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El 15M, como fenómeno social, no tuvo nada de revolucionario. Ya es hora de que se abandone esa fábula que parece que algunos (sus razones tendrán para ello) quieren imponer repitiéndola una y otra vez. El 15M fue una protesta, masiva sí, pero una protesta más, de contenido reformista, como tantas otras, que a lo máximo que aspiró fue a exponer una serie de reivindicaciones que ponían de manifiesto el desencuentro formal entre gobernantes y gobernados llevado hasta el extremo soportable por la mayoría. Seguir leyendo Por un 15M revolucionario, por J.P. Galindo














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