Somos la nación del Valle de los Caídos, de las calles y estatuas dedicadas a asesinos, de «periodistas» y políticos que defienden públicamente a un maldito dictador

La noche de Reyes murió un hombre bueno. José Alcubierre pasó cuatro años y medio en el campo de concentración nazi de Mauthausen, donde vio cómo su padre, Miguel, era asesinado. Nunca fue reconocido como un héroe por el país que le vio nacer. Ni él ni los miles de compatriotas que, por defender la libertad, acabaron en el peor de los infiernos creado por el ser humano. José murió como todos ellos: olvidado e ignorado por su Gobierno, por sus políticos, por su país. José era español.





Ayer 29 de mayo, tuvo lugar en la librería La llar del llibre de Sabadell la presentación del libro «Caso Cipriano Martos: vida y muerte de un militante antifranquista.» La presentación, que corrió a cargo de su autor, el periodista barcelonés Roger Mateos y del secretario general de Podemos en Catalunya Xavier Domenech, contó con la presencia de militantes y exmilitantes del PCE (m-l) y algunos familiares del propio Cipriano.
«En esta obra, hemos recogido los testimonios de mi padre y de algunos compañeros y parientes acerca de los acontecimientos que vivieron como exiliados. Abarcan desde la retirada del Ejército de la República, el camino hacia el exilio que les llevó a Francia, a Marruecos, a Argelia desde Alicante, en el “Stanbrook”, hasta su internamiento en los campos de concentración en Francia, en Argelia y en el campo de concentración y trabajos forzados de Buarfa en Marruecos. Los testimonios, correspondientes al campo de concentración de Buarfa y las fotografías realizadas en el mismo, son inéditos«.








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