Una conferencia de Rubén Fernández Maroto sobre el Fuerte de San Cristóbal abre el ciclo sobre Memoria Histórica organizado por la librería Antares
«Las grandes olvidadas siguen siendo las víctimas del franquismo. Lo único que pedimos los descendientes de los represaliados es que se les dé la misma consideración que a otras víctimas». Son palabras de Rubén Fernández Maroto, nieto de Cipriano Fernández Quinzano, segoviano de Nava de la Asunción fallecido en 1938 en el Fuerte de San Cristóbal, en Pamplona, donde estaba preso. Fernández Maroto abrió ayer el ciclo de Conferencias sobre Memoria Histórica organizado por la librería Antares. Lo hizo con una ponencia sobre el Fuerte de San Cristóbal y la suerte que corrieron los cuatrocientos presos trasladados allí desde Segovia. Investigador y miembro de la asociación Los Cinco de Nava, Fernández Maroto lamentó el desconocimiento que todavía existe en torno a la memoria histórica y la necesidad de honrar a las víctimas del franquismo. Seguir leyendo «Las víctimas del franquismo siguen siendo las grandes olvidadas»

Con motivo del cambio de denominación de diferentes vías en Segovia acordadas por el Pleno municipal en aplicación de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, conocida como Ley de Memoria Histórica, la Oficina municipal de Estadística se ha encargado de comunicarlos a los diferentes servicios municipales, así como a los siguientes organismos y entidades: Agencia Tributaria; Comandancia de la Guardia Civil; Comisaría de Policía; Diputación Provincial; Gerencia Territorial del Catastro; Instituto Nacional de Estadística (oficina del censo electoral); Instituto Nacional de la Seguridad Social; Jefatura Provincial de Tráfico; Junta de Castilla y León (Delegación Territorial y Gerencia de Atención Primaria y Especializada); Centros de Salud; Oficina de Extranjería; Registro Civil, de la Propiedad y Mercantil; Servicio de Correos; Subdelegación del Gobierno; Tesorería General de la Seguridad Social; Telefónica; Unión Fenosa; comunidades de propietarios y Notarias de Segovia.
La desatención, cuando no ocultación, de los crímenes realizados por el régimen dictatorial fascista que gobernó España durante casi cuarenta años (1939-1978) constituye un escándalo internacional desconocido, y también ocultado, por los grandes medios de información, que se han hecho cómplices de esta desvergüenza e ignominia. Aquel régimen asesinó a más de 400.000 personas civiles. Y todavía hoy hay más de 2.000 fosas comunes sin exhumar, y más de 88.000 personas asesinadas desaparecidas, sin que el Estado se haya responsabilizado de exhumar y encontrar a tales desaparecidos, convirtiendo a España en el país del mundo, después de Camboya, donde hay un mayor porcentaje de personas desaparecidas por motivos políticos y cuyos cuerpos no se han encontrado. No hay ningún otro país en el mundo donde no haya habido un enjuiciamiento contra responsables de tanta represión al terminar la dictadura.
El Ayuntamiento de Coslada, gobernado en minoría por el PSOE, ha aprobado eliminar del término municipal cualquier vestigio de la dictadura franquista, desde símbolos a nombres de calles
AGRUPACIÓN REPUBLICANA DE COSLADA – GRUPO MUNICIPAL ARCO
Arantxa Carceller. Como es el caso de aquellas trece mujeres, que la historia llamó las TRECE ROSAS: Carmen Barrero Aguado; Martina Barroso García; Blanca Brisac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez; Julia Conesa Conesa; Avelina García Casillas; Elena Gil Olaya; Virtudes González García, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente, trece mujeres inocentes que fueron fusiladas en la tapia del cementerio del Este, por la represión de la dictadura del ejército franquista en Madrid, el 5 de agosto de 1939, poco después de finalizar la Guerra Civil. Su crimen. No ser partidarias del régimen dictatorial del General Franco.
El gobierno provisional republicano español sustituye la Marcha Real por el Himno de Riego. La insistencia de Azaña lo convierte en himno de todos los españoles durante los cinco años del régimen parlamentario. Franco lo reemplazará por la antigua Marcha Granadera
El 31 de mayo de 1938, pasadas las 8.00 horas, nueve aviones Dornier DO 17 de la Legión Cóndor sobrevuelan el cielo de la Vall d’Uixó. A la misma hora decenas de labradores se desplazan a pie o en carro por las carreteras de Nules y Moncofa para ir a trabajar a sus huertas. En ese momento, la calma y el ruido de las primeras horas del día se interrumpe y un estruendo de explosiones de bombas y tiroteos se hace dueño de la localidad. Es entonces cuando Manuel Fenollosa, un niño de tan solo seis años, echa la vista al cielo del barranco del Randero y corre a esconderse a una cueva, igual que muchos otros valleros presos del pánico que tratan de salvar sus vidas. José Serrano, Vicente Valls, Francisco Barberán, Ricardo Borrull, Rosario Bonig, Antonio Jover y Antonio Aguilar no correrán esa suerte. 
Habrás de ir a la guerra que empieza hoy es una tragedia acerca de nuestro pasado, de la Guerra Civil, de todos los países que acogieron a los exiliados españoles – «La cultura y el arte deben tener autonomía para respirar y no actuar siempre bajo presión», defiende Pablo Fidalgo, su director – Ha sido elegida la mejor obra de teatro de Portugal del año pasado y ahora se estrena en el marco del Festival Otoño y Primavera de Madrid
El 27 de mayo de 1878 nació la educadora, periodista y primera feminista de Perú, Maria Jesús Alvarado Rivera quién inició la lucha por la reivindicación de los derechos de la mujer peruana en la segunda década del siglo XX, lo que le llevó a vivir en el exilio y pasar por la cárcel. La imagen de María Jesús Alvarado no era la típica de la época, sino la de una mujer reivindicadora y de transcendental importancia también en periodos posteriores. La educadora no solo fue defensora de la mujer, sino que también defendía los derechos del niño, del obrero y del indígena. Rivera, la décima de trece hermanos, nació meses antes de la Guerra del Pacífico entre Perú y Chile y se crió en la Hacienda Chacrabajo situada en Chincha, en el distrito de San Isidro en Lima. Debido a los cambios de la guerra, su familia se vio obligada a vender la Hacienda y establecerse en Lima ya que Chincha Bajo pasó a ser cuartel del ejército chileno. 


Debe estar conectado para enviar un comentario.