Historia: “Los legionarios enseñaron a los cobardes rojos lo que son hombres y no milicianos maricones”


Queipo de Llano, la “estrella de la radio fascista”: crueldad, misoginia e incitación a la violación de mujeres con olor a copas

Ayer narrábamos como el general Gonzalo Queipo de Llano, merced a sus atrocidades cometidas en el flanco militar del Sur, se ganó a pulso la calificación histórica de “criminal de guerra”. Pero además fue conocido por otra denominación, la de la “estrella de la radio” fascista.

Aterrorizar a la población
Y es que Queipo usó desde comienzos de la contienda los micrófonos de la sevillana “Radio Sevilla” de la Unión Radio para desatar desde ahí una auténtica guerra psicológica, infundiendo el miedo y la confusión entre una población aterrorizada. Su tétrica finalización de cada programa era de esta manera: “¡Canalla marxista! Canalla marxista, repito, cuando os cojamos sabremos cómo trataros”.

Una estrategia perfectamente diseñada y que tuvo su traducción en seiscientas arengas radiofónicas del propio general golpista. Una tras otra y día tras día, desde ese 18 de julio del 36 al 1 de febrero del 38, una voz loca, alterada amedrentaba a la población con amenazas no exentas también de grosería y zafiedad. Este personaje fue la estrella de la radio fascista. A decir de cronistas e investigadores “una voz borracha de aguardiente que incitaba al asesinato y violaciones en masa”.

Hasta el mismo Rafael Alberti lo inmortalizó en su poesía. Recitaba el poeta gaditano: Atención! Radio Sevilla, Queipo de Llano es quien habla,  quien muge, quien gargajea,
Quien rebuzna a cuatro patas. ¡Radio Sevilla! Señores: Aquí un salvador de España. ¡Viva el vino, viva el vómito!.

Incitación a violar a las mujeres
Como recuerdo trágico de párrafos de sus arengas recordamos como incitaba a su tropa a violar a las milicianas el de “Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los cobardes de los rojos lo que significa ser hombre. Y, de paso, también a las mujeres. Después de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen, ¿no han estado jugando al amor libre? Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que forcejeen y pataleen”.

Otra perla cainita en este mensaje de instinto asesino: “Ya conocerán mi sistema: Por cada uno de orden que caiga, yo mataré a diez extremistas por lo menos, y a los dirigentes que huyan, no crean que se librarán con ello: les sacaré de debajo de la tierra si hace falta, y si están muertos los volveré matar”.  El ‘Virrey de Andalucía’ en sus citas radiofónicas mandaba “perseguir a los rojos como a fieras, hasta hacerlos desaparecer a todos”.

Quien hoy yace en la basílica de la Macarena hispalense como un nazareno más de dicha Cofradía de la Macarena no dudó en ocupar las ondas hertzianas como un elemento fundamental en su estrategia de propaganda. Era de suma relevancia ocupar la popular Radio Sevilla, la más oída en Andalucía y, muy especialmente, en Sevilla. Desde la propia noche del día de la rebelión franquista, el 18 de julio de 1936, la  voz de Queipo se hizo oír con bravuconadas, palabras malsonantes y chabacanas, trufadas de falsedades y avisos para infundían temor. Secuencias radiofónicas con vino o anís incluido en las que incluso se permitía el doblaje de su voz “aguardientosa” y nada profesional.

Avergonzó a la censura franquista: Súñer lo “exilia” a Roma
Fueron tan espeluznantes sus “programas” que en zonas de Extremadura u Andalucía se prohibieron sus emisiones y se confiscaron emisoras por parte de   Andalucía. Un auténtico carnicero con un historial repleto de fusilamientos. Tan terribles eran sus sesiones de tortura radiofónica que hasta la censura franquista, tal vez hasta avergonzada, no ha permitido que hoy se conserve material alguno de estas arengas. En febrero de 1938 acabaron sus emisiones y en ello tuvo que ver mucho Serrano Suñer, el cuñadísimo que no lo aguantaba. En recompensa le regalaron al gran responsable de la cruel represión en Sevilla y Andalucía, tierras de arrozales, un marquesado y un alejamiento de lujo en Roma con un buen sueldo y nada de trabajo. Un invento ad hoc para quitárselo de en medio y de paso, agradecerle los canallescos servicios prestados a la causa del fascismo español.

Su obsesión malagueña

Tal era su fobia contra la capital malagueña (que culminó con el genocidio de la “Desbandá”, éxodo cruel contra miles de mujeres, ancianos y niños que huían hacia Almería) que le dejó las siguientes amenazas: “Sí, canalla roja de Málaga, espera hasta que llegue ahí dentro de diez días! Me sentaré en un café de la calle Larios bebiendo cerveza y por cada sorbo mío caeréis diez. Fusilaré a diez… por cada uno de los nuestros que fusiléis aunque tenga que sacaros de la tumba para hacerlo“.

Y esta referencia a la “Desbandá” afirmaba: “¡Malagueños! me dirijo en primer lugar a los milicianos engañados. Vuestra suerte está echada y habéis perdido. Un círculo de hierro os ahogará en breves horas; porque si por tierra y aire somos los más fuertes, la Escuadra leal a la dignidad de la Patria os quitara toda esperanza de huida, ya que la carretera de Motril está cortada”.

También amenazaba a la población sevillana o cordobesa con frase tales como “Mañana tomamos Peñaflor, así que vayan las mujeres de los rojos preparando sus mantones de luto. Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: Morón, Utrera, Puente Genil, ir preparando sepulturas. Yo os autorizo a matar como a perros a todo aquél que se resista a vosotros, que si lo hiciereis así, quedaréis exentos de toda culpa”.

Sevilla: “Calles sembradas de hombres, mujeres y niños degollados”
El célebre Arturo Barea describió la inquina crueldad de Queipo explicando como fue la entrada en Sevilla del ejército rebelde: “Cuando atacaban estas tropas, no conocían límite a su venganza ante la muerte de un legionario, y degollaban a su paso a cuantos hombres encontraban hasta que se entregaba el que había cometido el crimen. Yo fui testigo ocular de su paso por barrios en los que sólo quedaron incendios y calles sembradas de hombres, mujeres y niños degollados.”

Concluyendo. Está más que claro que en términos de ciencia histórica nos hallamos ante un auténtico genocida y criminal de guerra. Finalizamos con la pregunta con la que iniciamos estos dos relatos ¿Qué más hace falta para que los restos del responsable de 14.000 asesinatos dejen de reposar en una tumba privilegiada de la Macarena?.

El Plural