Un abogado incluye en la lista de localidades con reminiscencias del franquismo en su callejero y patrimonio urbano a Zarzuela del Pinar, Gomezserracín, Fuenterrebllo, Otero de Herreros, Turégano y Carbonero el Mayor. Algunos de estos ayuntamientos ya han iniciado el cambio de nombre de calles y otros aluden a que el catastro no ha registrado aún la modificación

El abogado Eduardo Ranz sigue con su particular batalla por despejar las calles de España de símbolos con reminiscencias franquistas y de exaltaciones de la dictadura y de la Guerra Civil. En una última andanada contra los ayuntamientos que conservan resquicios en su patrimonio urbano o en el mismo callejero, el letrado ha incluido seis localidades de la provincia segoviana que se exponen a la pertinente demanda por un supuesto incumplimiento de la conocida como ley de memoria histórica. Seguir leyendo Seis municipios se exponen a una demanda por incumplir la ley de memoria histórica




El diario A Verdade de Brasil se ha hecho eco del acto homenaje a las Brigadas Internacionales que organizó la Agrupación Republicana de Móstoles el pasado día 29 y en el que participó e intervino el historiador Edival Nunes Cajá, del Centro Cultural Manoel Lisboa de Recife (Brasil), que está investigando la intervención de brigadistas brasileños en la guerra civil.
En nuestro país, cuando se ha pretendido dedicar calles y honores a perpetradores de atentados y agresiones contra víctimas de otros tipos de violencia, se ha legislado para impedirlo, y la intervención de la Justicia y de los responsables políticos ha sido inmediata y contundente. Las víctimas del franquismo seguimos soportando el insulto y la humillación de ver calles y plazas de nuestro país dedicadas a los asesinos de nuestros padres y abuelos; a quienes nos encarcelaron y nos torturaron. Creemos -coincidiendo con las recomendaciones al Estado español de los organismos internacionales de derechos humanos – que las víctimas del franquismo son merecedoras del reconocimiento legal y de la consideración que se les niega, simplemente la misma que es exigible hacia las víctimas del terrorismo o del Holocausto, por ejemplo. 
«Hay trabajadores que viven como esclavos». Esta afirmación no es de un militante político radical, ni de un sindicalista, ni de un empleado indignado por las duras condiciones laborales a las que se ve sometido. Son palabras de un médico de atención primaria horrorizado por el deterioro de las condiciones de vida de algunos de los trabajadores que atiende. El espanto de este y otros doctores proviene del frecuente rechazo de los trabajadores a pedir la baja cuando están enfermos. 

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