
La ley no se hizo para perpetuar la memoria de Francisco Franco, ni para que el vergonzoso ducado de Franco fuera mantenido contra la lógica y la opinión general. La ley puede ser tan dura como se quiera, mientras sea ley. Y lo que tenemos en este caso no es exactamente una ley, aunque lleve el nombre de ley, la consideración de ley. La ley, atención, para que sea legítima, debe responder a los valores de la sociedad de la que es ley, debe ser necesariamente coherente. Una ley nazi debe corresponderse con una sociedad nazi de la misma manera que una ley democrática debe corresponderse con una sociedad democrática. Seguir leyendo Felipe VI, trono franquista, por Jordi Galves













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