llamado socialdemocracia, pero sí a las muchas personas honestas que depositaron en él y en su partido sus esperanzas de acabar con el régimen del 78.

Desde que irrumpió en el panorama político de esta enorme cárcel que es el Estado español, el secretario General de Podemos no ha hecho otra cosa que desdecirse día a día.

Su intento de “asalto” al cielo duró menos que un suspiro. Ya no habla de derribar el citado régimen del 78 —franquista— sustituyendo la actual Constitución por una Asamblea Constituyente, que era lo que se hartó de decir hace no tanto tiempo. Ahora, lo que hace es apuntalarlo de la manera más vergonzosa posible.

Contradiciendo enormemente a lo que en sus inicios supuestamente defendía, hoy mismo ha participado en la celebración del 39º aniversario de la Constitución española. Ahora el objetivo del señor Iglesias es reformar la actual Carta Magna, no sustituirla.

Hoy ha acudido al Congreso. Su presencia entre lo más repelente de la política española la ha defendido diciendo que España vive momentos difíciles. Por supuesto que se ha quedado tan ancho.

El pasado año los representantes de Podemos fueron Carolina Bescansa y el ex militante de Ciudadanos Pablo Echenique, hoy Secretario de Organización de la formación morada.

El Insurgente