Kenia da un paso más para cerrar los campos de refugiados de Dadaab y Kakuma


Nairobi, 6 may (EFE).- El Gobierno de Kenia anunció hoy la eliminación del departamento de Asuntos de los Refugiados de su Ejecutivo y aseguró que su intención es cerrar cuanto antes los campos de refugiados de Dadaab y Kakuma, que albergan a más de 650.000 personas, la mayoría somalís y sursudaneses.

“Debido a una cuestión de seguridad nacional”, el Gobierno ha decidido que no acogerá más refugiados a pesar de ser conscientes de que esta decisión “tendrá consecuencias adversas para sus vidas”, sentenció el secretario de Estado de Interior, Karanja Kibicho.

El debate sobre la presencia de campos de refugiados en Kenia siempre ha estado presente, pero se avivó después de la masacre en la Universidad de Garissa que costó la vida a 148 personas por parte del grupo terrorista somalí Al Shabab.

Entonces, el ministro del Interior, Joseph Nkaissery, ya advirtió que los campos de refugiados eran lugares inseguros en los que se escondían delincuentes y terroristas.

La decisión del Gobierno keniano ha obtenido una respuesta inmediata por parte de diversas organizaciones de derechos humanos, que han acusado a las autoridades de poner en riesgo la vida de miles de personas.

“Esta decisión supone el abandono de su deber de proteger a los más vulnerables y pone en riesgo miles de vidas”, declaró la directora regional de Amnistía Internacional, Muthoni Wanyeki.

En otras ocasiones en las que Kenia ha amenazado con cerrar los campos, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y otras organizaciones han intercedido para lograr la suspensión de la decisión a cambio de aumentar el ritmo de repatriaciones voluntarias, un sistema que hasta ahora ha sido poco eficaz.

Por eso desde Amnistía Internacional consideran que el Gobierno keniano debería “considerar soluciones permanentes hacia una total integración de los refugiados, algunos de los cuales llevan en Kenia varias generaciones”. EFE

La Vanguardia