El hermano de una víctima del franquismo declara en Sabadell en la causa promovida por una juez argentina

Antonio Martos recibió la llamada dos días después: su hermano Cipriano había muerto. No supo por qué ni cómo. Tampoco pudo asistir a su entierro. El cadáver de Cipriano fue depositado, sin la presencia de testigos incómodos, en una fosa de beneficencia del cementerio de Reus. Era el 20 de septiembre de 1973. Cuatro meses después, las autoridades entregaron a Antonio un monedero y otros objetos que su hermano llevaba encima cuando fue trasladado al cuartel de la Guardia Civil de Reus, donde, luego de una angustiosa tortura en la que se le obligó a beber ácido, murió. Seguir leyendo El “líquido de la verdad” que mató a Cipriano Martos














Debe estar conectado para enviar un comentario.