Prohibido tener la regla si eres guardia civil y estás de servicio


Expedientada una agente por ausentarse 10 minutos para ponerse una compresa

Tener la regla, sobre todo si llega sin avisar y estando de servicio, puede costar muy caro a una guardia civil. En concreto, un expediente disciplinario por falta leve castigada con hasta dos días de suspensión de empleo y sueldo.

“Le bajó inesperadamente la regla, viéndose obligada a acudir a un baño para ponerse una compresa de forma inmediata para no manchar su uniforme ni el vehículo oficial”, alega su defensa. El baño se encontraba a unos 300 metros de distancia.

Cuando regresaba a la rotonda para reanudar la vigilancia, junto a su pareja de patrulla, se encontró con el teniente que estaba aparcando en el lugar dentro de una ronda de inspección. Se cuadró ante su superior y le explicó la urgencia inaplazable que le había obligado a ausentarse momentáneamente. “A mí no me cuentes milongas, vas al baño antes o después del punto de control pero no durante”, le reprendió el teniente a gritos, según ha ratificado su compañero.

El incidente podía haberse quedado en una bronca destemplada, ya que el oficial le amenazó con expedientarla si se repetía la situación –“la próxima vez te corrijo”, le dijo—pero no por lo sucedido ese día. Pero cambió de opinión.

A su regreso al cuartel, llorando y muy nerviosa según varios guardias, pidió hablar con el capitán para denunciar el comportamiento del teniente a través del conducto reglamentario. Este se excusó con el argumento de que él no era su superior jerárquico, aunque admitió que el teniente le había pedido que no hablara con ella. La guardia alegó sentirse indispuesta y se marchó a casa.

Cinco días después, la guardia civil pidió de nuevo ser recibida por un jefe para quejarse del trato que le había dado el teniente pero se le dijo, sorprendentemente, que para seguir el conducto jerárquico tenía que entrevistarse primero con el mando al que pretendía denunciar. Así que el 13 de marzo el teniente supo, por boca de su subordinada, que esta iba a denunciarlo ante sus superiores.

El 15 de marzo, 48 horas después de esta entrevista y cuando ya había pasado una semana del incidente del baño, el teniente elevó un parte disciplinario contra la agente por “inexactitud en el cumplimiento de las órdenes recibidas”, ya que no había pedido permiso para ausentarse del punto de vigilancia e ir al baño. La agente, según su abogado Antonio Suárez-Valdés, ha pedido que se active el protocolo contra el acoso laboral vigente en la Guardia Civil desde hace cinco años, hasta ahora con escasos resultados.

SIN AVISAR Y CON NIVEL 4 DE ALERTA ANTITERRORISTA

La Dirección General de la Guardia Civil ha asegurado este martes que la versión facilitada por la agente no se ajusta a la realidad. Según fuentes oficiales, la reprimenda del oficial no se produjo por ausentarse diez minutos para ponerse una compresa tras bajarle la regla de modo inesperado, como alega, sino porque ni ella ni su compañero de patrulla avisaron a sus superiores de que abandonaban el servicio que le habían adjudicado en el puerto de Barcelona dentro del despliegue policial previsto para el actual nivel 4 de alerta antiterrorista. Siempre según esta versión, la guardia civil se dio de baja psicológica al día siguiente y ni entonces ni en la posterior entrevista con el psicólogo del Instituto armado alegó el incidente de la compresa. Sólo lo hizo, añaden, una vez que supo que le habían abierto un expediente por falta leve a instancias del oficial, al que ella había denunciado con anterioridad por acoso laboral por dicho suceso.

La Unión de Oficiales, la asociación a la que pertenece el mando, también ha emitido una nota en el mismo sentido. En la misma, acusan a la agente de dar “una versión interesada y simplista de lo sucedido, buscando quizás con ello la rápida criminalización mediática del oficial”. En este sentido, la UO insiste en que “en la Guardia Civil no hay problema por abandonar un servicio ante una emergencia, siempre y cuando se comunique debidamente y se deje constancia de los motivos que obligan a ello”, algo que, asegura, ni ella ni su compañero hicieron aquel día. Por todo ello, defienden la actuación del mando, que califican de “irreprochable desde el punto de vista profesional” y totalmente ajustada a “la normativa vigente”.

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