HOSPITAL DE MÓSTOLES: PUNTO CRÍTICO DE UN ATAQUE GENERALIZADO


El pasado 6 de abril, el Consejero de Sanidad planteó reconvertir 130 camas de crónicos en agudos en el Hospital Público de Móstoles (HPM). Unos días después informó que la reconversión de camas afectaría también a otros 5 hospitales: Príncipe de Asturias, Getafe, Marañón, 12 de Octubre y La Paz. Móstoles es el punto crítico de un ataque generalizado a la Sanidad Pública: rebajas presupuestarias (161,6 millones de € menos presupuestados para 2017 para Sanidad que lo gastado en 2015) , cierre de camas y quirófanos, infrautilización de medios, reducción de plantillas, precariedad, derivaciones, privatización de servicios.

La Presidenta Cristina Cifuentes persigue el mismo objetivo que Esperanza Aguirre e Ignacio González respecto a la Sanidad Pública: convertir las mayores parcelas posibles de esta en un negocio privado. Los ritmos actuales son más lentos y las consecuencias menos visibles, pero la necesidad de pararlo es la misma. Y esto no se puede lograr centro a centro, sino con una lucha general, como hicimos frente a Ignacio González. El conflicto de Móstoles puede ser el punto de arranque para organizar después del verano esta movilización general.

UNA RESPUESTA SINGULAR FRENTE A UNA OFENSIVA GENERAL

En Móstoles el anuncio del Consejero produjo una gran movilización que cada día se ha hecho más fuerte. En el resto de Hospitales no ha pasado nada. La desigual reacción de los profesionales y usuarios del Hospital Público de Móstoles y la del resto de hospitales, tal vez se pueda explicar por algunas particularidades del primero.

Por un lado, la visibilidad de que el Hospital estaba llegando a su fin, ha podido llevar a profesionales y vecinos a la convicción de que esta lucha era la última oportunidad de parar un deterioro de años que conducía a la muerte del Hospital. Perder 130 camas sobre 300 (supone perder el 42% y quedarse con 170). Y, por, si esto fuera poco, el Hospital-enemigo es visible: la cercanía del Hospital privado Rey Juan Carlos, perteneciente a la anterior Quirónsalud y hoy a Fresenius es una amenaza permanente. El favoritismo del Partido Popular hacia esta empresa no ha dejado de crecer desde su inauguración, cuando le adjudicó 174.000 habitantes, frente a los 155.000 que dejó al Público.

Por otro lado, el deseo mayoritario de defender el Hospital ha sido canalizado e impulsado por una Plataforma, a pesar de los obstáculos puestos por algunas organizaciones sindicales. Esta Plataforma ha permitido unir trabajadores y trabajadoras de todas las categorías con ciudadanos y ha logrado el apoyo de los gobiernos municipales de Móstoles y Arroyomolinos y de la oposición de la Asamblea de Madrid. Así la movilización empezó siendo profesional, se hizo social, y llegó al terreno político e institucional.

MOTIVOS PARA GENERALIZAR LA LUCHA

El ataque lanzado contra el Hospital Público de Móstoles puede ser terminal, pero las agresiones contra el resto no carecen de gravedad y el panorama general es cada vez más amenazador. Hay al menos cuatro líneas de ataque que hacen que, por unas causas u otras, la mayoría de los centros públicos están afectados.

  • Hospitales afectados por la reconversión de camas de agudos en camas de crónicos.
  • El 2 de junio de 2015, el Consejero hizo la primera mención a la reconversión de camas de agudos en camas de crónicos, dando unos datos escalofriantes. Según él, eran unas 4500 las camas de agudos excedentarias que se deberían reconvertir: 1.993 ya “no se utilizan por distintas razones” y había “entre 2.500 y 2.800 camas de agudos que se deberían liberar progresivamente a través de una mejor gestión de camas”.

El 6 de abril de 2017 asignó al Hospital de Móstoles un recorte de 130 camas. Y unos días después, el 26 de abril, señaló nuevas víctimas: la reconversión de camas afectaría a otros 5 hospitales más: Príncipe de Asturias, Getafe, Marañón, 12 de Octubre y La Paz. Claro que, en 10 años. Nunca dijo si las 4500 camas correspondían a los cinco hospitales o tal reconversión se haría extensible a otros. La realidad es que esas cuentas salían del conjunto de Hospitales Públicos.

  • Hospitales víctimas directas de Quirón Salud-Fresenius.
  • El recorte de camas de crónicos contemplado por la Consejería para el Hospital de Móstoles, supondría la continuación, bajo un nuevo pretexto, del cierre de camas que este Hospital ya viene sufriendo desde 2012, en beneficio del Hospital Rey Juan Carlos, es decir de la empresa preferida por el Gobierno de la Comunidad, Quirón-Fresenius. Los hospitales amenazados por dicha empresa además del mencionado de Móstoles son al menos los siguientes: Clínico, Puerta de Hierro, El Escorial, Guadarrama. Aquí habría que añadir los afectados por el Hospital de Torrejón, propiedad de Sanitas, entre los que destaca el Príncipe de Asturias.
  • Hospitales afectados por las derivaciones de pacientes.
  • Todos los hospitales públicosen mayor o en menor medida, están sufriendo recortes generales que sirven de justificación para fortalecer el principal mecanismo privatizado en la actualidad: la derivación de pacientes a centros privados. En este ámbito es probable que destaque el Hospital Ramón y Cajal, que desde 2011 ha perdido o dejado de usar unas 400 camas.
  • Privatizaciones de centros y Servicios.
  • Cada vez es mas difícil de tapar la disposición de Cristina Cifuentes a renovar los convenios de Servicios privatizados en la etapa de Ignacio González e incluso a ampliar otros nuevos. Así ha sucedido recientemente con el Call Center o con el mantenimiento energético del Hospital de Móstoles; así parece que van a hacer con la Lavandería el próximo noviembre y así están haciendo respecto a la donación de sangre, cuando dotan a Cruz Roja de cada vez más medios para que pueda seguir cobrando los 67€ por bolsa.

Este panorama (al que no añadimos más datos para no cansar), en nuestra opinión, hace urgente que tras el verano empecemos a buscar los medios para corregir el desnivel existente entre la “paz” que reina en el conjunto del SERMAS y la fuerza del conflicto de Móstoles. Dejar a un Hospital luchando solo es arriesgarse a que termine derrotado, y en ese caso todo el Plan de recortes y privatizaciones se aceleraría. Por el contrario, sumarse a una lucha que ya está puede ser más sencillo que empezar de cero.

Movimiento Asambleario de Trabajadores-as de Sanidad