Sería relativamente sencillo, aunque engorroso de leer, plasmar aquí todos los datos financieros y contables reflejados en la prensa económica o en los datos facilitados por el Banco de España, así como hacer especial mención del devenir de la caja a través de sus últimos quince años, con el fin de hacernos una idea de cómo y por qué este entramado ha terminado en el cubo de la basura.
Después mencionaremos alguna nimia circunstancia, dato o producto que nos valga como símil para conocer este desvarío en la gestión de la primera caja alicantina. Pero, por el momento, nos conformaremos con ejemplos muy simples para que un lector no ducho en números y finanzas se pueda hacer una idea de esta vorágine.
Bástenos uno, para empezar, referido a las declaraciones de su exdirectora general, la señora Maria Dolores Amorós, o a otro de sus exdirectores generales, señor López Abad ante la comisión de Les Corts Valencians que investigan los hechos, o bien del expresidente Crespo-metido a tornillo por Camps– que, públicamente, pone el grito en el cielo por quedar su nombre y “su honor”en entredicho. Personajes, junto a otros más, con sueldos millonarios y prebendas y privilegios dentro de los servicios y productos de la CAM. Seguir leyendo CAM: ejemplo de la estafa financiera en España, por G. Alcolea






Basta un repaso a las hemerotecas o medios especializados, para situarse ante fechas, cifras, datos y, en especial, nombres de un verdadero enjambre de obscuros y siniestros personajes que, no sólo han llevado al sistema financiero a la ruina más rápida y espantosa, sino que han dejado a los ciudadanos del mundo en el esperpéntico fraude más clamoroso desde los remotos tiempos de los reyes y príncipes: la usurpación de la democracia.
La Federación REPUBLICANOS ya es una realidad dentro del marco político actual, que actuará en base a los intereses del pueblo y de la mayoría, denegando cualquier influencia dentro de sus objetivos a la monarquía heredada del franquismo, por la famosa Ley de Sucesión, y con la negación expresa al sistema electoral y «democrático» actual que somete a la clase trabajadora a la esclavitud moderna del neoliberalismo.

Por Gabriel Alcolea

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