Varios de los vecinos de Esporles que luchan para que la encuesta que dio la victoria a la República sea pública Francisco Ubilla
Un grupo de residentes en la localidad mallorquina de Esporles emprendió en 2023 una insólita batalla para que se publique la encuesta que, según confesó Adolfo Suárez, encargó él mismo en 1976 y daba la derrota a la Monarquía. Ahora lamentan que Tezanos haya publicado otra distinta, fechada en 1979. El CIS asegura que no existe registro de aquel anterior sondeo
No he leído, ni tengo intención de hacerlo, el presunto libro biográfico de Juan Carlos I, ex monarca de España. Me he detenido a ver cómo en la librería de unos grandes almacenes había señoras y señores que lo compraban de tapadillo, unos con la excusa de regalarlo por Reyes, otras con la sana intención de usarlo para cotillear pero todos bajo la sombra del pudor o la vergüenza de hacerse con semejante montón de papel impreso a casi veinticuatro euros por cabeza.
Terminaba mi primer artículo sobre esta secuencia 1975-2025 de este modo: “(…) lo que se impuso es la última instrucción de Franco al Borbón en su lecho de muerte de preservar a toda costa la unidad de España. De aquellos polvos, estos lodos”. El objetivo de este segundo artículo es proyectar las ideas condensadas en el primero hacia un futuro lleno de incertidumbres. Para ello voy a desarrollar algunas ideas sobre la relación entre esa última orden del dictador a su heredero y los relatos nostálgicos de la transición que han circulado en este 2025, de los que encontramos una síntesis muy sugerente en el anuncio navideño de Campofrío “polarizados”.
Mucha Transición, ni una palabra sobre acoso machista pese a los escándalos en la política, alguna alusión a los jóvenes y advertencias sobre la polarización y los extremismos sin apuntar a nadie, que los reyes, ya se sabe, no están para entrar en detalles engorrosos. Al final, una sobredosis de lugares comunes.
Madrid no es indiferente al dolor de los pueblos. Desde que la mal llamada Guerra de Palestina comenzó, las protestas en la calle denunciando que es un genocidio y el calor humano hacia ese pueblo amenazado de exterminio no han cesado. El pasado domingo solo fue un hito en el que el pueblo de Madrid sintió cómo por sus venas corría la sangre de la fraternidad universal y la dignidad.
La Casa Real se abraza a la supuesta transparencia sobre su funcionamiento y finanzas, a la distancia física y emocional del rey con su padre, y a la figura de Leonor para recuperar la adhesión ciudadana a la Corona.
Su neutralidad activa, frente al riesgo creciente de escalada militar y extensión de los conflictos armados, impulsados por EEUU y sus aliados más belicistas, es, sin duda, la mayor garantía de seguridad para la gente de nuestro país
“El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente” dijo Lord Acton, y no recuerdo a nadie que se lo haya discutido. Ahora no hay absolutismos como los del XIX, pero sí poderes políticos, económicos, judiciales… y corrupciones por todas partes.
Con enorme pesar y una inmensa rabia que enturbia la mirada, pero nunca la razón, nos despedimos de Egipto. La guerra contra la barbarie y el mal lleva años fraguándose y es un camino largo, difícil, tortuoso. Hemos ganado la batalla de la honestidad y la fraternidad, hemos conseguido que, por primera vez en la historia de la humanidad, los pueblos de todos los rincones del mundo se unan en un objetivo común: parar una guerra genocida, un asesinato de miles de personas inocentes, desarmadas, cuyo único delito es haber nacido en un lugar equivocado, en querer vivir y morir en la tierra que siempre fue suya, en la que están enterrados sus ancestros y de la que, desde hace muchos muchos años (la primera oleada de judíos a Palestina data de 1881) pretenden expulsarles fuerzas extranjeras.
Con la mochila o una maleta llena de esperanza e ilusión pusieron rumbo a Gaza los pasados 11 y 12 de junio delegaciones de treinta y tres países precedentes de todos los rincones del planeta. Finlandeses, noruegos, argentinos, chilenos, españoles, franceses, alemanes, italianos, tunecinos, australianos (ver mapa)… traían en sus maletas un solo mandato: parar el genocidio de un pueblo, la impune masacre de niños, mujeres, jóvenes, hombres… tan indefensos como inocentes.
Imágenes televisivas nos devuelven un pequeño aunque escalofriante bosquejo de lo que está pasando en Gaza: el exterminio de un pueblo ante los ojos y la indiferencia o impotencia del resto de los pueblos para detenerlo. Pero no es exactamente así: el genocidio de Gaza está poniendo en evidencia el abismo existente entre los pueblos movidos por ese profundo sentido de fraternidad, siempre presente, y la sociedad de los elegidos como representantes y gestores.
La desafección, cada vez mayor, de las clases obrera y popular, hacia partidos y sindicatos es un hecho incontestable y se debe a una combinación de factores estructurales, políticos y culturales. El movimiento republicano no es ajeno a esa desafección.
Cuando echamos la vista atrás para observar la patética maniobra de “salvamento de la monarquía, puesta en marcha en el convulso año 2014, tras décadas de degradación de su imagen pública, es fácil caer en la idealización y la simplificación de los hechos. Sin embargo, es fundamental no perder la perspectiva real de los acontecimientos, pues ahora, a la vuelta de estos 11 años, hay fuerzas políticas especialmente interesadas en construir una versión de la historia —el famoso “relato” tan de moda—, orientada a salvar su propia imagen y presentarse como lo que nunca han sido ni son.
En estos días de eventos y celebraciones como la victoria aliada contra el nazismo criminal, con la participación inestimable de la Unión Soviética, nunca se olvide; en estos tiempos en que sigue criminal el Genocidio en Gaza, con crueldad máxima y hambruna intolerable, en que los ciudadanos europeos se levantan en protesta masiva por este horror, contra este espeluznante y antihumano horror, y se levantan igual en múltiples protestas añadidas ante otras formas de matarnos a otros millones de ciudadanos: pérdida de músculo y financiación y recursos y decencia con consecuencias nefastas para nuestra salud: por una Sanidad Pública potente y no decadente, por la Enseñanza de calidad, pública, por techo y trabajo, por pan y cultura…, estos “panaderos” del XXI, hijos de los “panaderos” llevados a París y que intentaron huir en la noche de Varennes, “grandes putos y putas del capital, de su estómago e intereses corruptos” (como los denomina un conocido de ellos), siguen burlando la justicia y la paz.
Felipe VI y su consorte Letizia han viajado este domingo a Austria, al campo de concentración de Mauthausen, en el 80º aniversario de su liberación. Entre 1940 y 1945, 7.251 personas —en su mayoría exiliados tras la Guerra Civil— fueron recluidos en Mauthausen y en su campo anexo, Gusen. De ellos, más de 4.500 murieron en condiciones extremas, víctimas del hambre, los trabajos forzados, los experimentos médicos y la brutalidad del régimen nazi. En el paseo, tuvieron que escuchar varios «Viva la República» y «España, mañana, será republicana» ante la mirada de los guardaespaldas de los borbones.
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