La positividad de nuestro siglo es un problema mental. Sobrevenido, diseñado y provocado, pero un problema mental. No nos referimos a la felicidad limpia y natural, sino a la positividad cool empresarial.

En un artículo de Qz, William Davis, autor de The Happiness Industry dibuja esta filosofía: «Los empleadores buscan varias maneras de impulsar la moral y el estado de ánimo de los empleados, o, si falla, instruirlos sobre cómo comportarse de una manera feliz». Hablamos de una protorreligión «donde el optimismo y la autocreencia son obligaciones casi morales». Seguir leyendo La positividad es una estafa y la ira es creativa, por Esteban Ordóñez Chillarón*














Debe estar conectado para enviar un comentario.