Matanza de Atocha: el fascismo tiene miedo, por Socialismo Mostoleño


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El 24 de enero de 1977 el fascismo (eso que hoy algunos llaman “ultraderecha” para no asustarse demasiado) asesinó a 5 abogados que eran también sindicalistas y comunistas.

No fue la primera vez (ahí están los 40 años de asesinatos “legales” de la dictadura) ni será la última (después de muerto Franco, el fascismo ha seguido matando hasta hoy, pero lo hace en las calles y bajo la apariencia de “peleas” o “enfrentamientos” aislados) pero aquella vez fue un punto de inflexión.

El régimen (organizado por la propia cúpula franquista) trataba de restaurar los puntos clave para presentarse como una democracia equiparable a las de Europa occidental, a pesar de que la fracción más reaccionaria del fascismo español tratase por todos los medios de impedirlo.

Por eso buscaron una provocación y atacaron a los únicos que habían sido un peligro para el régimen durante 40 años: los y las socialistas. No los demócratas conservadores ni los reformistas socialdemócratas, los cuales llegado el caso cierran filas tras la estructura del estado, tenga éste la forma que tenga, sino quienes representan la idea de un cambio radical y estructural. Y eso que, ya entonces, el PCE no era la oposición más radical y socialista del panorama político, sino que, como hoy, había enfocado su táctica a la sumisión a las grandes líneas estratégicas de una transición diseñada de antemano.

Pero la derecha siempre ha tenido buen olfato para descubrir a sus verdaderos enemigos y sabían que la bandera roja y los símbolos revolucionarios aún despiertan y movilizan a la clase trabajadora. Por eso mataron. Por eso siguen matando. Pero matar no es suficiente.

La reacción lleva matando revolucionarios/as desde que el mundo es mundo, a veces en cantidades industriales, y eso no es suficiente para detener el movimiento. Por cada revolucionario/a asesinado/a surgen más y más dispuestos a vencer donde cayeron sus antecesores/as.

Por eso mataron en 1977 a aquellos abogados. Por eso se rebelaron en 1936 contra el gobierno y la constitución republicana. Por eso matan hoy en las calles y por eso han enviado a sus diputados a hacer ruido y montar sus pataletas sobre educación y patriotismo. Tienen miedo.

Temen porque saben que aunque maten no pueden ganar. Aunque venzan no pueden convencer. Han gobernado durante siglos bajo distintos regímenes y no han podido acabar con la firmeza del proletariado. Y ese fracaso los consume.

La lucha de clases continúa

Porque fueron, SOMOS, porque SOMOS, serán.