
Tan solo un gobierno ignorante o abiertamente fascista puede enorgullecerse ante su población tras dejar en blanco la dotación presupuestaria destinada a la reparación de la memoria histórica y a la localización y posterior exhumación de las numerosas fosas comunes surgidas tras los fusilamientos extrajudiciales, y la posterior represión fruto de la Guerra Civil y su cruel posguerra. La insensibilidad institucional con las víctimas de la República Española, supone un homenaje a la barbarie erigido a mayor gloria del régimen franquista, un gesto de eterna humillación a los vencidos apoyado por convicción u omisión en las decisiones políticas de una derecha parlamentaria, a la que todavía parece pesarle en sus cálculos electorales la soslayada herencia del franquismo. Seguir leyendo La hora de los valientes, por Daniel Seijo*














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