Cartas de verano entre dos mujeres (1), por E. de la Cruz y L. Modroño


Luz Modroño, psicóloga, profesora de historia, activista social, y Enriqueta de la Cruz, escritora, periodista, colaboradoras de Federación de Republicanos (RPS), inician una correspondencia de verano, sus Cartas de verano, donde a modo de mini artículos reflejarán sus pareceres sobre política y actualidad social, económica, nacional e internacional.

Estimada amiga Luz:

Estoy absolutamente sorprendida, por el sesgo que va tomando nuestro país, verdaderamente descabellado a mi modo de ver y el de cualquiera sensato, entiendo.

El funeral o los funerales por las víctimas es tan engañoso como todo lo demás en la política interna. Creo que ha llegado la hora de plantearse las cosas, como ciudadanos, sin dejarnos engañar más, ni un milímetro pasen más allá con tanta chorrada, nadie.

Está bien que no se deje a los obispos católicos monopolizar jamás en adelante lo que pertenece a otros ámbitos, que son reinos de este mundo y no del otro, que es el cometido de ese imperio, trozo vaticano de Roma, como diría Rousseau en El contrato social. Pero claro, son un poder y son política. Hacen política pura y dura.

En Francia, país vecino, socio comunitario, ya el nuevo gobierno ha dicho claramente que se van a tomar en serio, radicalmente esto del laicismo y que no te coman terreno los diferentes opios del pueblo que ahúman y perjudican gravemente y meten sus narices donde no deben estar. Pero, claro, ahí tienen una política de Estado.

En cambio, aquí, a Sánchez y sus socios populistas o aburguesados izquierdistas, representantes de la burocracia de aparato, que no representan a nadie real con sus necesidades reales, con sus problemas ciertos, solo se les ocurre de nuevo lo del café para todos y amparar en un estado aconfesional a más parásitos, a más nubladores de la mente humana, a más representantes de credos que permiten ablación de las mujeres, su mutilación sexual, casamientos de infantes, lapidaciones, y racismos exterminadores del pueblo palestino, por poner por caso.

No podemos cerrar los ojos a cantidad de poderes de influencia que arruinan literalmente familias, sectariamente, y perjudican socialmente en nombre de sus creencias, que deberían quedar en un ámbito estrictamente privado y no exhibirse como cosa de Estado, decidida en despachos sin consulta popular. Y ¿por qué en ese aquí vale todo no llaman a las asociaciones de laicos e invitan a los ateos con víctimas, a los ateos ofendidos continuamente porque sus respetos se los pasan por las narices y sus derechos, que tienen que oír hasta en pleno confinamiento las coplas de procesión, a los fanáticos chillándoles en sus pueblos esas ridiculeces de llamamientos para que llueva o no truene o, en fin, a esos sacrificadores de razón y mutiladores de infancia, de amor, de vida feliz…

Y mientras se codean con estas cosas, como si no hubiera Constitución y aconfesionalidad por ley, mientras pasan de la Consti cuando convine, espían a sus adversarios políticos o amparan su mal proceder con mil tretas, aprovechando el sillón. Lo que han hechos siempre los fascistas.

Cuánto tiempo hemos gastado algunos en decir que no, que no son los mismos unos y otros para que, GAL por medio, nos enteremos ahora de la poca diferencia entre Aznar y Felipe, que salieron de los mismos senos eclesiásticos y de poder a los que convino auparles. ¡Ay, y hemos tardado 40 años!, hasta que la CIA desvelara a su instrumento más encantador de serpientes que se haya visto, buen parloteador, eso sí. Y lo tire ya, a la basura de los tiempos. El mismo que hablaba de su presunción de inocencia y cree, a estas alturas, inocente a los reyes, esos supuestos pegamentos de falsa bandera que ya ni pegan na, ni pinchan ni cortan. En todo caso pegan los sueldazos y caprichos de los encumbrados.

Los defiende Felipito, se defiende…, frente a los testimonios de las señoras que se han cepillado todos y más cosas… Y perdonen la expresión, es el lenguaje de ellos. “Chochito”, “culitos encuerados”, Pigmalión… ese club… Es lo que ven en las mujeres, esos tipos. Jamás han hecho política igualitaria, claro está. Son de los club de hombres, de poder y sexo, de puro en boca y anos abiertos al gran juego, donde el crimen es parte de…

El planteamiento panfletario, por si las moscas, dicen, es el de ellos, y barato, barriobajero, lo que pasa es que como pagan millonariamente a tanto asesor opusino de imagen, pues eso, parece que son los otros los que por criticar lucimientos horteras de tacón, falda, pantaloncitos nuevos y caretitas negras, y el putiferio bendecido por la Iglesia católica, patinan.

Yo me pregunto a qué tal despilfarro, a qué estar en modos atrasados, vergonzosos, en lugar de hacer planes auténticamente de Estado, políticas de recuperación económica serias que limiten el precariado, que permitan encargarse a la gente de sus mayores y no solo de trabajo, trabajo y más trabajo, o de buscarlo e ir a la cola del Inem virtual, que sigue de desastre. Girar la sociedad hacia los intereses generales que son república y, por cierto, el que se anime a derribar Colón, la estatua, o pintar en ella contra el colonialismo, que de paso ponga y restituya la bandera tricolor, símbolo único de la democracia española y quite la que ofende cualquier conciencia cívica por ser la de los colores del genocidio del 36.

Que también, vaya, se acerquen por esa gira real, que siguen intentando señorear los paseantes, sin lograrlo. Cómo que hace esa pareja que le bailen el agua los dantzaris, ridículamente, mientras tapan y persiguen las protestas a favor de la república y la decencia.

Esos reyes en un funeral y luego en el otro, esos que no representa ni a las víctimas, ni a nadie, con ese lujo y despilfarro, más, como dices tú algunas veces, las comiditas que vienen después, con sus invitados y demás para el lucimiento de poder. Que nos cuestan un ojo de la cara sin consultarnos si queremos pagar esas cosas, si nos las podemos permitir en medio de una pandemia y una crisis bestial que solo ha hecho comenzar.

Pues claro: El lucimiento le vendría a la izquierda de dejar de torearnos y ser de una pieza, honestos, o dimitir ante imposibilidad de moverse en este corsé del 78, régimen de la omertá y la ley de amnistía de los asesinos del 36 y posteriores años, y presentarse de nuevo para otras cosas: política de res pública y hechos concatenados, coherentes, duraderos y no politiqueo de gestos. Estamos hasta el gorro de bobadas.

Lo de Vox, lo de la ultra y esas cosas que dicen, es que eso ni lo comento, ya se supone de esos tipos, no les daré publicidad.

Creo que creen que somos tontos. Digo, los políticos, ¿eh? Por cierto, nada de votos pro monarquía. No a ese referéndum en serio. No se puede poner en la balanza democracia y a quienes nos robaron la democracia por un golpe de Estado y sus herederos; no es decente. La esclavitud, lo impuesto, no se vota. No es opción.


Querida Enriqueta:

Sostienes que los políticos y los gobiernos no se enteran de que no somos tontos. Difiero. Creo que si lo saben, de sobra. Pero no les importa, tienen herramientas suficientes para seguir burlándose mientras siguen protegidos. Fíjate si no en lo que implica la inmunidad, que no sólo quieren que sea parlamentaria sino que abarque a su vida entera, a sus negocios, a su actividad fuera del Parlamento.

No puedo estar más de acuerdo contigo: no hay que celebrar referéndum alguno, no nos podemos arriesgar a que –no olvidemos que el dinero es don dinero y muy peligroso porque puede tener en sus manos, a falta de conciencia sólida de algunos compatriotas, la balanza que siga perpetuando en el sillón más alto a la familia- las cosas no cambien ni a que un hipotético resultado en las urnas fortalezcan la herencia de un país. No, al igual que no se quiso celebrar en Cataluña el referéndum que exigía la gente, tampoco en este caso debe celebrarse. La fuerza del Parlamento ha de ser suficiente para decidir el cambio. Que voces en la calle no faltan y argumentos tampoco. Modernícese el Estado, sacudámonos de encima estas rémoras medievalistas, avancemos en la democracia que suficiente tiempo ha tenido ya para ser madura.

Cambiamos de tercio: las consecuencias del covid han estado directamente relacionadas con la pobreza, Enriqueta. Y la protección frente al virus también. Las residencias de mayores no han sido todas afectadas de la misma manera. Y es cierto, mientras el confinamiento se imponía en toda España, el trabajo cuando se ha podido se ha convertido en teletrabajo o nada, hay sectores que producen buenos dividendos, llevados por migrantes, que no han parado. Ni los cuidados que muchas mujeres migrantes realizan en casas, ni el que hacen –mucho más duro y peligroso y olvidadas, porque aunque sólo fuera por el miedo al contagio, seguramente aquellas han recibido mascarillas, guantes y termómetro- mientras que estas sólo han recibido olvido, trabajo duro y esclavo, abandono y desprotección, como te decía al principio.

Son las fresadoras, mujeres que han de realizar una labor tan delicada como dura. Que termina provocando fuertes dolores musculares por la posición en la que han de trabajar, que no pueden detenerse ni –literalmente- para mear y que son pagadas miserablemente. Como descanso, un jergón en una chabola hecha de cartones y plásticos que más de una y dos veces ha salido ardiendo sin que nadie, ni propietarios ni instituciones muestren intención alguna de cambiar tan duras condiciones. Año tras año vienen a los campos onubenses en busca de pan.

Contratadas en origen, bajo unas premisa que sistemáticamente los empresarios incumplen –en estos días se está investigando a uno de estos empresarios que “se ha pasado”, un tal “el Curi” Frutas el Curi, atención- las freseras son maltratadas, atemorizadas, amenazadas para que callen, mientras patronal, gobierno, la UE y los grandes sindicatos miran hacia otro lado.

Sólo el apoyo de otros ciudadanos como Antonio Abad, lucha denodadamente por ellas.

Hasta que ellas mismas, consiguiendo armarse del valor necesario, que la dignidad no les falta, han decidido denunciar al tipo. La noticia no ha tardado en tener eco en algunos medios.

Años llevamos con esta situación. Y años de lucha han hecho falta para que esta situación sea cada vez más conocida y acapare el interés de medios e instituciones. Al parecer y según denuncian las propias víctimas de este sujeto, les cobra 50 euros por dormir en un lugar carente de agua caliente y sanitarios que no son sino un agujero en el suelo; les obliga a hacer horas extras que no son pagadas, les retiene el cobro del salario como medida de presión… Los hechos evidencian la complicidad entre algunas instituciones y la patronal. El tres de junio, se presentó una inspección sorpresa en los campos de este individuo, como resultado de la misma se evidenció toda la trama de incumplimientos, abusos, irregularidades… habituales en la finca. El 4, una persona de la ONG Mujeres en Zona Conflicto, ligada a la Junta de Andalucía, se presentó en nombre del Gobierno andaluz pidiendo a las trabajadoras que no ratificaran los hechos descubiertos y denunciados por los inspectores bajo la amenaza de despido de todas las trabajadoras por la multa que se le impondría al maromo. A día de hoy, la situación sigue estando arcada por las mismas condiciones: maltrato, abusos, vejaciones…

Ahí va la poesía:

MANOS DE FRESA

Manos de fresa, labios de fresa,
rojo carmesí de sangre y sudor.
Llegaste, mujer, buscando pan para tus hijos,
A una tierra fértil que no te pertenece,
Exilio obligado marcado en la piel.
Una tierra de la que arrancar, sudor y lágrimas y suelo de paja y barro.
sudario donde descansar al caer la tarde,
un fruto prohibido para ti-
Te dicen ilegal por no tener papeles
más la extensa huerta sobre la que tu cuerpo se dobla
no sabe leer.
Manos de fresa, largos dedos de coral,
Bendecidos para cortar el rojo fruto,
deleite de desconocidos paladares
Ignorantes del dolor que esconde.
Fruta jugosa-
Tu cuerpo delgado y fino se cimbrea
cual hoja de otoño
al final de cada tarde.
Y resistes.
Eres mujer y eres pobre,
Vienes de una tierra quemada, tierra de huida.
Cae tu frente vencida
más no humillada, mujer,
mientras recoges
el fruto jugoso del fresal.
Y clavas tu mirada digna,
Indefensa y valiente
En el surco que alimentas
Y esperas cada noche que
El jergón en el que duermes
Y el sucio plástico que te cobija
Te den un día más de tregua.

En el Congreso se va a debatir en estos próximos días una demanda que ha estado moviéndose por las redes y que es de estricta justicia: la regularización de todas las personas migrantes que han pasado la cuarentena del covid-19 en nuestro suelo y la nacionalización de todas las que habiendo realizado labores esenciales lo soliciten. Han estado trabajando, apoyando con su trabajo nuestra economía, con sus cuidados a nuestros mayores, arriesgándose a contraer la enfermedad. Justo es que se reconozca el papel que han jugado durante todo este tiempo.

Veremos si es posible que salga adelante porque las voces de la impresentable derecha que tenemos encima no van a dejar de oírse bien alto. Será interesante escuchar sus argumentos, repletos de injusticia, violación de derechos humanos… que una vez más mostrarán la catadura de esta gente.

Y claro que los recursos del planeta darían para acabar con el hambre en el mundo. Y claro que otro mundo mejor es posible. Y sería bien sencillo si los recursos se repartieran atendiendo a justicia, porque la pobreza, la guerra, el hambre y la enfermedad, esto es, los cuatro jinetes del Apocalipsis bien definidos por otro gran masón, Blasco Ibañez, no son sino cuestión de injusticia.

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