Una de las percepciones que me sorprendió y preocupó más al integrarme de nuevo en la vida académica y política de España fue la que existía entre amplios sectores de las izquierdas gobernantes de que la Monarquía había sido un elemento determinante en el establecimiento de una democracia considerada como homologable al resto de las democracias en la Europa occidental, atribuyéndosele así una vocación democrática a tal institución y al que la dirigía, el Rey Juan Carlos, aun cuando su perpetuación en la gobernanza del país había sido impuesta por uno de los dictadores más crueles y represivos que hayan existido en la Europa occidental del siglo XX (según el profesor Malefakis, Catedrático de la Columbia University, en Nueva York, y experto en fascismo europeo, por cada asesinato que hizo Mussolini, el régimen dictador del General Franco asesinó a 10.000).

Tal vocación democrática de la Monarquía parece –según aquellas izquierdas- haberse acentuado todavía más durante el mandato de su sucesor, el Rey Felipe VI, al cual se le considera ya aclimatado completamente a un régimen democrático, jugando un papel estabilizador del sistema. Seguir leyendo La Monarquía como freno al cambio político y social en España, por V. Navarro





La crisis del sistema

En nuestro país, cuando se ha pretendido dedicar calles y honores a perpetradores de atentados y agresiones contra víctimas de otros tipos de violencia, se ha legislado para impedirlo, y la intervención de la Justicia y de los responsables políticos ha sido inmediata y contundente. Las víctimas del franquismo seguimos soportando el insulto y la humillación de ver calles y plazas de nuestro país dedicadas a los asesinos de nuestros padres y abuelos; a quienes nos encarcelaron y nos torturaron. Creemos -coincidiendo con las recomendaciones al Estado español de los organismos internacionales de derechos humanos – que las víctimas del franquismo son merecedoras del reconocimiento legal y de la consideración que se les niega, simplemente la misma que es exigible hacia las víctimas del terrorismo o del Holocausto, por ejemplo. 




Articulo del joven oficial del ejército Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra, hoy miembro del Colectivo ANEMOI de los militares republicanos españoles. Ha sido expulsado de las fuerzas armadas españolas sin haber tenido ocasión de un juicio equitativo. Ha sido expulsado por haber dicho la verdad, la verdad averiguable.
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