Carnicero de profesión y sindicalista, Timoteo Mendieta fue asesinado y arrojado a una fosa común. Su única hija viva, de 92 años, pidió ayuda a la justicia argentina para recuperar sus restos y ofrecerle sepultura digna, un acto que ha tenido lugar este domingo en Madrid.

Entre la niña de 13 años que abrió la puerta de su casa un día de abril de 1939, a la hora de la siesta, y la anciana de pelo plateado de 92 que este domingo fijaba su mirada en el féretro con los restos de su padre han pasado casi ocho décadas. Seguir leyendo Ascensión Mendieta entierra a su padre 78 años después de ser asesinado














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