Desde la abdicación de Juan Carlos I en junio de 2014 (por la presión popular ante los escándalos de corrupción, amantes y cacerías que salieron a la luz entonces) hasta hoy, la monarquía se las prometía felices con la entronización de Felipe VI ”El Preparao” y la puesta en marcha de la maniobra de una segunda transición que tapara las vergüenzas borbónicas que dejara sin mácula al nuevo rey. Pero los hechos son tozudos y lejos de ser una balsa de aceite su reinado, a Felipe VI, desde entonces, le están lloviendo chuzos de punta.
Todos los meses salen más detalles de cómo se ha enriquecido el emérito rey y su familia a raíz de las declaraciones de una de sus amantes, filtradas por un comisario de policía –Villarejo– de las cloacas del estado monárquico. El escándalo es tal que ni los medios afines han podido ocultarlo aunque han tratado las noticias como algo menor publicándolo en sus páginas interiores. Seguir leyendo Ante la cloaca monárquica y la izquierda claudicante: organización y República, por Antonio González










¿Saben qué es lo peor del último escándalo de


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