
Entre dos mil y tres mil personas hemos estado este seis de diciembre reivindicando una vez más la III República y pidiendo la ruptura con el régimen monárquico que nos dejó el franquismo que “legalizaron” con la constitución del 78 y una ley de amnistía que pretendió ser una ley de punto final para preservar la inmunidad e impunidad de todos los terroristas franquistas, fueran estos políticos del régimen, militares, religiosos, fuerzas represivas o jueces.
La cita se da todos los años, caiga o no caiga el 6 de diciembre en puente, y allí nos juntamos los republicanos consecuentes, mientras en el congreso se hacen los fastos a una podrida constitución que solo defienden los del bipartidismo y que los demás (aquellos que amplían y consolidan ese bipartidismo por la izquierda y por la derecha) solo pretenden reformar en algunos de sus puntos. Seguir leyendo Los republicanos de salón no estuvieron en la manifestación del 6D, por Antonio González*

La crisis del sistema

En nuestro país, cuando se ha pretendido dedicar calles y honores a perpetradores de atentados y agresiones contra víctimas de otros tipos de violencia, se ha legislado para impedirlo, y la intervención de la Justicia y de los responsables políticos ha sido inmediata y contundente. Las víctimas del franquismo seguimos soportando el insulto y la humillación de ver calles y plazas de nuestro país dedicadas a los asesinos de nuestros padres y abuelos; a quienes nos encarcelaron y nos torturaron. Creemos -coincidiendo con las recomendaciones al Estado español de los organismos internacionales de derechos humanos – que las víctimas del franquismo son merecedoras del reconocimiento legal y de la consideración que se les niega, simplemente la misma que es exigible hacia las víctimas del terrorismo o del Holocausto, por ejemplo. 




Articulo del joven oficial del ejército Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra, hoy miembro del Colectivo ANEMOI de los militares republicanos españoles. Ha sido expulsado de las fuerzas armadas españolas sin haber tenido ocasión de un juicio equitativo. Ha sido expulsado por haber dicho la verdad, la verdad averiguable.

Del 31 de mayo al 11 de septiembre, el Museo del Prado ofrece una exposición sobre El Bosco, (pintor flamenco-holandés nacido a mediados del siglo XV y muerto en 1516), para conmemorar así el V Centenario de su muerte. Serán, en total, 65 obras entre las del Bosco, su escuela y sus contemporáneos. La mayoría de las obras son españolas, pero algunas otras provienen de museos de Lisboa, Viena, Nueva York, París y otros. La exposición viene precedida de una reciente polémica, suscitada por Holanda acerca de la autoría de alguno de sus cuadros; esto podría influir en su valoración en el mercado del Arte. No sé por qué: si la obra es buena, creo que la valoración debería ser igualmente buena aunque el autor sea desconocido, siempre que pertenezca a la misma época. Pero las galerías de arte deben pensar otra cosa. De todas formas, la duda podría ser razonable, pues muchas de sus obras no las firmó y alguna quizá se debería a algún oficial de su taller. No nos han llegado todas sus pinturas, pues muchas se perdieron.
La autocracia, del griego autos (por sí mismo) y kratos (poder o gobierno), sería la forma de Gobierno ejercida por una sola persona con un poder absoluto e ilimitado, especie de parásito endógeno de otros sistemas de gobierno (incluida la llamada democracia formal), que partiendo de la crisálida de una propuesta partidista elegida mediante elecciones libres llegado al poder se metamorfosea en líder Presidencialista con claros tintes autocráticos (inflexible, centralista y autoritario), lo que corrobora la tesis de Lord Acton “El Poder tiende a corromper y el Poder absoluto, corrompe absolutamente”. 
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