Bruselas observa un agujero fiscal de 12.000 millones en España en los dos próximos años


(COMISIÓN EUROPEA) Pierre Moscovici, durante la presentación de las previsiones económicas de invierno de la CE
(COMISIÓN EUROPEA) Pierre Moscovici, durante la presentación de las previsiones económicas de invierno de la CE

Rajoy aclaró este lunes que llevará los presupuestos de este año al Congreso, con acuerdo previo con el resto de partidos, o por su cuenta. Pero cuentas, habrá. El plan presupuestario del presidente del Gobierno reposa en dos ejes: un crecimiento del PIB que su equipo estima en el 2,5% y en el ajuste fiscal de 7.500 millones decretado en diciembre.

Aquellos cálculos se enviaron a Bruselas, pero en esta jornada la Comisión Europea les ha echado dos jarras de agua fría. Según el informe invernal de Previsiones Económicas presentado por el Ejecutivo comunitario, ni España crecerá tanto… ni cumplirá con su tope de déficit.

“El crecimiento económico en España continúa sorprendiendo, pero muestra signos de desaceleración”, asegura Bruselas en las dos páginas del informe dedicadas a la economía española. Según los cálculos de la Comisión Europea, España no crecerá este año a ese ritmo del 2,5% que dice el Gobierno de Rajoy. Lo hará al 2,3%. Y la culpa será de los “vientos de cola”, esos que soplaron de espalda en los dos últimos años –petróleo barato, oleada turística, política monetaria del BCE– y que este año “tenderán a amainar”, según la CE.

España tampoco limitará en 2017 su déficit público al 3,1%, como exigía la UE. Lo cerrará en el 3,5%. Cuatro décimas de desfase sobre el límite comprometido que, traducido a dinero contante y sonante, implica que el Gobierno debería encontrar otros 4.400 millones de euros, bien a través de más recortes de gasto, o bien aplicando nuevas subidas de impuestos. Este ‘agujero fiscal’, según Bruselas, se ampliaría en 2018. El Gobierno espera mantener el próximo año un crecimiento del PIB del 2,4% y acotar el déficit al 2,2%, pero la Comisión le insinúa que enfríe sus expectativas porque existe “incertidumbre sobre el impacto de las medidas impositivas”, aquellos 4.800 millones que se preveían recaudar subiendo el impuesto de Sociedades, ensanchando las bases de cotización y elevando los tributos al alcohol, tabaco y bebidas azucaradas. En base a esta “incertidumbre” destacada por la Comisión, la economía española no avanzaría en 2018 más allá del 2,1% y su desajuste presupuestario se elevaría el próximo año al 2,9%, siete décimas más de lo previsto y a dos décimas de incumplir otro año el tope del 3% al que obliga el Pacto de Estabilidad comunitario.

El ministerio de Economía, con Luis de Guindos a la cabeza, se aferra a sus previsiones para defender la innecesariedad de realizar más ajustes. El FMI, por ejemplo, pide elevar el IVA de algunos productos y del sector turístico. Pero si la Comisión está en lo correcto y no se toman nuevas medidas, España rebasaría dos ejercicios más el mandato comunitario: sobrepasaría el déficit público permitido en 2017 (cuatro décimas) y en 2018 (siete décimas). Entre ambas, unos 12.000 millones de ajuste. La CE ha querido quitar hierro este lunes a los incumplimientos previstos. “El crecimiento sigue siendo robusto”, ha afirmado el comisario para Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, en la presentación del informe. “Es cierto que las previsiones son peores de las que esperábamos” [hace solo un mes señalaron un déficit en 2017 del 3,3%, dos décimas menos que ahora] “pero el empeoramiento ha sido ligero, el déficit seguirá rebajándose gracias a la subida de impuestos, la economía será sólida en 2017 y 2018… y no modificaremos las recomendaciones”. En otras palabras: Bruselas no pide aún abiertamente nuevos ajustes pero sugiere que, de no acometerse, España incumplirá otra vez más sus compromisos. España ya se libró el año pasado de una sanción por el exceso de déficit en 2015. Aquel año las cuentas públicas se desviaron nueve décimas (el 5,1% de PIB, por encima del 4,2% permitido) pero la Comisión, tras un debate acalorado y dividido en el Eurogrupo, decidió finalmente suspender una multa que pudo haberse elevado a 2.000 millones y a la congelación de los fondos estructurales de 2017.

Tres nuevos incumplimientos del déficit

Este año, de hecho, se esperaba que España cumpliera su objetivo de déficit del 4,6%. Pero según los cálculos de Bruselas, tampoco ha sido así. “Pese al fuerte crecimiento económico del 3,2% [superior al 2% promediado en la eurozona], el déficit solo se redujo tres décimas en los tres primeros trimestres”, lamenta la Comisión Europea en su informe.

“España acometió medidas para elevar ingresos, como adelantar el impuesto de Sociedades, pero el efecto fue ya más débil en noviembre”, dice la CE, que calcula que España también incumplió el déficit en 2016. Debía atajarlo cinco décimas (desde el 5,1% del PIB) pero se ha quedado a una: el 4,7%. Es el mayor desvío de la eurozona por delante de Francia, Italia, Portugal y Grecia. Y un liderazgo que repetirá en 2017 si cierra al 3,5% previsto.

Una inflación superior a la subida de salarios y pensiones

Y un apunte final. La Comisión estima que “la subida de los precios del petróleo elevará la inflación” al 1,9% este año y al 1,7% en 2018. Ambas, por encima de la media comunitaria. Y ambas, por encima de la subida de las pensiones prevista por el Gobierno que será del 0,25% este ejercicio y podría ser igual el siguiente si la Seguridad Social continúa mostrando déficit, como cree la Autoridad fiscal. La pérdida de poder adquisitivo de los pensionistas podría replicarse en los salarios fijados por convenio —la mitad del sueldos en España— si la patronal, en la negociación social con los sindicatos, sigue defendido no subirlos por encima del 1,5%.

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