El escenario ha cambiado. El polémico pacto UE-Turquía para frenar el flujo de migrantes funciona. Para quienes trabajan en primera línea, es «completamente ilegal». Y hay más muertos

La pequeña isla del Dodecaneso agrupa ya a más de 7.000 migrantes y refugiados en sus 40 kilómetros de ancho por ocho de largo. 7.000 migrantes para una población local de 30.000 habitantes. Son los supervivientes de la travesía al Norte del mundo, la mayoría de ellos refugiados sirios, que duermen por las calles de la localidad durante semanas sin cuidados médicos. Con el tiempo, serán trasladados al estadio de fútbol del equipo local para iniciar el proceso de identificación. Mientras, la tensión entre fuerzas del orden y refugiados aumenta, sobre todo tras la difusión de una imagen en la que un agente heleno abofetea a un migrante. Empiezan a usarse extintores y porras. Más de 700 personas llegan cada día y las autoridades locales no saben cómo gestionar la avalancha. Es agosto de 2015 y, en plena crisis de los refugiados en los Balcanes, la isla griega de Kos se ha convertido desde hace meses en una nueva Lampedusa. Seguir leyendo Menos migrantes, más muertes: el lado oscuro del pacto con Turquía

En un momento crucial para una OTAN enfrentada a Rusia y en alerta por el Estado Islámico, el secretario general de la Alianza militar medita cada decisión. No da pasos en falso. Cuando relaja el grisáceo discurso institucional, asoma un político afable y familiar, comprometido con la igualdad, que huye de los dogmatismos y con unas convicciones democráticas a prueba de matanza terrorista.



Sebastian Kurz, ministro de Exterioros incide en que «la UE debe dejar claro que quien intente entrar ilegalmente debe perder su derecho a asilo»
Al desplegar sus tropas en las antiguas bases soviéticas en Europa, la Alianza Atlántica prepara una plataforma para un ataque global contra Rusia, opinó el senador ruso, Frants Klintsévich.
«Tienen que saber que la democracia tiene un precio y que hay que defenderla, a veces incluso con la propia vida», opina el ministro de Defensa en funciones.
Tras el atentado de ISIS en Estambul, alimentado en Turquía por Erdogan para ser la contraparte de la UE para llegar al acuerdo -por el que ha recibido una importante contrapartida económica- para frenar y expulsar a los emigrantes o refugiados (sirios, entre otros), Bruselas ha sufrido dos atentados de los yihadistas y en Madrid la mezquita de la M-30 ha sido objeto de un acto vandálico a manos de un grupo nazifascista.
Recibimos con preocupación información sobre el asedio a algunos barrios de la ciudad de Silvan por parte del ejercito del gobierno turco, que está disparando indiscriminadamente a la población civil, sin conocerse hasta el momento el numero de muertos y heridos.
El gobierno turco ha abandonado el proceso de paz que se llevaba a cabo desde hace al menos dos años, en los que casi nadie murió en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Después de una campaña para las elecciones generales de junio, empañada por 170 ataques violentos en las oficinas de la HDP y bombardeos en las oficinas de Mersin y Adana del HDP. Cuatro personas murieron y muchas resultaron heridas por una bomba en el mitin electoral final del HDP en Diyarbakir. Después de las elecciones que impidieron que el Partido AKP tuviera una mayoría absoluta en el parlamento, la violencia aumentó masivamente. Treinta y tres jóvenes de una misión humanitaria en Kobane (Kurdistan siria) murieron por una bomba lanzada en Suruç.
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