Traemos estos dos artículos de Lidia Falcón, reconocida republicana y dirigente feminista, publicados en el periódico Público en su blog La verdad es siempre revolucionaria
Un esforzado y heroico reportero anónimo, al menos para mí, ha filmado clandestinamente durante muchos días las atrocidades que se cometen en Arabia Saudí. Creo que intenta que su trabajo se reproduzca en la BBC, como ya sucedió tiempo atrás con otro semejante, sin que, por supuesto, en este nuestro bendito país nos enteráramos.
Las imágenes que he visto me han dejado completamente angustiada. Un hombre es ahorcado en la vía pública por los esbirros de policía, las fuerzas armadas o como se llamen los sicarios del régimen monárquico saudí que cumplen semejante tarea. Queda colgando de la cuerda con la lengua fuera y los ojos desorbitados. Sirve de espectáculo a los que se arraciman en la calle. Otro es decapitado. Sobre un tronco, los verdugos apoyan a la fuerza la cabeza de la víctima y un hacha se la separa del tronco, salpicando de sangre a los que están ahí cerca. Los demás miran. Seguir leyendo Por qué hemos de proclamar la República, por Lidia Falcón

El domingo se cerró la Asamblea constitutiva de Izquierda Unida Madrid. El nuevo partido tiene la ingente tarea de reconstruir la verdadera izquierda en la Comunidad de Madrid.
Los criminales atentados de Paris contra trabajadores y personas indefensas son horribles y claramente condenables. Estos mismos atentados, (como en otras ocasiones ha ocurrido) han sido utilizados como una cortina de humo, para encubrir los negros designios imperialistas de las potencias que los han provocado, de tal modo que parezca que los agredidos son los países occidentales.
Que la monarquía heredera del franquismo es un nido de corrupción, sátrapas y golfos cuyo máximo exponente ha sido Juan Carlos I, no lo pone en duda nadie, salvo que se tenga interés en ocultar la verdad.
La proclamación de la II República el 14 de abril de 1931 fue un acontecimiento trascendental en la historia contemporánea española. La inmensa alegría popular manifestada ese día en las calles y plazas de toda España reflejaba el anhelo de profundos cambios políticos, económicos y sociales por parte de los sectores populares. El triunfo electoral en las elecciones municipales del 12 de abril fue la expresión política de una alianza de clases sociales que englobaba a amplios sectores del proletariado, clases medias, pequeña y mediana burguesía, junto con extensas franjas del nacionalismo catalán. Se configuraba un nuevo bloque de poder frente al tradicional bloque oligárquico agrario y financiero que había ostentado la hegemonía política desde 1833.
En nuestro comunicado de 14 de noviembre, sobre los atentados en París, alertábamos de “que estos atentados van a reforzar las corrientes xenófobas y racistas que alarmantemente se extienden por el continente europeo, a la vez que van a servir de justificación a los gobiernos para reforzar la represión y cercenar los derechos civiles”.
Hoy 20 de noviembre se cumplen cuarenta años de la muerte del dictador y golpista Francisco Franco y el día 6 de diciembre se cumplirán treinta y siete años de la proclamación de la Constitución monárquica.
¿Quién era Pedro Serrano, el misterioso mensajero que llevó el Bando de los Alcaldes del 2 de mayo de 1808 hasta Badajoz? De entrada, un postillón no, ya que el cometido de los postillones era acompañar y guiar a los viajeros de una casa de postas hasta la siguiente en el itinerario postal y no podían, por reglamento, ir más allá. Creemos haber dado con la clave: se le cita en un documento del Archivo General de Simancas; se trata de un informe remitido en julio de 1810 por el presidente de la Junta Criminal Extraordinaria de Madrid, Domingo Agüero y Neyra, al ministro de Justicia de José I Bonaparte. En él se da cuenta del interrogatorio hecho a un tal Juan López, que acusaba a un boticario de Carabanchel Bajo, Juan Ortiz Caballero, de participar en partidas guerrilleras; este boticario fue detenido y declaró que, el 12 de julio de 1808, había participado con un tal Pedro Serrano, natural de Lucena (Córdoba) y convecino suyo, en el asesinato de varios franceses; incluso afirma que se presentaron en Andújar ante el célebre general Castaños para entregarle unos documentos interceptados a dichos franceses.
“Lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa, y por eso nos pasa lo que nos pasa” escribía en 1922 José Ortega y Gasset en su obra La España Invertebrada. Esta afirmación, rotunda en su complejidad sigue siendo hoy tan cierta como cuando fue escrita, aplicable a la sociedad en general pero en particular a la clase trabajadora.
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