El Ayuntamiento homenajea este viernes a los 100 empleados que fueron destituidos por el régimen en 1937. Tras ser acusados de “rojo-separatistas” por la corporación, diez de ellos fueron asesinados.

Amalia Gutiérrez ayudaba a traer criaturas al mundo. Lo hacía en un momento complicado: si los de arriba así lo decidían, los recién nacidos se quedaban sin madre ni padre. Un día, Amalia se quedó sin trabajo, y no precisamente por falta de alumbramientos. Ella se desempeñaba como partera municipal en Sestao, un pueblo que en los años 30 estaba lleno de fábricas y de vida. Hasta que llegó la muerte. Ellos, los verdugos, despidieron a Amalia y a otras 100 personas que trabajaban en el ayuntamiento. Diez fueron fusilados. Nadie, jamás, pidió perdón por estos crímenes. Ni en dictadura ni en democracia. Hasta ahora. Seguir leyendo El alcalde señalaba, los verdugos fusilaban: 80 años de la “depuración franquista” en Sestao











Debe estar conectado para enviar un comentario.