Historia: España utilizó armas químicas contra la población civil en la Guerra del Rif


Tras el desastre de Annual, España quería acabar de manera efectiva la guerra en Marruecos. Para ello, no dudó en utilizar “gas mostaza”

España gaseó la zona del Rif durante la guerra en Marruecos

El 3 de julio de 2005, el grupo Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) realizó una rueda de prensa que llamó la atención a más de uno por el tema: se intentaba demostrar que España utilizó armas químicas contra la población civil durante la Guerra del Rif (1921-1927). En ella se expusieron expedientes sobre esos bombardeos junto a asociaciones rifeñas.

España estaba teniendo serios problemas para acabar con la fuerte resistencia en la zona del Rif marroquí, surgida desde la creación del protectorado de Marruecos. El desastre de Annual, saldado con miles de militares españoles muertos, demostró que el país estaba lejos de controlar la situación en el norte de África.

Tras las grandes pérdidas militares, España buscó soluciones para acabar con los rebeldes rifeños liderados por Abd-el-Krim, y pusieron la vista en la Primera Guerra Mundial, donde los bloques enfrentados utilizaron armas químicas durante la contienda.

Se pensó que un ataque químico podía resolver de manera rápida el problema marroquí, por lo que no se dudó ni un segundo.

Los gases tóxicos fueron comprados a Francia y a Alemania y la primera utilización se dio en 1924, aunque antes se habían realizado pruebas y se había creado una fábrica en La Marañosa (Madrid). El objetivo era provocar el máximo daño posible, por lo que se lanzaban desde la aviación y la artillería. El gas más utilizado fue la iperita, más conocida como “gas mostaza”, que se vertió en zonas centrales del Rif, Gomara y Yebala; esta sustancia produce lesiones en la piel, provoca ceguera y problemas respiratorios que pueden causar la muerte. En estas zonas, en la actualidad, existe un gran índice de afectados por cáncer, que puede ser una consecuencia a largo plazo de los productos vertidos contra la población civil, la más afectada en este tipo de ataques.

Según el general de aviación militar Hidalgo de Cisneros en su autobiografía, él fue el primer piloto en arrojar “gas mostaza” de los 127 bombardeos que se realizaron, los cuales ocurrían a diario.

Dámaso Berenguer, Alto Comisario del Marruecos español, declaraba al entonces Ministro de la Guerra Luis Marichalar que los gases asfixiantes eran necesarios para castigar “la traidora conducta de los indígenas”. Además, el periódico La Correspondencia de España defendió el uso de armas químicas en la Guerra del Rif para acabar con este conflicto y vengar las matanzas que habían sufrido los españoles.

Los bombardeos sistemáticos cesaron tras el Protocolo de Ginebra en 1925, en el que se condenaba la guerra bacteriológica. La guerra química en Marruecos fue silenciada por España y las propuestas de Esquerra Republicana no salieron adelante.

blastingnews