El Rif marcha en Madrid


El Movimiento Popular Rifeño (MPR) se ha vuelto a lanzar a la calle para reclamar la liberación de los presos “políticos” detenidos y condenados por Marruecos desde el arresto de su líder, Nasser Zafzazi. En esta ocasión, Madrid se ha llamado de banderas ‘imazighen’ y de la República del Rif mientras unas 600 personas marchaban desde Atocha hasta la Puerta del Sol bajo un sol de justicia.

La identidad bereber se ha hecho mucho más evidente en esta ocasión – con la presencia de más sombreros típicos y con el canto ‘imazighen’ siendo uno de los más coreados – y de nuevo con las mujeres en primera fila, como una extensión de la figura de Nawal Benaisa por algunas de las calles más castizas de Madrid.

Mujeres y niños de todas las edades han encabezado una marcha que no han dejado de reivindicar el carácter pacífico de su movimiento, su identidad ‘amazigh’ y que ha terminado muchas de sus consignas con el característico grito de las mujeres bereberes. Ya en el ‘kilómetro cero’ uno de los portavoces del MPR – un colectivo con una estructura muy horizontal – ha agradecido a sus predecesores, tanto los antiguos como los nuevos, “la lección de dignidad” y de entereza para un pueblo que ha estado sometido, en sus propias palabras, “a 60 años de marginación, de humillación y de represión”.

El manifiesto, leído en árabe, bereber y español, pide la derogación del decreto ley de 1958-59 que considera la región de Alhucemas una zona militarizada, así como otras reivindicaciones sociales, económicas y culturales: la creación de una universidad – no hay ninguna en el norte de Marruecos -, la puesta en marcha de un hospital especializado aunque a que los habitantes del Rif tienen la tasa de cáncer más alta de Marruecos, la instalación de nodos empresariales en el norte del país, desprovisto de tejido industrial desde el fin del protectorado, o la mejora de la explotación del puerto y el aeropuerto, infrautilizados en opinión del MPR.

En el texto también hay una crítica expresa al papel la religión en el Rif, cuyo máximo representante es el rey Mohamed VI en calidad de ‘comendador de los creyentes’. Pese a las necesidades citadas más arriba, acusan al Majzén de “apoyar la construcción de mezquitas cada 500 metros a lo largo y ancho del ‘gran Rif’ para centrar y canalizar toda la atención de la población en un discurso religiosos que achaca todos los males, las miserias y las desgracias a la voluntad de Dios”. Un recado para el ministro de Asuntos Islámicos, Ahmed Taufiq, al que se le acusa de utilizar las mezquitas para hacer político a favor del régimen de Rabat.

Sin embargo, la liberación de los presos se ha convertido en su demanda más urgente. Según Hirak al Chaabi (MPR en árabe) el número de detenidos “supera las 185 personas repartidas en cárceles de Casablanca y Alhucemas” y destacan que entre los arrestados “de forma ilegal” se encuentran músicos, cantantes, periodistas, actores, estudiantes e incluso padres de familia “sin inclinación política alguna” y cuyo único delito ha sido reivindicar “los derechos legítimos recogidos en la Constitución marroquí de 2011”.

El comunicado en español, leído por dos chicas que no superaban la veintena, concluyó con la acusación de que Marruecos “está violando todos los convenios y los tratados firmados en materia de Derechos Humanos a nivel europeo y mundial”.

A diferencia de ocasiones anteriores, la política española sí estuvo presente en la marcha organizada por Hirak de la mano de Dina Bousselham, responsable de Migraciones de Podemos en la Comunidad de Madrid. Bousselham vinculó el levantamiento pacífico del Rif al movimiento 15M español e insistió en la dignidad de los pueblos para reivindicar alzar la voz ante las injusticias. La causa siria también se hizo notar, con cánticos en solidaridad al pueblo sirio y por el fin de la guerra.

Dina Bousselham, responsable de Migraciones de Podemos en la Comunidad de Madrid, participa en la marcha de rifeños celebrada hoy en Madrid. Foto: Fernando Sanz

Movilizaciones en toda Europa

La marcha de este mediodía en Madrid se suma a las otra muchas que el colectivo rifeño ha organizado en toda Europa. El fin de semana arrancó con una concentración frente a la sede del Alto Comisionado de los Derechos Humanos en Ginebra a la que asistieron varios centenares de personas, mientras que los representantes del Movimiento Popular Rifeño (MPR) en el extranjero han organizado marchas en capitales como Ámsterdam, París o Bruselas.

Cartel de la manifestación celebrada ayer frente a la sede del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas (Ginebra).

Al otro lado del Estrecho, un llamamiento anónimo por redes sociales convocó este jueves una huelga general en Alhucemas de tres días en protesta por las primeras condenas a 18 meses de cárcel a algunos activistas que participaron en las protestas y que coincidió con la visita del presidente francés, Emmanuel Macron, a Marruecos. Una visita cargada de simbolismo ya que, a diferencia de otros jefes de Estado galos, su primer destino en África no ha sido Argelia – la histórica colonia francesa – sino el reino alauí.

El miércoles, además, Madrid acogió la lectura de un manifiesto frente a la sede del consulado marroquí en España, que incidía en la liberación de los presos políticos, en la supresión del decreto vigente desde 1959 por el que la zona del Rif sigue militarizada y en la consecución de medidas sociales, culturales y económicas para mejorar la vida en la región norteafricana. Como en manifestaciones anteriores, también se oyeron gritos contra el Majzén, la red clientelar en torno a la Corona marroquí, tanto en árabe como en español.