
Hace falta ser un tonto del culo para darle una medalla a la virgen. Y me da igual que lo haga un ministro beato y facha del PP o un alcalde progre y graciosillo de Podemos. No existe justificación para semejante despropósito. Se pueden buscar todas las excusas que uno quiera: que si el pueblo así lo quiere, que si seis mil firmas nos lo exigen, que si nuestros afectos, que esto no tiene nada que ver con la religión, que si patatín, que si patatán. Seguir leyendo La gran mamarrachada de la medalla a la virgen, por Rafael Calero Palma













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