El Reino de España tiene que dialogar y entenderse con el republicanismo, con la nación catalana. No la han aplastado, ha resistido desarmada y libre
La política autoritaria de Rajoy y, con su gobierno, de los otros dos partidos del 155, Ciudadanos y PSOE, con el respaldo del Rey y la implicación directa del IBEX, tuvo resultados paradójicos. El Titanic del estado posfranquista embistió con todos sus policías, jueces, fiscales, boicot a la economía, ataques diarios de prácticamente todas las televisiones y cabeceras madrileñas a un iceberg democrático, a una ciudadanía que tenía a su presidente y su gobierno en el exilio o en la cárcel.












Veo, oigo y leo, con frecuencia, en todos los medios de comunicación públicos (pocos) y privados (muchísimos), como políticos de “izquierda” o de “derecha” supuestamente conocedores de nuestra historia próxima, y periodistas ilustrados o ilustradísimos, pronuncian y sentencian la conocida “verdad indiscutible” de que la Transición fue un “borrón y cuenta nueva” que aseguró la vida ciudadana bajo un estado de derecho.Con ella, al parecer se estableció una España reconciliada, entre franquistas de toda la vida y demócratas que habían sido perseguidos pero que por fin salieron de la cueva. 

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